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Uno  estar o no de acuerdo con las ideas de Enrique Dans, o con sus formas, o con su ideología, o sólo porque es “famosillo”, o porque tiene un blog muy leído. Como se construyó una imagen y opinión pública es legítimo criticar esa imagen y opinión.

Pero cuando un político [presuntamente de izquierdas] como Felix Lavilla, además Senador, para defender al gobierno de su partido escribe artículos como En el año 2002 las libertades en Internet estuvieron en peligro. ¿Dónde estaban Esteban González Pons y Enrique Dans? es ya muy preocupante.

No se trata ya de criticar las ideas, sino de levantar sospechas infundadas e indocumentadas sobre qué hacía una persona –un ciudadano de a pie, sin cargos públicos, sin beneficios legales especiales como la de un Senador, sin militancia de partido oficial– hace más de siete años.

Pero al apunte es más que un ataque ad-hominem, es una caza de brujas, neo Macarthismo. Es también el mismo argumento al que recurren las dictaduras –como la militar argentina que tenía anuncios “¿usted sabe dónde estuvo su hijo anoche?”– para sembrar sospechas.

Aún peor. Con estos ataques falaces al menos uno esperaría un mínimo de “falsas evidencias”, pero esto es lo que dice sobre Enrique Dans:

yo me pregunto, ¿qué hacían el día 6 de junio de 2002 Enrique Dans y Esteban González Pons? […] Enrique Dans, tan bullicioso ahora (respeto su trabajo intelectual como profesor, pero sabemos su orientación política interpreto pro Rajoy) no se dónde estaba, pero está claro que no estuvo defendiendo las libertades en Internet.

O sea, los argumentos y problemas son:

  1. Es pro Rajoy. Supongo que en la cabezas de algunos ser pro Rajoy debe ser peor que haber sido stalinista o franquista. Vale.
  2. No sé dónde estaba en 2002. Es un problema importante, seguro que tampoco sabe dónde estaban los otros 40 millones de españoles esos días, ni yo –quizás presunto culpable de algo–.
  3. Pero estoy seguro que no estuvo defendiendo libertades. ¿Pero cómo? No sabe dónde estaba pero está seguro que no estaba haciendo algo.

Es una caza de brujas patética, un ataque falaz e injustificado de un Senador a un ciudadano normal. Pero encima le hacen un ZAS en toda la cara: resulta que sí estaba haciendo meses antes lo que este Senador asegura estar seguro de que no hacía.

Esta es la política que tenemos, deben pensar que las insultos y falacias que sueltan en la cámara son lógicos y razonables y entonces lo extienden a la blogocosa, contra cualquiera. O es que el manifiesto les dejó en pelotas y muy nerviosos a todo el gobierno y su partido.

Pero como mínimo debería disculparse públicamente. O renunciar a su escaño, porque es un peligro cuando se tiene la pólvora del rey, y no nos merecemos legisladores que desconocen normas lógicas y éticas básicas.

Actualización: esta caza de brujas “blogocósica” aplaudida por el Director General de la Sociedad de la Información.

Moraleja: Si vas a criticar una propuesta de ley del PSOE, asegúrate bien de haber hecho lo mismo con el PP hace siete años, caso contrario no tienes razón y eres sospechoso de no defender libertades. ¡Ah! Y asegúrate de tener en orden tus declaraciones de Hacienda.