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El director de cine Borja Cobeaga escribe en El País “Nos odian” y se pregunta al final:

Un momento, los que leéis esto… ¿también? ¿Por qué nos odiáis?

Prometo que fui más abajo para dejar un comentario, pero no se puede. Quizás era sólo una pregunta retórica, pero por las dudas fuese una pregunta honesta, y dado que me encantó Vaya semanita desde la primera vez que la vi (todavía la seguimos viendo en familia por el Paramount Comedy de ONO), me tomé el trabajo de darle algunas ideas.

Estimado Borja, no sé si os odian, no pregunté a todos los españoles, aunque reconozco que a veces no os soporto en vuestra soberbia y victimismo, sobre todo con artículos tan fuera de la realidad como éste. Aunque no sé lo que opina cada uno de los espectadores de cine, sí que leí bastantes críticas de todo tipo. Te pasaré una lista, seguramente incompleta, quizás injusta, pero esto es lo que se puede leer por Internet (otórgales la validez que consideres adecuada).

Quizás algunos os “odian” porque…

  • … insultáis a vuestros clientes y fans. Piratas o ladrones son las palabras que más repetís. Otros cercanos al ramo incluso habla de proxenetas.
  • … sóis, con los músicos, prácticamente los únicos que exigís que la sociedad os pague para que hagáis y viváis de lo “que os gusta” [sic de Alex de la Iglesia].
  • … a pesar de que es la sociedad la que os subvenciona para que hagáis lo que os gusta, seguís insultando, y luego os hacéis las víctimas en todos los medios.
  • … para conseguir subvenciones recurrís a trampas habituales que si las hiciesen otros las calificaríamos de corrupción institucionalizada.
  • … para mantener vuestro negocio no dudáis en exigir dudosas leyes que recortan libertades de los demás.
  • … cuando pagamos la entrada al cine o el DVD empezáis con publicidad sobre lo importante que sóis, y lo inmoral y delictiva que es la sociedad copiando películas.
  • … quizás hacéis películas que no interesan –ni siquieran se bajan gratis–, pero sóis uno de los pocos colectivos que echáis la culpa a la sociedad de lo mal que va vuestro negocio.
  • … financiáis y divulgáis estudios fraudulentos y manipuladores que echan la culpa al público del poco dinero que factura vuestra “industria”.
  • … no os dáis cuenta que un adolescente no tiene dinero suficiente para pagar todas las obras culturales que desea, y que el “mercado” –y el propio Ministerio de Cultura– les dice que deben consumir.
  • … cuando tenéis un director de academia –el que has mencionado– que pide humildad y respeto a la sociedad que os permite hacer cine, lo echáis casi a las patadas.
  • … cuando escribís artículo preguntando a los demás por qué os odian pero ni se puede dejar un comentario en su versión en Internet.
  • … a diferencia de los artistas de hace pocas décadas, os encanta arrimaros al poder e influenciarlo para vuestros intereses.
  • … sólo se odia lo que una vez se quiso.

O simplemente porque la industria de Hollywood is kicking your ass y creéis que se debe a una conspiración de “odio”.

Recuerdos del abuelete

Sé que no tiene casi que ver, pero quiero contar dos anécdotas personales que me hicieron más ajeno y receloso de eso que llaman “la industria del cine español”.

1. Una comida con un productor cinematográfico, hace unos pocos años. Estábamos discutiendo sobre el cánon y las leyes que ya se discutían para “cortar la piratería”.  Una parte del diálogo fue así, literalmente según mi memoria.

  • Productor: Si no se hacen leyes que regule Internet, y con la competencia extranjera, el negocio se hundirá.
  • Yo: Hombre, las leyes se deben hacer por un interés social, no sólo para salvar un negocio.
  • Productor: ¡Interés social!, ¡por favor!, ¡no digas chorradas!

De verdad que se enfadó y me respondió casi chillando. Intenté explicarle qué era el “interés social”, y el objetivo de las leyes en un estado democrático. Creo no me entendió, pero estoy seguro que le daba igual, y que debía pensar que yo era un sociata retrasado que no entiende de negocios serios. O algo así. No lo sé, nunca más volvimos a hablar.

2. Un amigo mío es director y productor de cine argentino. Hace varios años me contó su primer coproducción con España. La película se hizo enteramente en Argentina, pero para poder estrenar aquí y distribuir DVD para la zona europea casi el único camino es vía co-producción. Para la co-producción hay que cumplir unos porcentajes mínimos de participación (del 20% al 80% si no recuerdo mal). Dado que la película estaba casi completamente rodada, gran parte de la postproducción se hizo en España. Recuerdo uno de los items, la post-producción de audio. En Argentina les costaba $5.000 (unos 3.900 €), para hacerla aquí le pusieron 50.000€ (aunque podría ser 30.000€, la memoria me falla). Les dijo que “estaban locos”. Le respondieron que no se preocupe, era un “valor estándar” y que se pagaría con la subvención del Instituto del Cine.

Postdata: en muchos casos debe interpretarse la segunda persona del plural (el “os”) como “directivos de la Academia de Cine” –también la Ministra de Cultura, cineasta y ex presidenta de la Academia– que han dicho algunas de esas frases mencionadas (y otras manipulaciones). Aunque no creo que los “cineastas” asuman ninguna responsabilidad del presunto divorcio con los espectadores del que se quejan varios, será sólo culpa de los demás. Es lo que tienen los sesgos, sobre todo si están amplificados por endogámicas cámaras de eco.