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El jueves 27 de octubre participé en una mesa de debate sobre los medios (el vídeo completo). Los invitados éramos Lluís Bassets (director adjunto de El País),  Manuel Campo Vidal (periodista), Mayte Pascual (periodista TVE), Klaudia Alvarez (Grupo Comunicación DRY-Bcn) y yo, moderado por Vicent Partal (Vilaweb). Finalmente no hubo debate, sólo monólogos, pero pude comprobar la  enorme brecha que nos separa, incluso compartiendo la misma mesa y a pocos centímetros de distancia. Paradójicamente, el que moderará el [no] debate de hoy fue el menos interesado en participar, se montó su propia historia y se respondió a sí mismo.

En la invitación de la UOC se mencionaba el #15M, una de las participantes -Klaudia- es periodista de DRY (que supuse correctamente se centraría también en el papel de los medios con el #15M), por lo que preparé mi intervención centrado en ese tema. No quería hablar en abstracto, sino con ejemplos concretos, tomé casos “documentados” y preparé lo que diría en los 15 minutos de la introducción. Así pues, expliqué varias hipótesis posibles -a partir de ejemplos- a lo había ocurrido en los meses previos hasta los primeros días siguientes al 15 de mayo:

  • no se percibió el calado que estaba adquiriendo,
  • no surgía de los “canales habituales”,
  • querían evitar el efecto llamada, “si lo publicamos irá más gente”,
  • sí lo percibieron, pero pretendieron:
    • a) aprovechar la “indignación” para convertirse en protagonistas,
    • b) obtener beneficios políticos, o beneficiar a un partido.

Partal pidió que yo inicie la ronda para centrar el debate. Así se hizo, el orden fue: yo, Bassets, Campo Vidal y Klaudia. Las siguientes fueron las notas que fui tomando durante la exposición de cada uno, eran los temas que consideraba que debíamos debatir o corregir en el debate.

Fue una pérdida de tiempo.

Durante la primera ronda de exposiciones me fue quedando claro que no habría tiempo para un debate a fondo (además pregunté a Partal como sería esa ronda), por lo que preparé sobre la marcha unas notas para la única intervención que nos quedaría a cada uno. La nota dice:

  1. Peloteo
  2. Estar a otro nivel
  3. Pontificar cómo deben ser los medios
  4. Argumentos de hombre de paja: desaparición de los medios, conspiranoias, Egipto, el origen de las revueltas árabes no era Internet…
  5. Hablamos más de África, Birmana y 11M que del #15M
  6. Os da igual el tema del debate, discurso victimista
  7. Credibilidad y #15M

Al final me llegó el turno y comenté parte de lo que había apuntado, tampoco puede acabar.

El “peloteo” era una ironía que al final no comenté para no desperdiciar tiempo. Los tres periodistas repetían que estaban orgullosos de compatir mesa con sus compañeros, recordaban trabajos conjuntos y otras batallitas. Iba a decir que no hacía falta todo eso, menos en un “debate académico”.

En su intervención, Bassets respondió que él no sigue las noticias al nivel microscópico que lo hago yo, sino que trata con personas “como Puig” (¿?). Mi deformación profesional de programador me perjudicó, empecé hablando de “bajo y alto nivel”. Parece que los demás entendieron “bajo nivel” como algo despectivo, me interrumpieron desde la “tribuna” -incluso los miembros la organización-. sin que pudiese acabar con la idea. Me resultaba muy llamativo que se haya pontificado de “salir a la calle”, de “credibilidad”, etc., pero que al mismo tiempo se elija la opción de “no ser microscópico”. Así, es normal que tengan una visión diferente, sólo conocen la interpretación de esas personas a “alto nivel”. De hecho se notó mucho en Campo Vidal, por ejemplo al afirmar que fueron los sindicatos los que estabilizaron las situación en Egipto… porque se lo contó Cándido Méndez.

En punto 3 me referí a que se dedicaron a lo de costumbre en estos saraos, pontificar sobre cómo deben o serán los medios en el futuro, pero sin analizar ni debatir lo que había pasado en los últimos meses. Es decir, fueron a su rollo, ignorando lo que decían los demás.

A continuación lo que más me sorprendió: la intervención de Campo Vidal. No sólo dio un discurso muy conservador en el papel que jugaron las redes -sin aportar datos, que Manel Castells sí aportó luego para desmentirle-, sino en que se montó su propia historia, y se contestaba a sí mismo. Fue toda una ejemplo canónica de la falacia del hombre de paja, no podía creerlo que un profesional de tantos años recurriese a un truco tan obvio. O sí.

Comenzó negando que los medios fuesen a desaparecer, que era una “afirmación catastrofista”, pero nadie en la mesa lo había siquiera insinuado.

Luego dijo que se montan teorías de conspiración, cuando tampoco nadie habló de conspiraciones, no entendíamos hasta que comenzó a hablar de los SMS “pásalo” del 11M… ¡de 2004!.

A continuación afirmó que era mentira que el origen de las revueltas árabes haya sido Internet, que los sindicatos tuvieron una participación mucho más relevante, citando fuentes tan fiables como sindicalistas sin vida conocida en las redes. Pero, de nuevo, no habíamos hablado nada de las revueltas árabes.

No comprendía nada, estaba contestando y desmintiendo -con un tono de mucha autoridad- a temas que ni se habían mencionado. Mayte Pascual también habló bastante de África y países del este de Europa, pero ninguna palabra al #15M.

Es decir, los tres periodistas hablaron de lo que había pasado en otros países, pero ninguna palabra a lo que había (y está pasando) todavía en España desde el #15M. Por supuesto tampoco hubo la mínima autocrítica en este aspecto. Klaudia finalmente volvió al tema del 15M, mostró las imágenes que muchos conocemos, como las relaciones corporativas de los medios y el “mapa de las portadas” de periódicos nacionales en los días posteriores al 15 de mayo. Dado el interés con que lo observaron -Campo Vidal incluso se movió hacia las sillas de público para ver mejor- suponía que nunca antes lo habían visto, o que no habían prestado atención.

Así el no-debate acabó en nada. Pero recuerdo que en su cierre Campo Vidal me respondió:

Yo no vine aquí a contestar lo que no dije.

No dudo que Campo Vidal sea una excelente persona y profesional, pero participó en un debate sobre su profesión -a la que critica duramente, como si él nunca hubiese tenido nada que ver-, y lo más importante: desmintió y dio un discurso pontificador de lo que no se había dicho, evitó debatir sobre temas concretos, y ante la crítica sobre esta actitud respondió que no tiene por qué contestar.

Me parece que esas es la idea de debate que tienen muchos. Ahora sabemos que dirigirá nuevamente el debate “a dos”. ¿Os imagináis que ante una pregunta del moderador los candidatos respondiesen “no voy a contestar a lo que no dije”?  No estaría nada mal que experimente su propia lógica.

Además de prestarse otra vez este ridículo espectáculo mediático del bipartidismo[*] sin un ápice de crítica, apuesto a que confirmaremos otra vez la falta de debate real, la lejanía con las preocupaciones de la gente, y las mentiras o media verdades que no serán cuestionadas. Donde no hay, no hay que pedir. Algunos prefieren hablar de realidades imaginarias de países distantes antes que hacerlo de lo que está pasando en frente de sus narices. Pero eso sí, tienen clarísimo cómo debe ser el futuro de los medios y el periodismo.

[*] ¿Por qué un debate sólo a dos en un sistema parlamentario? Hay muchos estudios donde podría haberse hecho, ¿por qué gastar tanto dinero en montar uno sólo para esa ocasión? ¿para qué 650 periodistas acreditados si no podrán ni hacer ruido? ¿no pueden seguirlos desde su casa como todos los demás? Si lo que veremos serán a dos personas y un moderador en una mesa ¿por qué tanto circo de “emperadores”?