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Hoy leí el artículo de Martín Varsavsky El problema ético de ayudar a los ricos, sumado a la crisis y la poca ética de los administraciones de los grandes bancos  me acordé de una historia anterior.

Hace casi tres años, a raiz de un artículo de Enrique Dans escribí  La ética y el mercado. Allí comenté algo que me había enterado –muy por encima– leyendo el tema de historias y fundamentos de los colegios profesionales (poco a poco me estoy convirtiendo en un experto en autocitarme):

[…] sino también en la organización social y en los cambios morales que sufrimos (de hecho, ahora mismo y a raíz de ciertos escándalos como el de Enron en USA se volvió abrir el debate que ya se había iniciado y abortado en la década de 1920 y 1950: un código ético y licensing (colegiación) en carreras como el Master in Business Administration).

También insistía sobre que el mercado no podía resolver los problemas creados por el propio “mercado”:

¿No será que en realidad al hacer esas leyes se han olvidado de discusiones y cuestiones éticas y se ha pensado sólo en el “mercado”? […] ¿Porqué tendríamos que mantener la esperanza que sólo el mercado resuelva un problema ético que ha sido creado por el mismo mercado?

Me puse a buscar bibliografía sobre el tema, que en general es hoy como “responsabilidad social corporativa” (ó CSR del inglés Corporate Social Responsibility).

E. Merrick Dodd escribió  en 1932 uno de los artículos seminales, For Whom are Corporate Managers Trustees?. Supongo ha sido parte importante de estos intentos de “profesionalizar” el trabajo de los apoderados y directivos de las corporaciones (para el que no lo sabe, un “profesional” tiene además una obligación ética de servicio a la comunidad, generalmente se expresan mediante leyes y/o códigos deontológicos).

Es apasionante leer ese artículo, sobre todo porque allí se explican cómo las corporaciones no pueden tener sólo el objetivo de “ganar dinero para el accionista”, sino también una obligación de “servicio social”. Conociendo las raíces de las crisis actual, creo que ese artículo debería ser de lectura obligada de cualquier “opinador” y fanático del “libre mercado” y “asegurar los beneficios de los accionistas” (que al fin y al cabo son los principales culpables de la crisis actual). También es un poco triste, porque no se ha hecho lo que ya en 1932 se decía que había que hacer.

Algunas de las frases:

[…] la opinión pública, que es la que de última crea las leyes, ha hecho y está tomando la dirección de adoptar la visión que las corporaciones como una institución económica que tiene un servicio social además del de lograr beneficios.

La ética de los negocios podría así convertirse más en una ética de profesión que de “comercio” […] Si [la administración de] negocios tiende a convertirse en una profesión, entonces un gestor corporativo es un profesional aunque los accionistas no lo sean […]

Algunos cientos de años atrás, cuando las empresas comerciales eran simples negocios de personas más que el uso de capital, nuestra ley tomó la postura que los negocios eran una profesión pública más que un tema estrictamente privado.

Los negocios podrían entonces convertirse en una profesión de servicio público no porque la ley lo haya dictado, sino porque la opinión pública de esos hombres de negocios lo haya llevado a una actitud profesional.

La experiencia indica que los gestores corporativos están tan identificados con la búsqueda de beneficios que deberíamos buscar que sea otra agencia la que salvaguarde los otros intereses involucrados.

Hay otro libro seminal, de 1953, que fue el que definió las bases de lo que se conoce como Corporate Social Responsibility, pero no lo puede encontrar disponible en Internet:

Bowen, Howard. Social Responsibilities of the Businessman. New York: Harper. 1953.

Nota: También he leído bastantes críticas en el sentido que se ha usado la excusa de la “ética” para impedir que se hagan regulaciones más estrictas.