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Llevo días pensando qué votar, pero no me siento representado por nadie. Me puse a pensar cuál es mi “ideología”, tampoco la sé. Algunos de los que leáis esto me llamaría sociata, otros un facha (típica dicotomía booleana inexistente pero asumida como cierta). Un politólogo me diría que soy socialmente liberal y económicamente de izquierda casi centro. Esto es lo que pienso sobre algunos de los temas:

  1. La educación, salud y sistema de pensiones no pueden estar sujetas al mercado. Punto. Todos los ciudadanos deben tener asegurada salud y educación de calidad, y una jubilación digna. El que quiera parir u operarse una apendicitis con una habitación sólo para ella/él, o con TV con cable y una Wii, que pague un seguro privado, perfecto. Pero la seguridad social y la educación pública deben cubrir todas las necesidades y darlas a todos los residentes, sin discriminación alguna.
  2. Creo en la competencia personal y empresarial, y en la meritocracia. Deberían ser fomentadas. Pero también en que los trabajadores deben estar protegidos, aunque no hace falta que esta protección recaiga completamente en los empresarios. Se pueden flexibilizar los contratos y al mismo tiempo aumentar la cobertura social para aquellos trabajadores con problemas, sobre todo los que tienen familias a su cargo.
  3. Las sociedades modernas no pueden ser una jungla, ni del dominio de los más fuertes. Ninguna persona o familia puede quedar sin cobertura social ni un ingreso mínimo de subsistencia. Pero no se debe fomentar la vagancia, por ejemplo: todo parado sin formación superior debería estar obligado a realizar y aprobar al menos cursos formativos de ciclo básico (o FP).
  4. No me molestan los millonarios honestos que se lo han currado, pero los impuestos deben ser progresivos. Los que más ganan deben ser las que más impuestos paguen proporcionalmente, con diferencia. Es una cuestión de humanidad y empatía básica: nadie gana dinero por sí mismo, sino gracias a la sociedad. Si has sido afortunado en los negocios (o en heredar talento de un ADN “global”), retribuye a la sociedad que antes te ayudó.
  5. Creo en el libre mercado, en las empresas, en la iniciativa individual. Pero el mercado debe ser regulado, no existe la mano invisible que lo arregla todo, ni el mercado perfecto de información simétrica que fije precios justos. Las empresas que presten servicios esenciales y de infraestructura deben estar fuertemente reguladas y auditadas. Incluso algunas de ellas deberían tener participación o co-gestión de la administración (agua, limpieza y alcantarillado, carreteras y autopistas, aeropuertos, ferrocarriles, etc.)
  6. Las actividades privadas de cada persona no deben influir para nada en su vida pública, ni ser excusa para exclusión, discriminación o trato diferencial. Lo mismo para la raza, origen, o lengua materna.
  7. Soy ateo, no me interesan las creencias individuales de cada persona (mi mujer es católica), pero estas no deben afectar la vida pública. Ningún funcionario, maestro, profesor o cargo público debería hacer prevalecer creencias personales sobre sus obligaciones públicas (aunque dudo que una persona que cree en seres extratarrestres superpoderosos pueda desempeñar cargos de importancia o tomar decisiones importantes adecuadamente).
  8. Soy profundamente pacifista, pero al mismo tiempo creo que no se pueden admitir regímenes genocidas o que provoquen o mantengan catástrofes humanitarias, o que sean fundamentalistas que promuevan el odio religioso o racial. Por lo tanto no puedo pensar en la eliminación de los ejércitos, pero sí en un cambio radical de política exterior ¿Qué planes tenemos con Europa? ¿cuál será nuestra política exterior y del ejército? ¿cómo haremos para evitar e intervenir rápidamente antes crímenes humanitarios?
  9. Creo que tenemos un problema serio en la formación de nuestros políticos. La gran mayoría son abogados, pero nos faltan políticos (y legisladores) con pefiles más técnicos y científicos. Así se hacen leyes muy importantes que terminan siendo catastróficas, llámese primas a fotovoltaicas, energía en general, telecomunicaciones, I+D, o leyes tan difusas como la LSSI (con sentencias contradictorias del Supremo). Y ni hablar del aborto jurídico-legal-democrático de la ley Sinde sólo para defender intereses económicos de una minoría. Hacen falta además legisladores más jóvenes, o al menos independientes de los partidos, para romper con el esquema de “sobre legislar”, con leyes cada vez menos lógicas, entendibles y de poco recorrido.
  10. Nuestro sistema de partidos actual no es meritocrático ni se premia a los que saben del tema, sólo a los que mejor gestionan el “tráfico de influencias” dentro del partido. Así ocurre que una señora sin experiencia alguna en medicina, o en gestión de la misma, llega a ser ministra de salud después de usar públicamente pulseras magufas con la que se estafa a cientos de miles de ciudadanos que carecen de formación científica básica (cuando hay otro señor, el diputado Llamazares, que es médico y con un hisotorial de trabajo impresionante en leyes sanitarias que no pinta nada en el ministerio). Esto debería cambiarse, aunque sea con leyes que obliguen a una “cuota” de cargos independientes y expertos en su área.
  11. Debemos cuidar el medio ambiente, o mejor dicho, debemos mejorarlo que está hecho una mierda, fuimos unos irresponsables. Debemos fomentar aceleradamente las energías renovables. Pero tengo mis dudas y no existe un debate público racional sobre el tema (fundamentalmente porque nuestros presidentes o ministros son incapaces de transmitir algo que desconocen completamente). No sé si la fotovoltaica es ahora mismo la mejor opción, no estoy seguro cuánto hay que dedicar a ella. Sé que no podemos llenar toda la península con turbinas eólicas (como dicen “las tenemos en la puerta de casa”). No estoy seguro que la nuclear sea la mejor, pero tengo mis dudas que pueda ser obviada tan facilmente. Sé que los transgénicos que comemos no nos afectan a la salud (nuestras células del sistema digestivo no absorben el DNA de los alimentos) también sé que no se pueden eliminar, mucha gente no podría subsistir por la caída en las cosechas. Pero sé que quizás generen problemas ecológicos, monocultivos que destrozan campos, y hasta de monopolios empresariales sobre alimentos básicos. Estos temas son complejos, pero no hay un debate serio y sosegado. Nuestros representantes no explican qué hay, qué es lo que pasa, cuáles son los riesgos, cómo lo están pensando, cuál es el plan a medio plazo, qué decisiones arriesgadas tenemos que tomar como sociedad. Es decir, estamos sumergidos en la ignorancia y soltando eslóganes populistas que poco tienen que ver con el asunto. Creo que gran parte de la culpa es la falta de formación científica de los políticos, y de la sociedad en general. Hace falta al menos empezar un debate serio después de campañas de información y apertura de datos.
  12. Los funcionarios deben tener una protección adicional por decisiones políticas, pero el régimen laboral debe ser similar al de cualquier trabajador. También se les debe premiar con dinero el esfuerzo, talento y/o rendimiento.
  13. Nuestros maestros y profesores de instituto están maltratados, hay que recuperar su prestigio social. Pero al mismo tiempo hay que dar vuelta a todo el sistema educativo. No puede ser que un adolescente acabe el instituto habiendo estudiado de memoria todos los animalitos y plantitas que hay en su región (y ya ni se acuerda), pero no sepa siquiera cómo se calcula una hipoteca, o la diferencia entre el IVA y el impuesto de la renta. O que tenga problemas con cuestiones básicas de ciencia, ni que le hayan enseñado a disfrutar de la ciencia y las matemáticas. O que haya pasado más horas dibujando y pintando cubos y triángulos que usando un microcospio o un telescopio. O que los profesores sigan encargando trabajos de “copia y pega” de la Wikipedia. O que no sepan nada de ética, lógica informal, escepticismo básico. Es decir, hace falta más formación científica que dar el coñazo con temas de libros que son iguales a los de hace 50 años que llevan en mochilas de 8 kg. Tampoco es de recibo que en las públicas se estudie inglés casi desde pre-escolar y que terminen bachillerato sin poder mantener una conversación mínima en ese idioma,ni leer un libro en inglés cómodamente.
  14. El sistema bancario es imprescindible en una sociedad como la que vivimos, por lo tanto deben estar muy regulados y obligados a invertir parte de su activo en créditos familiares y a pequeñas empresas. No creo en sistemas bancarios controlados directamente por políticos (que casi por definición poco saben de economía básica), se ha usado mal, se abusa del poder y la influencia, y acaban como acaban (i.e. las cajas).
  15. No creo en las subvenciones empresariales, siempre es tirar el dinero salvo excepciones, como en investigación. Pero estas subvenciones deben estar muy controladas, y sólo para empresas e individuos que participen de la “comunidad científica”, es decir: publicación y revisión de pares. No se debe fomentar con subvenciones nada que sea “cerrar el acceso” al conocimiento generado (como patentes o secretos comerciales).
  16. No se puede entender que las empresas no hagan I+D (la inversión en este aspecto es muy inferior a la media europea), ni siquiera nuestras multinacionales más grandes son competitivas en este aspecto. Toda empresa de cierto volumen que recurra a beneficios fiscales o laborales debe estar obligada a hacer o invertir en I+D (ya sea en departamentos propios o colaborando con instituciones científicas).
  17. Las nuevas empresas que desarrollen su actividad mercados que requieran investigación y/o desarrollo de tecnología o de empleados de alta formación, deben tener muchos beneficios durante sus primeros años. También se debe facilitar, quizás hasta fomentar, la inmigración de personas muy formadas, o con experiencia, que tengan ofertas laborales en España.
  18. Creo en la cultura libre: toda persona debe tener acceso al conocimiento universal, y a su cultura. También creo en que hay que buscar una forma en compensar a los autores, y permitir el acceso “gratis” a esos que tienen menos recursos económicos (los jóvenes) pero son los que tienen más ansias de aprender y “consumir” cultura. Pero el sistema del cánon de la SGAE debe desaparecer. El sistema de contraprestación debe estar gestionado por la administración, con datos públicos y límites bien definidos. No sería de recibo que se pague millones de euros a un Alejandro Sanz y cien euros a un músico que se pasea por todos los festivales, o que su música se escucha mucho en Internet. El sistema debería estar abierto a cualquier expresión artística y creativa. Debería valer el mismo sistema de medición para un músico o cineasta que para un crack de la programación (o empresa) que libera su software. Es un tema complicado, pero sería fácil empezar quitando a la SGAE del medio e ir transformando la forma de cobro y distribución del dinero (y haciéndolo transparente desde el primer día). También se deberían optar por “tasas opcionales” con las conexiones a Internet con beneficios adicionales (“copia libre legal”, descuentos, desgravar de la renta) y que se pueda elegir a qué artistas o áreas se dedican un porcentaje de esos ingresos. O podría hacerse con el IRPF como se hace con la iglesia. Hay muchas opciones intermedias no tan complicadas, y que pueden ir mejorándose cada año.
  19. Nuestro sistema judicial está bajo mínimos, requiere una transformación inmediata, como un plan de choque para digitalizar a todo el sistema (desde jueces a procuradores y abogados). Los jueces deberían estar obligados a hacer cursos técnicos periódicos sobre áreas técnicas que no dominan pero son transversales: Internet, informática, comunicaciones, estadística, seguridad, etc.
  20. Cualquier abuso de poder o estafa de cargos públicos, debería estar fuertemente penalizada, judicial y socialmente. La tolerancia debería ser cero. Por ejemplo debería estar prohibido que personas imputadas en delitos graves de corrupción puedan presentarse a elecciones o que desarrollen cargos importantes.

Habiéndome desnudado, ¿de qué ideología “española” o “europea” soy? ¿a quién puedo votar? Si hubieran varios partidos con posibilidades de influenciar, en el gobierno o el parlamento, podría decantar mi voto hacia uno un otro según sus propuestas a las que considere prioritarias en ese momento (como ahora el tema del medio ambiente, energía, educación, reforma del sistema electoral). Pero no la hay, y aunque los grandes partidos prometan algunas de estas cosas, tampoco las cumplen y se pasan más tiempo diseñando la estrategia para la re-elección, o para volver a ganar luego de ser “la oposición”.

Pero si luego miras a los partidos minoritarios te encuentras con verdaderas vergüenzas, como las propuestas magufas de Los Verdes. O al secretario de IU que aspira a un régimen como el cubano (a pesar que IU se define como “social demócrata”). O que Equo, que pretende ser partido para el 2012, se opone tan radicalmente a los transgénicos sin base científica ni habiendo calculado el desastre humanitario que podría ocasionar su eliminación (además imposible, desde hace siglos que comemos “transgénicos”).

Creo que este problema de los partidos chicos es de nuevo la poca formación científica, y fundamentalmente en que no están proponiendo para gobernar e influenciar a corto plazo. Saben que tienen pocas posibilidades por lo que se dedican más al populismo simplón orientado a captar a gente con nulos conocimientos de temas básicos (gracias de nuevo a nuestro sistema educativo).

Pues eso, este problema supongo lo tiene cualquier persona que se haya puesto a pensar un poco cuál es su modelo de sociedad (y me refiero a corto plazo, no a utopías). ¿Qué propuestas de partidos se acercan más a estos 20 puntos? ¿cómo lo hicieron cuando pudieron -si es que pudieron-? ¿qué hicieron esos partidos en contra otras ideas básicas?

Una decisión que debería ser lógica y racional pero que es casi imposible.

PS: Sí, por todo esto es que apoyo #nolesvotes. Es hora que tengamos opciones, y podamos pedir que nos rindan cuentas sobre temas que consideramos importantes.