Archivo

Posts Tagged ‘software libre’

La pose, o ignorancia, de usar “open source” en castellano

diciembre 26, 2013 21 comentarios

facepalmAyer comenté por Twitter (y 2, 3, 4, 5, 6, 7) una tontería que leo muy frecuentemente, incluso en artículos de supuestos expertos en el tema: usar el término open source en vez del más sencillo y claro “software libre”. A raíz de mis tuits pude ver la profunda ignorancia que todavía hay sobe las licencias y hasta de la historia básica del tema.

El término software libre nace con el proyecto GNU, entre los años 1983 y 1984, y se definía así al software que cumple con unas condiciones muy claras: libertad para ejecutarlo como quieras, libertad para estudiarlo y modificarlo, libertad para distribuir copias, y libertad para distribuir copias modificadas.

El término “open source” no surge hasta el 3 de febrero de 1998, cuando unas cuantas personas se reúnen en Palo Alto para buscar un término “más adecuado”. Había varias razones:

  • En inglés “free” significa libre y gratis, por lo que siempre había que estar aclarando free as in free speech, not free as in free beer (en castellano se traduciría como “libre como libertad de expresión, no libre como barra libre”).
  • Buscaban un término más amigable para las empresas y el negocio que se avecinaba.
  • Cuestiones ideológicas y manías personales contra la Free Software Foundation y Richard Stallman. Fundamentalmente no compartían la visión y postura ética de RMS, estaban más interesados en minimizar, y mejor desaparecer, su discurso.

Una de las personas que más divulgó y ayudó a establecer el término open source fue Tim O’Reilly, que en abril de 1998 cambió el nombre de la conferencia Freeware summit” a “Open Source Summit. Fue el mismo O’Reilly, en el interés de sus negocios, que se aprovechó de la popularidad del término para empezar a llamar y divulgar con la apostilla “open” a todo lo que se meneaba (así tenemos hasta “open government”). No le ha ido nada mal, se posicionó como el líder espiritual-ideológico-negocios de todo lo relacionado con la palabra.

Como resultado de esa reunión de 1998 se Bruce Perens y Eric Raymond fundaron la Open Software Initiative, que definió las condiciones para que un programa de ordenador sea open source: The Open Source Definition. Estas condiciones fueron inspiradas -casi copiadas literalmente, no en vano Bruce Perens fue uno de sus autores- de las condiciones que debían cumplir los programas para ser considerados libres (Debian Free Software Guidelines) y por lo tanto aptos para ser incluidos en su distribución.

Es decir, dejando de lado las diferencias sobre todo ideológicas y lingüísticas, las licencias de software que cumplen con las condiciones de open source o Debian Free Software son licencias de software libre. Aunque en castellano nunca tuvimos problemas con comprender qué significa “libre” en el contexto de software, y que es totalmente compatible con las definiciones de la FSF, OSI o Debian, se empezó a usar mucho el anglicismo open source. En gran parte se debe al éxito del discurso de Tim O’Reilly (que fue muy criticado por Eben Moglen) y sus wannabe en nuestro país.

Nos encanta la levedad y el discurso fácil, aún así es incomprensible que se reemplace un término que todo el mundo entiende por un anglicismo que sólo ha creado confusión. Mucha gente que me contestó o preguntó en Twitter pensaban cosas muy distintas: que libre era sólo para software gratis (¡¿?!), otros que open source también eran los programas donde se puede ver el código, otros que “software libre” eran solo aquellos que tenían la cláusula copyleft, etc. Es decir, ni siquiera el uso y abuso del open source ha servidor para aclarar el tema, sólo agregó -y sigue- más confusión. Lo cuál no es nada novedoso entre nuestros charlatanes del discurso blandengue y de lecturas en diagonal, pasó exactamente lo mismo con el término copyleft.

Algunos, para intentar arreglar la gilipollez el desaguisado de estar usando un anglicismo en vez del más claro y popular “software libre” intentaron arreglarlo, empezado a llamar “código abierto”. Lo que aumentó aún más la confusión, ¿qué carallo significa el “abierto” en software? Como tampoco aclaraba demasiado, cuando se discutió la definición de software libre en la legislación española se usó “código de fuentes abiertas”, o:

¡Está clarísimo! :roll:

Es decir, algunos empezaron a usar open source como un forma de ser más genérica que software libre, que se incluya también a esos programas que te dejan ver el código (y nada más), lo que es erróneo de acuerdo a la definición original y oficial de open source (¡ei! que no es tan antiguo, todavía no tiene ni 16 años). Otros porque pensaban que era mejor alejarse de los postulados éticos de la Free Software Foundation. Otros porque sonaba más cool y dospuntocero que software libre, ¡si hasta O’Reilly lo usaba en sus conferencias y series de libros! Y otros sencillamente por la costumbre, sin tener muy claro qué significa.

Sea como fuese, no hacía falta y sólo agrega confusión. Así que empezad a llamar a las cosas por su nombre, si habláis de software libre no le llaméis open source, que luego ni los que a autodefinen como gurús entienden muy bien de qué están hablando:

Cuánto mal nos ha hecho el buenrollismo dospuntocerista y sus charlatanes de saraos.

Categorías:ética, software libre Etiquetas: ,

Diputados impostores (de impostura)

octubre 30, 2012 21 comentarios

Empezaré por el final, un retweet con ad hominem, infantil y sin venir a cuento del diputado Alberto Garzón, que meses antes escribió que no me respondía ni hacía caso porque era sólo un “provocador”.

Leer más…

Defender lo que te ha dado tanto

Llevaba varios semanas muy estresado, con mucho trabajo (y lo que me espera). Hace unos 6 meses dejé de jugar al pádel (la crisis afectó hasta a eso, mis ex compañeros tienen que hacer horas extras), mi salud empezó a decaer. Me costaba respirar, dormia muy mal. Al final tomé la decisión, debo cambiar mi vida sedentaria, si no, acabaría muy pronto.

Me apunté hoy al gimnasio, fui a la primera sesión. Me dieron una caña de la buena, tras 45 minutos terminé con dolor en el pecho, la visión periférica borrosa (signo de la falta de oxígeno en el cerebro). Los 200 metros de regreso a casa me parecieron eternos, son esos momentos que sientes que acabará todo muy pronto.

Llegué a casa, me tiré unos minutos, de sentirme fatal me empecé a sentir muy bien (menos de dos horas después estoy como una moto, escribiendo este apunte a falta de no tener nada más urgente que hacer). Pensé, ¡hostia! tampoco era tan complicado, las cosas a veces pueden mejorar rápidamente, vaya suerte que tengo.

Leer más…

De software libre…

junio 11, 2009 19 comentarios

Escribo poco en el blog, como comenté antes le doy prioridad a cosas que son más fructíferas y divertidas que estar en constante discusiones en el blog: la familia, mi trabajo de investigación [*], programar cosas del Menéame… y en estas épocas corregir prácticas y examenes como loco. Pero además de ello hace tiempo no escribo sobre software libre.

La verdad es que se me secaron las ideas sobre el tema. Todo lo importante está dicho, el que tenía deseos de aprender ya lo sabe, los demás no habrá forma de explicarlos. No saldrán del eslogan “talibán”.

Pero en la conferencia de Carlos Almeida alguien del público comentó que era una pena que no hubiésemos hablado de software libre. Mi respuesta fue que ojalá el tema de la cultura, libre o encerrada, estuviese en la misma situación que el software libre:

  • Se produce mucho software que se libera y se utiliza por individuos y empresas.
  • Los programadores de software libre no reclaman que el gobierno les subsidie o les asegure ingresos a pesar que el númer de usuarios de software libre es infinitamente mayor de los que ven pelis españolas (sólo contando a usuarios de Firefox o los GNU/Linux en móviles y empotrados ya se gana por goleada).
  • Se produce y divulga mucho conocimiento útil y de efectos prácticos inmediatos.
  • etc. etc.
  • Ganan dinero.

Pero lo mi respuesta fue que hace 15 años hubiese sido imposible imaginar que grandes corporaciones, competidoras entre sí, trabajasen de forma conjunta para desarrollar software que es fundamental para sus negocios, y que además lo liberasen.

A un no iniciado eso le sonará a utópico o exageración, pero a los hechos me remitiré. Cogiendo una pequeña parta de las cosas nuevas cool que se implementaron en la última versión del núcleo Linux (obvío las contribuciones personales):

  • Contributor: NTT Labs (Nippon Telegraph and Telephone Corporation)
  • Contributor: www.openfabrics.org (Particularly, Oracle)
  • Contributor: Intel
  • Contributor: Atheros
  • Contributor: Red Hat
  • Contributor: Panasas
  • Contributors: Panasas, Netapp and IBM
  • Contributor: Red Hat
  • Contributor: NTT DATA CORPORATION
  • Contributor: Michal Simek, with donations from PetaLogix and Xilinx
  • Contributor: IBM

Luego se se ven los detalles de los commit de cada cambio se podrán ver las firmas de empleados de casi todas las empreas inportantes de hardware y software. Es casi un Who is who en informática.

Ojalá la “industria” cultural estuviese en la misma situación. El equivalente sería ver a los majors colaborando entre ellos, con productoras pequeñas y músicos de todo tipo, liberando todo con licencias libres, promoviendo el remix, con páginas webs para que cualquiera se baje la última versión de cualquier obra, organizando conferencias y conciertos para explicar el porqué es bueno compartir, sin SGAEs ni reclamando subvenciones y cánones, y además ganando dinero en el proceso.

Sí, quizás nunca lleguemos a esa situación. Pero si IBM, Oracle o Intel ya lo han tomado como parte natural de sus negocios no hay que perder las esperanzas.

Claro que la gente que suele dirigir empresas como IBM Oracle o Intel suelen ser muy listas, con doctorados o másters de universidades prestigiosas, y una larga experiencia en la empresa y el área. Aquí en cambio cualquier guionista de pelis subvencionadas puede llegar a ser ministro sólo por haber repetido una y otra vez lo de “la piratería de Internet nos está matando”. Vaya si hay diferencias.

Tant de bo! que a la cultura le pase lo que al software libre. A nadie se le hubiese ocurrido leyes hadopis y estupideces similares.

PS: Sí,  hay contradicciones, doble juego y cosas no tan bonitas, pero cada año mejora la colaboración e igualmente –en el peor de los casos– no hay color en la comparación con la “industria cultural”, que son peores que el temido y odiado Big Brother de IBM en los 60-70.

[*] Estoy metido en dos cosas. Una que desarrollaré poco a poco y cuya idea surgió de la chapucilla rápida que hice para sindemocracia.net, técnicas de clustering para organizar noticias a partir de seguimineto en sitios sociales y de noticias a partir de palabras claves. La otra es muyteórica, coloreado de grafos con algoritmos polinomiales. El coloreado de grafos es un problema NP-Completo, es decir, puede ser resuelto por una máquina de Turing no determinística y se puede verificar la solución en tiempos polinomiales,  pero no se conoce un algoritmo óptimo polinomial para hallar la solución. Para encontrar soluciones se usan heurísticas, por ejemplo ordenar los nodos y asignar colores con el [simple] algoritmo greedy. Ya desarrollé un algoritmo de ordenamiento que es no sufre los problemas de los conocidos –fundamentalmente con “prismas”– y que encuentra soluciones con menos colores, pero la diferencia es pequeña para que sea importante. Por ejemplo para grafos –de bases de datos de “grafos reales”– de 1.000 nodos y con 60 colores en su solución óptima asigna 121 colores, tres menos que el conocido smallest-last. Ahora estoy trabajando con heurísticas un poco más complejas, pero todavía sencillas y de tiempos de ejecución polinomiales, basadas en la freucencia de colores usados y las restricciones de nodos previos como “grados de libertad” para la asignación de los siguientes.

Los buenos programadores liberan su código

octubre 28, 2007 30 comentarios

Frases tales como information wants to be free o code wants to be free me parecen una tontería. La información o el código no tiene intencionalidad ni deseos. Ahora veo que el New York Times libera código desarrollado por sus programadores (XSL Cache y DBSLayer). Estoy seguro que la propuesta no partió del consejo de administración o editorial del periódico, sino de los friquis de sus programadores.

Re-escribiría las frases anteriores como:

Los buenos programadores desean que su código sea libre.

La prueba del algodón para un programador entonces debería ser la pregunta ¿Liberaría su código? Esto puede extenderse para saber la calidad de los programadores de las empresas que hacen desarrollo interno, ¿la empresa libera el código? :-)

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 474 seguidores