Etiquetas

, ,

Al regresar esta noche de la Twiitpalma me encuentro debates acalorados en Twitter por el #manifiesto. Se trataba de una noticia publicada en El País por el “marrullero” de siempre [*]. Allí me entero que unos [no] representantes del #manifiesto se habían reunido con el PSOE.

Cuando se trata de noticias de la SGAE, la Coalición, el #manifiesto de Ramón Muñoz [*] se puede esperar cualquier cosa, incluso este súbito interés mediático cuando en la conferencia de Zapatero sobre la LES a ningún periodista se le ocurrió preguntar sobre el tema de la “Ley Sinde”. Pero lo cierto es que a esa reunión asistieron 6 personas, 4 ó 5 de ellas periodistas (de uno sabemos que es profesor y blogger). Luego publican en 20 minutos un artículo con más información, pero a la defensiva, más forzado y que oculta tanta información como hace El País, por ejemplo:

  • El malestar obvio y patente sobre la reunión que nadie conocía salvo unos pocos.
  • Que fue una reunión “secreta”… o como quieran llamarle a una reunión en que ninguno de sus asistentes tan promiscuos en tuits y apuntes comentó nada.
  • El texto del documento que entregaron.
  • Quiénes elaboraron ese documento, qué asesoría legal tuvieron, qué opinan nuestros “reconocidos abogados” del #manifiesto.
  • Por qué no se publicó ese documento antes.

Sí, claro que la noticia de El País es manipuladora, oportunista y resultado de algo preparado de antemano, supongo que Ramón Muñoz y Leire Pajín deben estar con la sonrisa estampada del golazo que han metido. Iba a escribir que nos lo tenemos bien merecidos, por no hacer lo que predicamos. Pero luego lo pensé, ¿por qué vamos a tener la culpa de los que han hecho nuestros [no] representantes? (espero que ya hayan notado el sentido de esta ironía).

El #manifiesto tuvo una aceptación y apoyo masivo porque se trataba de un documento de mínimos, que reunía el consenso mínimo sobre el que muchos estaríamos de acuerdo y porque sólo se centra en un punto: lo que consideramos “derechos fundamentales”. Era fácil darse cuenta, pero parece que muchos no lo han entendido, ni lo difícil y revolucionario que es conseguir semejante consenso entre tanta cacofonía (y lo fácil que es cargárselo).

Así pasó con la conferencia de prensa de presentación de #RedSOS, donde salieron personajes que parecían sacados de una películo de Grouxo. Unos reclamando modificaciones del copyright, otros la abolición del cánon, otros llamando a revoluciones digitales contra el caduco establishment analógico, otros reclamando el fin del capitalismo [rectificado, el vídeo de la conferencia de prensa], otros amenazando con desobediencia y lucha con herramientas digitales, otros pretendiendo enseñar cómo hacer negocio con la música. Una auténtica jaula de grillos, uno más ruidoso que otro, cada uno hablando de su lucha particular –creo que sólo Javier Maestre, Pepe Cervera y Fernando Berlín se centraron en el objetivo del #manifiesto y la LES–. Esta fue mi gran decepción  y la razón fundamental que no me haya unido a #RedSOS, a pesar de la insistencia de varios amigos que sí están en allí.

Luego la cosa no mejoró, sé que hubo malestar en #RedSOS porque uno de los que estuvo en la reunión con Pajín se había reunido con algún partido o político asumiendo una representatividad que no le otorgaron. También hubo reuniones de algún subgrupo de la primera reunión con Sinde con otros partidos políticos. Aunque no hubo secretismos, ya había un malestar porque los mismos que se consideraban [no] representantes de nadie seguían representándose a ellos mismos… pero también olvidando que no estaban allí por casualidad, sino como resultado de un apoyo masivo, y que la repetición cansina de su [no] representatividad para muchos ya empezaba a ser casi ofensivo, y casi sólo una excusa para no rendir cuentas a nadie más que a ellos mismos.

La verdad es que yo no estaba ofendido ni molesto, pero sí cada vez más lejano de lo que estaba ocurriendo. Pero lo entendía y apoyaba públicamente: alguien tenía que hacerlo, la mayoría estaba perfectamete capacitado para ello, no dudaba de sus buenas intenciones y además era una “situación de urgencia”, lo que impedía que hubiese algún tipo de consenso debatido (si es que eso es alguna vez posible en Internet).

Pero esta reunión con el PSOE sí que me molestó, y mucho:

  1. A pesar que los asistentes predican con la transparencia se acepta una reunión secreta a pedido del PSOE.
  2. Se entrega un documento todavía desconocido y que no tiene relación con lo que se solicita en el #manifiesto.
  3. A la reunión donde se discuten temas legales profundos y complejos se asiste sin discusión pública previa y fundamentalmente sin la asistencia de letrados que puedan hablar y discutir con conocimiento (¿o nadie echó en falta la presencia de los que están siempre el pie del cañón como Javier de la Cueva, Calros Almeida, David Bravo o Javier Maestre?).
  4. Después de conocerse esa reunión, gracias al gran eat your own dog food del PSOE y El País, todavía no se conoce el contenido de ese documento entregado, ni quiénes lo elaboraron.
  5. Después de conocida la metida de pata en vez de informar publicando el contenido de lo que se entregó y discutió se ponen excusas que ya no cree nadie, por ejemplo volver a decir que “[no] representan a nadie” [sic], para luego a continuación afirmar que “defienden los derechos de todos” [sic].

Soy optimista en la actitud de la mayoría de los que han ido, ¿pero cómo coño se puede hacer semejante estupidez? ¿cómo coño se pueden hacer las cosas de una forma tan contradictoria a lo que se predica? ¿cómo coño entrar el mismo juego político del secretismo y negociaciones a puerta cerrada de los partidos que tanto criticamos? ¿cómo se puede darle tanta carnaza al “adversario”?

Pero hay otra cosa que me rechina aún más, la del grupo preocupado de que con las críticas  “nos dividamos” por culpa de la manipulación del PSOE/El País. Pues no será sólo la culpa de ellos, y la autocrítica en todo caso será mucho menos dañina que la tontería de los que han entrado a jugar con las reglas que no estamos de acuerdo.

Además ni siquiera sigue la lógica, ¿desde cuándo la crítica a los [no] representantes de un “movimiento” afecta a la unión del “movimiento”? (espero que se note otra vez la ironía y paradoja).

La de cal ya está dada, y se lo merecían, además de un capirote de colorines. Ahora la de arena.

A mí no me molestan que ellos “me representen” (módulo algún marrullero manipulador), aceptaré y les agradeceré esa representación que conlleva responsabilidades ingratas y no pagadas (como la esta noche, y como mi crítica “despiadada” -estoy seguro que habrá peores-). Lo único que les pido:

  1. Dejad de darnos el coñazo que sólo os representáis a vosotros, porque sin el apoyo masivo al #manifiesto no os hubiera llamado ni el portero de la calle Ferraz para discutir sobre la LES.
  2. Asumid que estáis haciendo el papel de representantes de una comunidad importante, así son las cosas y así lo sentimos muchos. Si no sóis capaces, no vayáis más a estas reuniones con “representantes”
  3. Sólo os pedimos un mínimo de coherencia que todos estaremos de acuerdo: transparencia, nada de secretos, un poco más de “conversación” (muchos de elos ni responden en Twitter), respetad el texto y espíritu del #manifiesto.
  4. Si hay que presentar otras propuestas diferentes, comunicadlas, publicadlas, tened en cuenta las críticas, en temas legales haced caso de lo que os digan los abogados de confianza que todos sabemos.
  5. No se os ocurra caer otra vez en la trampa de “mejor negociar en secreto”. Hay cosas innegociables… o quizás sí, pero jamás en secreto (para eso ya votamos cada cuatro años).
  6. [Espero] Que nos os ofendan estas críticas, muchos os hemos defendido y elogiado en público (es conocido que en España eso -el elogio de famosillos blogocósicos- suele un coste mayor más que la crítica fácil). Errare humanum est.

Nada más. Perdón por la caña, y gracias por vuestra dedicación y trabajo.

—-

[*] Nota: @uriondo me critica (también escribió sobre el tema y defiende la profesionalidad de Ramón Muñoz), supongo por mi opinión sobre los artículos de este periodista. Así que una breve aclaración. RM escribe bastantes reportajes sobre temas de Internet, P2P y derechos de autor, en muchos de ellos da por válidos -sin crítica alguna- los “estudios” de las discográficas que España “es el país más pirata” (por ejemplo), o titulares falaces y sensacionalistas apoyando la necesidad de la Ley Sinde (por ejemplo), o que los jueces de la Audiencia Nacional decidiría el cierre de webs (por ejemplo). Hay muchos más, no podría poner todos ahora, pero hay un ejemplo de la desinformación peligrosa que publica a veces, por ejemplo en éste dice: 3.- Si no aparece el símbolo © en un contenido en Internet lo puedo utilizar … ¡Verdadero! Siempre que no tenga ánimo de lucro, el usuario particular no tiene medios a su alcance para comprobar si un contenido está o no protegido por copyright. Corresponde a las empresas de la Red poner los medios tecnológicos para garantizar este derecho […] (es falso que sin el símbolo ©  se pueda descargar libremente -los derechos de autor son automáticos- y es falso que corresponda a las empresas de telecomunicaciones poner medidas de protección -eso sería el controvertido  DRM ¿pero en las “redes” de los proveedores?-). Así que RM quizás sea un buen profesional, pero en temas de derechos de autor manipula a gusto, o ignora mucho del tema. En cualquier caso es muy criticable que acepte y divulgue información sin verificación ni revisión crítica (aunque esto es muy frecuente en el periodismo).