Etiquetas

, ,

– Hola Lucía, te agradezco mucho que hayas accedido a tener este diálogo sobre la ley Sinde y derechos de autor.

– ¿Y tú eres el representante de los Internautas? ¿quiénes son los Internautas? Yo también tengo ordenador, y me conecto a Internet.

– No, Lucía. No represento a nadie, simplemente estamos hablando entre dos personas, con opiniones diferentes.

– ¿Y te crees que un don nadie puede hablar conmigo? ¿Te pones al mismo nivel que yo?

– Bueno, creía que podríamos mantener un debate de ideas, no de discursos en nombre de nadie más.

– Pues deberías explicar a quiénes representan tu ideas.

– No lo sé, Lucía. ¿A quién representa las tuyas?

– A los intelectuales, a todas esos creadores que pasan hambre culpa de que en este país no hay ninguna ley que proteja a los derechos de autor.

– Vale, pero sí que existen esas leyes, en España se llama Ley de Propiedad Intelectual.

– ¡Claro! Sabihondillo, ¿tú que sabes del problema de los autores? Nunca podrás entenderlo

– Bueno, sí la entiendo, por ejemplo sé que tú has tenido alguna demanda por plagio, y justamente es por la ley de propiedad intelectual que sí existe.

– Ya estamos, discursos como los de ETA, del que no entiende lo que es la intertextualización ni cómo funciona el negocio editorial. Pero tú, ¿qué haces para ganarte la vida? ¿acaso escribes?

– Debo reconocer que se me da mejor la programación que la prosa, pero intento ambas cosas, escribo en mi blog, artículos en algunas revistas… pero vivo de la programación.

– Seguro que te enfadas cuando piratean tus programas.

– Pues no, la verdad es que no, me siento muy orgulloso cuando alguien usa algún programa mío, por eso los publico con licencias libres, todos los pueden usar legalmente, sin siquiera avisarme.

–  Seguramente recibirás subvenciones por esos programas, por eso lo liberas. Que me conozco bien el percal de las subvenciones.

– La verdad es que nunca recibí un céntimo de subvenciones, tampoco por venta de programas.

– Se nota que eres bastante estúpido ¿en qué mundo vives? Vas de jipi digital, y pretendes que todos los demás seamos igual de imbécil. Te recuerdo que la URSS ya no existe.

– Bueno, no creo que todo el mundo deba pensar igual que yo, ni siquiera que una obra artística sea tratada como los programas. Son diferentes.

– Como Justin Bieber. No me líes ahora con el rollo de programas, que vosotros los programadores sóis unos frikis que conocéis poco de literatura, y el mundo en el que vivimos. La fantasía abstracta digital no es la realidad.

– Hace unos días has dicho que culpa de la piratería deberías dejar de escribir…

– Sí, es una vergüenza que no pueda vivir de lo que más me gusta, pero soy tan lista que hasta puedo hacer de camarera aquí, o en Samoa.

– Ya… te quería preguntar ¿piensas que tu abandono es culpa de tus lectores?

– ¡Por supuesto que no! Es culpa de los piratas que se bajan mi libro sin pagar.

– Pero esos que bajan tus libros, serán para leerlos, ¿no?

– ¡Eso espero! A ver si se educan un poco.

– Entonces ¿no estás insultando y criminalizando a tus propios lectores? ¿No es contraproducente?

– Te repito, que parece que no has pasado ni de bachillerato: alguien que piratea mis obras lo hace sólo para causarme daño. Con la ley Sinde se acabará eso, y podré seguir viviendo de mi trabajo.

– Pero si sólo se bajan tus libros para causarte daño, ¿por qué crees que ahora sí comprarán tus libros?

– ¿Y por qué no van a comprarlos si tienen ganas de leerlos?

– Pero ¿no decías que sólo pretenden hacerte daño?

– Sí, porque no valoran lo que es gratis. Sólo se valora lo que se paga.

– Entonces, para no bloquearnos ¿podríamos llamarles “potenciales” lectores?

– Vale, aceptemos que sean potenciales. Es imposible que alguien que no escriba libros comprenda el lenguaje del metarrelato, o la hermenéutica del discurso. A ver si lees algo de Lacan, al menos.

– Entonces ¿no habría sido mejor seducir a esos lectores mas que culpabilizarlos de la falta de ventas de tus libros?

– ¿Estás loco? Yo no puedo basarme en la potencialidad de los lectores, la caída de ventas de mis libros es la realidad. A veces creo que me quieres confundir con tu relativismo.

– Bueno, vale. ya que has hablado de realidad, ¿cómo sabes que la caída de ventas de tus libros no se debe a que no has sacado más libros? ¿o que los nuevos lectores no te conozcan? ¿o que no sientan apego? ¿o que sencillamente se te ha pasado el arroz?

– ¿Que se me ha pasado el arroz? ¿A mí? Por favor, las habilidades intelectuales no son perecederas. Además, a una valenciana nunca se le pasa el arroz. A ver si aprendes un poco de mi fino humor.

– Lo entiendo, pero eso no asegura éxito de ventas, hay otros factores. Quería decir ¿de dónde has obtenido los datos que indican que la bajada de ventas de tus libros se debe a la piratería?

– Es obvio, han bajado, y ha subido la piratería. ¿Qué más hay que explicar? ¿Acaso no eres programador? Deberías entender esa correlación.

– Bueno, aunque demos por supuesto ambos datos, que lo dudo, no implica que haya una correlación entre ellos. Aunque la haya, quizás es que hay otros problemas, la crisis, problemas de marketing, aparición de otros autores, accesos a más libros y a precios más baratos.

– Ya estás pretendiéndome dar clases de cómo funciona la industria editorial, o cómo debo vender mi libro.

– No, para nada. No quiero explicarte cómo hacerlo, no lo sé. Sólo que hay muchos otros factores que explicarían la bajada de ventas de tus libros. Que no hay una relación evidente.

– Tú lo has dicho, no sabes cómo hacerlo, deja de hablar de lo que no sabes. Pareces Justin Bieber, que tiene millones de seguidores más que tú, y sigue siendo un inculto. Deberías comprender que la sociedad es compleja, que el mundo editorial es también complejo, no vayas de listillo sabelotodo.

– Vale, continuemos con la ley Sinde.

– Sí, finalmente en este país se hizo algo para proteger a los autores, que somos especie en extinción.

– ¿Y crees que será efectiva?

– Cualquier cosa que ponga freno a todos esos millones de piratas que se lucran con el trabajo de los demás.

– Bueno, no todos se lucran, la inmensa mayoría  lo hace compartiendo con amigos, o sin recibir nada a cambio.

– Todos los que leen nuestras obras obtienen un gran beneficio, sí se lucran, mucho. Además, esos que construyen sitios webs para compartir, seguro que obtienen dinero de algún sitio. Hacer sitios webs es muy caro, nadie lo hace sin un interés económico.

– Pues sí, lo hacen, conozco a muchos, podría citarte sitios, por ejemplo…

– Ya, me citarás a tus amigos de ETA que piensan igual.

– Bueno, dejemos ese tema, pero sabes que somos mucha gente los que estamos en contra de la ley Sinde….

– Claro que lo sé, pero tenéis menos seguidores que Justin Bieber, ¿por qué no presentáis firmas? Ese es el método correcto.

– Sí que se han presentado, en Actuable por ejemplo.

– Sí, 30.000 gatos, y no se presentó al congreso. Mucho criticar a los de letras, pero en mi barrio de Valencia éramos más, y seguro que me aprecian más a mí que a ti, que eres un perfecto anónimo.

– En todo caso ¿por qué los demás sí debemos presentar firmas y vosotros, que sóis lo que proponéis cambiar la ley, no necesitáis seguir el mismo procedimiento?

– ¿Cómo que no hemos presentado? Hemos firmado un manifiesto.

– Ya, pero no llegó al Congreso, y solo fuistes unos pocos, no sé si habéis llegado a 1.000.

– ¿Pretendes comparar las firmas de anónimos en Internet con las nuestras?

– Bueno, no todas son anónimas…

– No compares cariñito. A ver si te enteras cómo funciona el mundo. Debes sabes elegir a tus amigos.

– Entiendo, o sea que lo que marca la diferencia es que sóis amigos de los ministros, os invitan a cenar para preparar estrategias conjuntas, os dan subsidios firmados por ellos mismos…

– Claro, cariño. Deberías enfrentarte a la realidad, y que no tenemos la culpa de que seamos una élite del que lógicamente surgen ministros.

– O sea, que consideras que eso es un procedimiento democrático legítimo…

– Claro que sí, ¿o hay leyes que lo impidan?

– Diría que al menos existen conflictos de intereses, pero vale, si ese proceso es democrático, ¿por qué no la queja pública? ¿por qué si a ti no te ha elegido nadie exiges representatividad a los demás? ¿por qué el único camino que nos queda es presentar firmas en un proceso complejo y que tampoco asegura que siquiera se discuta en el Congreso?

– Vaya cantidad de idioteces que has soltado de golpe. Se nota que manejas bien la narrativa y el estilo correcto de  diálogos. Deben ser frases cortas, que emocionen, que impulsen al lector a leer la réplica. Lo tuyo fue un ladrillo.

– Lo siento, ¿vas a contestar alguna?

– No tengo por qué contestar argumentos etarras.

– Creo que te pasas un poco con lo de introducir a ETA en un debate sobre la ley Sinde…

– Por supuesto, tampoco comprendes la importancia de las hipérboles adecuadas para despertar las emociones de los lectores. Por eso yo soy escritora de éxito y doctora, tú no.

– Bueno, sí soy doctor de verdad, tu doctorado es honorífico.

– Claro que es honorífico, yo tengo honores, tú nada. Has tenido que currar en tu tesis, como si fueses un vulgar obrero del copy&paste y el robo de ideas científicas. Porque… seguro que no las has pagado ¿no?

– Sí, en algunos casos, pero la ciencia funciona de otra manera.

– Ya entiendo de dónde te viene esta visión deformada de la realidad. Es la visión autocrática, totalitaria y dogmática de la ciencia. Menos mal que tenemos a intelectuales como Punset, que la humanizan y hablan de lo importante para el ser humano: el alma, la espiritualidad, la felicidad.

– Creo que nos estamos saliendo de tema. ¿Volvemos a la ley Sinde?

– ¿Qué más podemos decir? Está aprobada, gracias al valor de nuestros políticos, que han sabido ignorar la presión de los fascistas anónimos de la red.

– Entonces ¿te parece bien que acabemos con una Internet con agujeros negros como los de China?

– Vaya demagogia a la que recurres, conoces muy poco de falacias argumentales ¿no?

– Es que habías afirmado que todas las leyes son neutrales, pero no sé si estoy de acuerdo. Considero que las leyes no neutrales ni son fuente de ética, y que muchas son malas y erróneas. Por ejemplo las de China, o las del gobierno nazi en Alemania.

– Cariño, tu demagogia explotará ¿comparas una democracia europea con la de dictadura de China o la Alemania nazi?

– Pero hacen leyes, lo que invalida que todas las leyes son neutrales, Hitler surgió de una democracia… podría citar leyes de países democráticas que no son neutrales…

– Eres ridículo, como todos esos internautas que escriben anónimamente. Como decís vosotros, has recurrido a la Ley de Godwin y ahora quieres arreglarlo. Me estás haciendo enfadar, y cuando me enfado soy peligrosa. Dejemos el tema de la ética y las leyes, no hay relación.

– Vale, cambiemos ¿no te parece contradictorio que los artistas e intelectuales habitualmente se hayan posicionado como lejanos y hasta contrapeso del poder, pero en este caso váis muy de la mano?

– Qué poco conoces de la historia. No te has enterado que el mundo ha cambiado.

– Sí, por eso lo digo, el mundo ha cambiado, y parecéis que ahora defendéis el viejo status quo.

– ¡Ay, cariño! Confundes el imperecedero valor de la cultura que hay que preservar, con el interés de una sociedad de piratas.

– ¿Y en el supuesto caso que no funcione? ¿o que sea declarada inconstitucional? ¿o que los jueces no estén por la labor de cerrar?

– Significará que este país no cambia, que ni los jueces conocen las leyes. Emigraré, no puedo vivir en un país que no respeta a sus creadores.

– ¿Tienes pensado algún sitio? Digo… por las dudas.

– Por supuesto, Miami, parece que allí sí respetan a los creadores.

– Gracias por prestarte al diálogo.

– Sólo porque no tengo otra cosa mejor que hacer, ya no puedo escribir libros.

Nota: Muchas de las frases están inspiradas, algunas son literales, del debate que tuvo en RNE (el 4 de enero, de 0 a 1) con David Bravo. Hizo referencias varias veces a Justin Bieber, a los vascos, y a ETA.

Editado 4/1/2012, 12:30hs: El programa donde se hizo el debate mencionado, todavía no subieron la grabación, seguramente lo harán en poco tiempo (será del 4 enero, “primera hora”) Ya está disponible el MP3 de la grabación. Por otro lado, mirad las etiquetas (especialmente “diálogos inexistentes, humor”) y la nota anterior, estuvieron siempre. Poner la nota al principio sí que eliminaría todo atizbo de humor, si es que lo tenía antes.