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Estoy leyendo To Save Everything, Click Here… de Evgeny Morozov, es un libro muy interesante. Aunque Morozov tiene “mala prensa” entre los ciber optimistas, la verdad es que es muy interesante leerle, como a Taleb sobre el mundo de la economía y negocios. Ambos desafían y reflexionan sobre muchas ideas [estúpidas] asumidas como reales e inquebrantables aunque la historia nos enseña lo contrario. La crítica de Morozov, y con la cual “aprendí” a estar de acuerdo en el fondo, es el centrismo en Internet: explicamos el mundo en base a Internet, y pensamos que cualquier característica deseable para Internet también es deseable y debe moldear a toda la sociedad, sin debate ni matices. Así, si Internet es mejor que los protocolos o formatos sean “open”, toda la sociedad y los gobiernos deben ser “open”… porque Internet es “open”. Se llega al extremo, como hizo Tim Woo en The Master Switch, de encontrar una narrativa a Internet, aplicar las mismas reglas seleccionadas arbitrariamente -obviando infinidad de otras “reglas” y hechos- a otras tecnologías anteriores para luego demostrar que su narrativa de Internet es la correcta e históricamente comprobable, por lo que no debemos resistirnos a los deseos y características suprahumanas de la tecnología.

El problema de estas tesis es que tomamos a una tecnología como un fin en si misma, ocultando que las tecnologías son sólo el resultado de interacciones sociales complejas y no el revés (la sociedad resultado de los efectos de una tecnología). Hace unos minutos leí un titular ejemplo claro, y casi de risa, en The Guardian: Advent of Google means we must rethink our approach to education.

Todo en nuestra sociedad está en permanente cambio, desde que hace varias decenas de miles de años empezamos a usar el lenguaje para comunicar nuestras intenciones y establecer objetivos comunes. La sociedad y sus instituciones nunca dejaron de evolucionar y ser “repensadas”. La educación pública es hija de las bibliotecas públicas, que a su vez fueron a su vez creadas para compensar los problemas de desigualdades amplificadas por la imprenta de Gutemberg, que a su vez ayudó a la difusión de conocimiento antes reservados a una ínfima minoría… aunque inicialmente fue usado para imprimir estampitas religiosas y la Biblia. (Y me acabo de crear otra narrativa simplista, pero que sirva como ejemplo de que el cambio es continuo.)

Es decir, estamos “repensando” todo, continuamente, nuestra educación también, la de los años 80 no era igual a la de los 70, ni ésta igual a la de los 50, ni esta igual a la de los 30. Los cambios en nuestra sociedad son la norma, y no se producen solo por la aparición “mágica” y aislada de una tecnología. Éstas  no aparecen de forma mágica e inesperada. Google no fue el primer buscador, sólo uno que mejoró ligeramente el resultados de varios anteriores. Éstos no fueron el resultado de la creación divina y aislada de genios informáticos, sino una evolución casi obligatoria y necesaria para poder acceder a la información que toda la sociedad estaba produciendo y compartiendo desde hace 100.000 años -cuando empezamos a usar el lenguaje-, con procesos e interacciones muchas más numerosas y complejas que el programa que la indexaba.

El titular en realidad debería haber dicho la perogrullada:

Los cambios en la sociedad obligan a repensar nuestras instituciones sociales

Pero si en vez de “sociedad” ponemos el nombre de alguna tecnología moderna, suena a afirmación de visionario. Lo paradójico es que a pesar de la existencia de esa tecnología “que produce cambios en la educación”, todavía se siguen titulando con afirmaciones vacías, como si no existiese información fácilmente accesible y contrastable de los cambios continuos… y de que la tecnología -como la educación- es un producto de la “humanidad” y no al revés.

Vaya forma de deshumanizar a la tecnología, y creemos que es lo contrario.

Propina, tonterías de ayer y siempre: El papel obliga a repensar la educación, la imprenta obliga a repensar la educación, las enciclopedias obligan a repensar la educación, los periódicos obligan a repensar la educación, el telégrafo obliga a repensar la educación, el teléfono obliga a repensar la educación, la radio obliga a repensar la educación, la TV obliga a repensar la educación, el cable obliga a repensar la educación, las calculadoras electrónicas obligan a repensar la educación, los ordenadores obligan a repensar la educación, los ordenadores personales obligan a repensar la educación, el Macintosh obliga a repensar la educación, el CD-ROM obliga a repensar la educación, Internet obliga a repensar la educación, la web obliga a repensar la educación, la Wikipedia obliga a repensar la educación, Google obliga a repensar la educación, el WiFi obliga a repensar la educación, el ebook obliga a repensar la educación, el 3G obliga a repensar la educación, las redes sociales obligan a repensar la educación… la persistente estupidez miope y cansina  de los visionarios tecnocentristas debería obligarnos a repensar la educación.