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..ni de mi mujer, ni de mis hijas, ni de mis amigos, ni de mis vecinos. No es nuestro tema de conversación habitual, salvo cuando estamos enfadados porque nos dan el coñazo con las motos, con el 11S, con las noticias sensacionalistas, con los chistes sobre deportes en cada telediario, con la repetición de los clichés… o porque no lo que sí está pasando que nos interesa y tampoco lo pasan en otros medios (recordad el #15m, que tenéis menos memoria que una ZX81).  En mi entorno, real y virtual, sólo hablamos de TVE muy raras veces, normalmente para quejarnos lo poco identificados que estamos con una televisión que nos cuesta mucho dinero (más sus réplicas regionales, por cohones).

Hoy sale la noticia que el Consejo de Administración de RTVE votó por aprobar para que ellos puedan tener acceso al sistema de edición de los telediarios. No sé con qué intención, si para:

  • enterarse antes de lo que saldrá y preparar respuestas,
  • quejarse a priori,
  • sólo por cotillear,
  • o directamente para censurar.

Como no sé la intención real, sólo puedo hacer una estimación del espectro: desde gilipollez fuera de lugar y de la realidad, a un intento desesperado por intentar rascar unos votos en las elecciones.

En cualquier caso, es una soberana estupidez, con diversos grados posibles de maldad. Muy criticable, es para decirles ¿no podéis dejar de hacer tantas estupideces, hombreyapordiós?

Pero no pasó eso, las noticias se filtraron, por periodistas. Y fueron sacudidas y movidas en Twitter por una gran cantidad de periodistas… y luego gente “normal” [no pun intended] que se apuntó al mob: ¡salvemos nuestra TVE!

No sé cómo expresar mi grado de asombro. Lo que unas horas atrás era tan malo que toca reformar completamente, ahora ¿hay que salvar?

Pues no, lo siento. Lo que se hizo es muy criticable, pero la reacción lógica es indicar -y aprovechar- para criticar el nivel de putrefacción en que está la TVE pública.

Lo que se hizo hoy no es lo más grave, ni da licencia para salvar lo otro. Lo realmente grave es que sea una TV pública cara y de mayorías -modelo BBC, pero a medias- de la que no estamos orgullosos, que nos vende gilipolleces como noticias, que abre el noticiero cada día con la última estupidez de la liga o motos acompañado de chistes tópicos, que nos hayan dado el coñazo todo el día con la visita del Papa con esas sonrisas orgásmicas en la pantalla… Todo eso sí es grave, aunque sea por acumulación. Es aún más grave que tengamos una TV pública de enormes presupuestos y prime time que no pueda ser mínimamente independiente, cercana, e informativa. Y que todavía tenga en sus consejo a representantes que son capaces de hacer estupideces como la de hoy.

¿Qué es lo que queremos salvar ahora? ¿para qué? Lo que tocaría es reconstruir de nuevo, no tomar una pequeña muestra más de la podredumbre para pedir salvar lo que hasta hace unas horas estábamos seguros que no servía. Por lo menos por coherencia. Porque no vaya a ser que esto haya sido provocado para otros intereses, como destruirla del todo, o salvar lo máximo posible dado el temblor que le sacudirá el 20N.

En cualquier caso ni siquiera nos estamos rasgando la vestiduras, sólo haciendo el paripé… y sin siquiera saber qué es lo que hace el “famoso” sistema Inews (supongo que lo saben todos menos yo).

Postdata: Si te parece que los telediarios y 24 Horas tienen una calidad por la que hay que luchar, y que además valen la pena por el dinero que nos cuesta, lo siento. Soy parte de esa minoría –sólo unos 30 millones de adultos- que no ve los telediarios de TVE, y que cuando lo intenta no puede soportarlos después de los primeros siete minutos.