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Hace una hora iba conduciendo, llevaba mi teléfono en el bolsillo delantero derecho del pantalón, de golpe empieza a vibrar y sonar. Una vez, dos, tres, cuatro… parecía que llevaba se había desatado una batalla campal entre mis pantalones (y no eran mis tripas ni el Viagra). Me empiezo a asustar, debe ocurrir algo grave para que alguien conocido me esté escribiendo de esa manera, pensé que podía ser problemas de familia o Menéame (que ni aún así insisten tanto).

Detuve el coche en cuanto pude, saqué el teléfono, era el Hangouts (el reemplazo de Google Talk para Android) de Google. Me habían metido en un texto-vídeo hangout con muchas personas (no sé cuántas, pero eran muchas),  todos escribiendo a la vez. Después del susto que me pegué, ¡qué cabreo! Primero con el irresponsable (no sé quién fue, salí inmediatamente) que abrió una vídeo conferencia de muchas personas. Pero luego lo pensé mejor.

¿Cómo es posible que un programa me meta automáticamente en un sala de vídeo conferencia? No lo podía creer. Nunca había configurado nada así. Voy a mirar la configuración del Hangouts -que recuerdo que es un reemplazo del Gtalk de Android- y veo que Google, y sus programadores, decidieron que me iba aceptar automáticamente conversaciones de toda la gente que tengo en mis círculos de Google+, y ¡también a la que no!. También incluye a las que tengo en “My Stream” (gente a la que sólo sigo sus publicaciones en G+).

Alucinante.

Nunca quise eso (en GTalk sólo me podían escribir a los que tenía autorizado), me meten en una sala con mucha gente y a la que ni conozco por el apodo en internet, y en su momento tampoco agregué a gente en mis círculos -o en “My Stream”- para que me puedan abrir automáticamente vídeo conferencias. No sé quién es el genio al que se le ocurrió eso, pero obviamente lo han tenido que implementar programadores. Un burrada que difícilmente se deje pasar tan fácilmente en otras ingenierías.

Estamos rodeados de programas informáticos, no podemos hacer nada sin ellos, y con los móviles estamos “abiertos” al mundo las 24 horas.  Cualquier cosa que haga un ingeniero/programador tiene efectos reales sobre la gente. Te puede molestar y asustar cuando vas en coche, o despertarte cuando estás durmiendo, o molestarte en medio de una reunión o clase. Hasta hace poco teníamos razonablemente bien controlado, hay un botón u opción rápida para que las llamadas no suenen. Pero es bastante más complicado hacer que todas las aplicaciones no molesten (tampoco tiene sentido estar deshabilitando continuamente la capacidad de que te avise si tienes un Whatsapp o chat). Las cosas empeoran cuando te pueden meter sin preguntar en una sala de conferencia, por ejemplo.

Ortega y Gasset ya lo ha dicho “recuerda que para ser ingeniero no basta con ser ingeniero”.

Y tiene toda la razón, lo que hacemos tiene efectos reales sobre la gente, debemos pensar muy bien las causas de lo que implementamos, y corregir inmediatamente si causan problemas. Esta es la responsabilidad de cualquier ingeniero. Pero parece que la tendencia en informáticos es “lo implemento porque se puede”, sin pararse a pensar siquiera en lo básico de privacidad, respeto y no molestar innecesariamente.

Cada día me molesta más este pasotismo y “solucionismo” (como diría Eugeny Morozov) de mis colegas. Últimamente lo pienso cada vez que recibo el aviso, varias veces al día, del sistema de bloqueo de DoS de Menéame (en pocas semanas tenemos ya varios cientos de IPs que hacían “DoS” involuntarios). Bots descontrolados que podrían tirar sitios completos (y/o causar gastos innecesarios), programas que generan cientos de conexiones por segundo, a veces durante meses (como nos pasa con la IP 46.105.237.95 de un servidor de DreaMule). No se salva nadie, tenemos bloqueadas IPs de muchas empresas importantes, incluido proxies corporativos de Google, servidores de Automattic/Wordpress, buscadores e indexadores sociales, y hasta con el bot del buscador Bing de Microsoft [*].

Demasiadas molestias innecesarias causadas por programadores.  Lo de los bots descontrolados que hacen DoS y generan tanto tráfico inútil es de locos, además de las molestias individuales debe tener un coste económico enorme globalmente (¿y cuántos deben pensar que están recibiendo ataques DoS o DDoS cuando es simple irresponsabilidad de programadores). Pero que por defecto y sin preguntar un programa te meta en salas grupales de vídeo conferencia es ya indescriptible: imaginaros que estáis con roaming y no os dais cuenta que vuestro teléfono entró en una conferencia de estas… para daros una idea del daño económico real que puede causar.

No es tan difícil si se piensa un poco, sobre todo si los programas afectan a lo cotidiano de millones de personas, y lo molesto y el daño que pueden causar. Me enerva cada vez más esta incapacidad de pensar profesionalmente en las consecuencias de lo que hacemos. No llegamos ni a ingenieros.

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[*] En el caso de Microsoft tuve que darme de alta en Outlook.con, luego agregar los dominios de Menéame, y luego configurar la frecuencia de rastreo para evitar el problema, no ofrecían otra opción. En el caso de Google, envié un email a la dirección de abuse de registros de sus direcciones IP (en ARIN), me devolvió un email automático de que no leen emails, me envió a  un formulario de Google, después de varios intentos, no hubo forma de dejar el comentario. Al final me dijo que lo comente en un foro de Google (que ya ni me acuerdo), nadie me contestó, al final dejamos bloqueadas esas IPs de Google.