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Suelo ser bastante cabrón con mis críticas o ironías a la blogocosa, pero en realidad las cosas no son tan malas, mucho menos si se comparan con lo que ocurre en los “medios” o el “periodismo tradicional”.

Por ejemplo, en la blogocosa no está muy bien visto hablar y hacer autobombo de empresas en las cuales tienes relación a menos que la relación esté meridianamente clara  desde el principio, o que se pongan los disclaimers correspondientes.

Años atrás hubo casos de bloggers que hablaban bien de productos o empresas sin esas aclaraciones –no obligatorias pero éticas– y las críticas fueron feroces. Así es que se ha convertido en caso una regla fundamental. Aunque el blogger en cuestión cumpla esta “regla ética” le  lloverán las críticas –vía otros blogs o en los mismos comentarios– si su apunte tiene la mínima apariencia de publicidad encubierta o la crítica es inexistente.

¿Pasa lo mismo en la “prensa tradicional” o en los “medios” con millones de lectores? Por supuesto que no, los periodistas no suelen poner los disclaimers, no se sabe si ha cobrado o recibido favores, o si le hace el favor a un amigo. La mayoría de las veces es imposible criticarle en el mismo medio –ni en el papel, por supuesto, ni en el sitio si tiene versión digital–.

Hoy he visto un ejemplo paradigmático de esto en el artículo del Ciberpaís Cink acerca las redes sociales a las empresas a bajo precio (incluso ese título tan próximo a un cutre aviso en tablón de instituto es casi inadmisible en un blog). Mirad en el artículo, o en el blog de la autora, si hay algún tipo de disclaimer.

Si no entendéis de qué hablo, aquí tenéis los detalles. Yo quedé alucinado. No es que me acabe de enterar cómo funciona eso de los “artículos de tecnología e Internet” –se ha hecho desde siempre–, sino que no me imaginaba que se podía hacer algo tan descarado y que haya pasado todos los supuestos filtros de control.

No sé si es que ya han desaparecido todas las normas éticas básicas de cualquier profesional, si es que esto es más grave en el periodismo, si el que ha caído tan bajo es el Ciberpaís,  o si con los periodistas pasa lo mismo que dicen está pasando con médicos o enfermeras: que se han ido todos.

Actualización: un análisis de Eduardo Arcos más profundo y desde otro perspectiva. Disclaimer de rigor: Nos conocemos personalmente, nos llevamos bien, tenemos más amigos en común. No tenemos negocios ni intereses económicos ni “políticos” comunes, incluso somos “competidores” en algún proyecto. En ningnún momento hemos discutido o hablado sobre el tema, personas o empresas mencionadas en estos apuntes.

Nota: Buscamos periodista reconocido que escriba de tecnología e Internet en algún medio importante para hacerle partícipe de un proyecto líder en Web 2.0. Contamos así con unir nuestras vastas experiencias y sinergias para llevar el proyecto al siguiente nivel tecnológico y de participación social, la Web 3.0. Abstenerse personas sin sentido de lealtad y/o incapaces de compromoterse con un proyecto.