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Posts Tagged ‘propiedad intelectual’

Transformación, obras derivadas, y falacias de abogados

julio 23, 2012 16 comentarios

Hoy a la mañana me llama un abogado para negociar que haga de perito sobre una demanda por derechos de autor. Tiene que ver con “transformación de obra” y “plagio”. Estuvimos dicutiendo, le dije que el “resumen” que se había presentado no era legal ya que no tenía la autorización de sus autores originales. Me respondió que estaba equivocado, que según el artículo 11 de la LPI, a esta persona le correspondía derechos de autor, y que no hacía falta autorización del autor del libro original.

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Conviene recordar algunos datos sobre la propiedad intelectual y la ley Sinde

diciembre 26, 2011 27 comentarios

Ya tenemos a nuestro nuevo ministro Wert reptiendo argumentos falaces, por lo que creo que es bueno recordar algunos pocos datos objetivos:

  1. Es falso que España sea uno de los países más piratas del mundo. Eso lo dicen en todos los países donde las “majors” hacen campaña de presión para endurecer las leyes de derechos de autor.
     
  2. Si España está en la “lista 301″ de los países más “piratas” del gobierno norteamericano, fue para presionar por la ley Sinde, y porque el propio presidente de PROMUSICAE, Guisasola, lo solicitó.
     
  3. Se recurren a argumentos “filosóficos” del tipo “los autores tienen el derecho de vivir de su trabajo”. En realidad están diciendo: “los que deciden ser autores tienen el derecho de vivir de los que les apetece trabajar, la sociedad debe asegurarles ese derecho”. Pero es un derecho que no existe para el resto de los ciudadanos. Somos muy pocos los que podemos vivir de lo que no gusta, y aún así tenemos que buscar formas indirectas de financiación (como poner en marcha un sitio, y ganar de la publicidad, no por programar y liberar el código). La inmensa mayoría tiene que trabajar de lo que puede, o de lo que el “mercado” demanda. Hay muchísimos músicos a los que les gustaría vivir de vender sus discos, pero viven de dar clases, o tocando en hoteles. Hay otros a los que les gustaría vivir de sus vídeos y cortos, pero trabajan en televisiones, o dando clases en la universidad. Hay muchos que les gustaría vivir de sus hobbies pero que no pasan de eso, y hay cinco millones de personas que ni siquiera pueden trabajar. Aunque es algo demagógico recurrir al paro, lo cierto es que con la crisis que estamos pasando, y las necesidades urgentes que hay, es impúdico, insultante y ofensivo que se gaste tanto tiempo y recursos públicos para modificar leyes para defender  “el derecho de [unos poquísimos] autores a vivir de su trabajo”.
     
  4. Se recurren a argumentos de “puestos de trabajo”, “volumen de negocio”, o “el PIB de la cultura en España”, pero son absolutamente falaces y manipulados. La facturación de las “industrias culturales” en España es ridícula (salvo la editorial -3.500 millones- y prensa en general -unos 4.500 millones-) comparada con otras “industrias”, inclusos las tecnológicas. Para dar un poco de contexto:
    • El cine español factura menos de 100 millones de euros, pero recibe más de 200 millones en subvenciones (el Ministerio de Cultura, Comunidades Autónomas, tasas a televisiones).
       
    • Las discográficas sólo facturan 200 millones de euros, en sus años de record históricos (1999 y 2000) facturaron 600 millones de euros, una décima parte de lo que factura Vodafone en España.
       
    • Sólo AdSense factura en España más que la suma de lo que facturan el cine y las discográficas.
       
    • El “volumen total de negocio” de todas las industrias culturales (incluyendo subvenciones, prensa, editoriales y hasta toros) es de unos 26.000 millones de euros, lo mismo que facturan Telefónica de España y Vodafone en España.
       
  5. En España se subvencionan muchas películas que sólo se estrenan en una sala para cumplir con los requisitos, no para llegar al público. Proporcionalmente a la población y tamaño del mercado, en España se hacen más películas que Hollywood. La razón es que en España es más fácil conseguir subvenciones que paguen más del coste de la película, que hacer películas que tengan éxito de público y facturación.
     
  6. Se difunden estudios falsos, exagerados, manipulados y preparados por la propia industria y lobbies. Son tan absurdos que aseguran que sin la piratería en Internet, la facturación en España sería cinco veces mayor que el record histórico.
     
  7. Una minoría muy pequeña de autores y músicos viven de la venta de libros o discos, esos son de la “élite” que pide leyes más duras. La mayoria de autores de libros tienen otros trabajos e ingresos, no se dedican exclusivamente a escribir libros, ni siquiera los best sellers españoles.
     
  8. En la industria editorial, entre el 70% y 80% del coste del libro se gasta en distribución física (el 50%) y marketing. Los autores se quedan con menos del 10% del precio de venta. Los que más estarán afectados por los libros digitales son los distribuidores y las tiendas de libros físicos.
     
  9. Las películas y canciones españolas no son las que los españoles más bajan de Internet, son las series norteamericanas (que viven en uno de los mejores momentos de su historia) y “blockbusters” de Hollywood (que no tienen precisamente problemas de facturación). Los temas musicales más populares (y más bajados de Internet), están disponibles de forma gratuita  y con altísima calidad de audio en Youtube, subidas por sus propios autores o discográficas (por ejemplo, On the Floor, tiene nueve meses en Youtube, con casi 500 millones de visualizaciones).
     
  10. Las legislación para endurecer los derechos de autor no tiene justificación ideológica posible. Para los progresistas y socialistas, es contradictorio anteponer los derechos de una minoría al acceso universal de la cultura. Para “liberales económicos” no tiene sentido que el estado asegure el “mercado” vía leyes y persecución judicial en vez de que sea la propia oferta y demanda la que decida. En todo caso ambos parecen defender ideas soviéticas, “el interés del estado sobre el de las personas”, empeorado en que en este caso el “estado” es explícitamente la minoría del “politburó”.
     
  11. El discurso político-industrial oficial está falseado, desde la manipulación de la historia que hacen hasta los Ministros de Cultura, hasta el propio abuso de la palabra “propiedad intelectual” equiparándola a “propiedad física”. No tienen nada que ver unas con otras, no existe “posesión” sobre las obras intelectuales digitalizadas, la copia no produce la pérdida del original, ni priva de disfrute al poseedor original, por lo que no se puede hablar de “robo”, como tantas veces se insiste. (Desde el punto de vista económico, los objetos físicos e intelectuales tampoco tienen nada que ver en una era digital. El coste marginal de los primeros sigue siendo elevado, el de los segundos es prácticamente cero.)
     
  12. Si los sitios de enlaces ganan tanto dinero como aseguran ¿cómo es que la propia industria no hace lo mismo? ¿cómo es que no ponen demandas civiles y/o mercantiles por estafa y competencia desleal? La ley española lo permite.
     
  13. Si está tan preocupado por la “cultura de la subvención”, debería empezar a dar datos objetivos de las “subvenciones a la cultura”: cánones, tasas a televisiones, ayudas directas del ministerio y comunidades, IVA super reducido para algunos y casi cinco veces más altas para otros (reducir impuestos discriminadamente es también una forma de subvención), publicidad institucional, ayudas a empresas de medios. No vendrá mal al debate conocer precisamente qué parte de los 25.000 millones de dinero que se mueve en “cultura” son subvenciones que pagamos entre todos, y cómo se reparten.
     
  14. Si para proteger el “derecho a que unos pocos se ganen la vida” vía la “propiedad intelectual”, hacen falta leyes que socavan derechos fundamentales, que intentan criminalizar a la mayoría de la población, que necesitan espiar y regular actividades privadas, que requieren la invención y manipulación de estudios, listas y hasta de la propia historia, que quitan competencias a los jueces para pasarlas a comisiones dependientes del Poder Ejecutivo, ¿dónde reside el problema y la corrupción? ¿en la sociedad? ¿en unas páginas webs? ¿o en el concepto mismo de propiedad intelectual y en defender a toda costa la supervivencia de un negocio obsoleto y que nació [sólo] hace poco más de 50 años?

Un juego de palabras frívolo, pero serio: Deus dedit, Deus abstulid. Deus ex machina.

PS: Minutos después de publicar este apunte, veo que Mangas Verdes publicó algo similar: Nadie respeta a un ministro desinformado.

PS2: También Réplica a José Ignacio Wert de Daniel Rodríguez Herrera, y La Tapadera le estallará a Rajoy en Nacionred.

Sobre autores mediocres piratas

Para los que llevamos muchos años con el software libre es ya una historia conocida: después de ignorarte o reirse de ti llega la fase del “ataque”. Así nos han dicho de todo, talibanes, cáncer, fanáticos, ladrones, etc. etc.

Ahora estamos viviendo una esta similar de los que proponen la regulación de Internet y el recorte de las libertades individuales en favor de sus propios intereses: mantener un modelo de negocio imposible.

Así, aunque el debate es variado y con opciones diversas (por ejemplo EDans no tiene [gran parte de] razón o Casciari tiene razón, pero peligrosamente optimista), esos ignorantes del debate y que se han quedado sin argumentos entran a saco con la descalificación personal y de toda la comunidad. Un ejemplo lo sufrí en persona y en directo por la radio, pero el que leí el domingo pasado en El País me dejó frío, aunque ya debería estar acostumbrado.

Se trata de Sobre piratas y ladrones de Jose María Guelbenzu. No había visto tanta ignorancia, tanto FUD, tanto maniqueismo y <perez_reverte>cainismo</perez_reverte> en tan pocas líneas. No sé cómo El País se atreve a publicar semejante artículo… o sí que lo sé. Pero que al menos no le llamen “Tribuna”, en todo caso “La grada” o “La voz de sus amos”.

De cualquier forma creo que da una excelente oportunidad para responderle en los mismos términos, estilo y falacias ad-hominem a tutiplen. Me servirá para practicar un poco de populismo victimista y con suerte saldrá publicado en algún periódico.

Sobre autores mediocres piratas

Para ciertos individuos la sociedad tiene una deuda hacia ellos. Ésta es la idea bajo cuya bandera muchos de ellos, consciente o inconscientemente, están cometiendo toda clase de atentados contra la libertad individual gracias a la mal llamada propiedad intelectual.

En la sociedad, la palabra propiedad intelectual lo envenena todo, es la coartada perfecta para toda clase de injurias y calumnias al tiempo que privatizan la cultura.

Las leyes de propiedad intelectual permite apropiarse de contenidos que bien son copiados directamente o bien, siendo incluso adquiridos inicialmente, se redistribuyen o se revenden a precios discriminatorios al tiempo que se convierte en delincuente al que comparte cultura.

Ya no es teoría ni especulación la idea de una propiedad total sobre la cultura y el conocimiento como representación de un mundo donde la privacidad e intimidad no tienen cabida. Es como un Gran Hermano orwelliano, pero mucho peor.

Simbólicamente, Victor Hugo es la imagen del autor que a pesar de los favores y dineros que recibía de Luis XVIII o la Reina Victoria no fió su fortuna ni la de sus descendientes a la gracia de sus señores o del público. Hasta entonces, el artista creaba a expensas de su protector, ya fuera éste el rey, una institución o incluso un comerciante enriquecido; desde Victor Hugo, el “artista”, amparándose en la Convención de Berna que ayudó a crear, empezó a reclamar propiedades antes inexistentes, a cobrar por cada pieza vendida y tratar de ladrones a sus lectores. Cuando los intermediarios entraron en escena se montó una cadena de negocio al final de la cual estaban los abogados.

En los últimos años, una figura ha empezado a reproducirse vertiginosamente en el mundo de la cultura: el autor mediocre. El autor mediocre es un ser humano que se dispone, a diferencia del resto de los humanos, a sacar partido de la sociedad cobrando de por vida más noventa años del trabajo que hizo sólo una vez.

Ha escrito un libro intrascendente, abona su cuota a la sociedad gestora, trabaja para un gran medio de comunicación y tiene conciencia de pertenecer a un lobby o asociación que salvará a la cultura. Toda esta inversión procede de su trabajo en una gran empresa, o de la sociedad gestora, o de subvenciones estatales, de las cuales cobra un dinero.

El autor mediocre considera indiscutible su derecho a ser pagado –de por vida y también sus descendientes– por su breve trabajo, pero, ¡oh paradoja!, considera igualmente indiscutible apoderarse, sin pagar por ello, del trabajo ajeno en nombre de la cultura popular. De donde venga esta idea es algo misterioso.

Quizá su origen remoto esté relacionado con el proceso que comenzó hace años con el new age bajo el lema “todo es relativo”, que viene a decir que tanto vale mi opinión como la misma realidad, aunque la realidad sea tozuda y yo un piernas que no pudo acabar estudios universitarios de letras. Por esa línea de pensamiento débil o simplemente tonto se llega a la idea de que libertad depende de cómo la mires y quién se la merece. Y ahí está el corazón del problema.

En los viejos tiempos, muchos desdichados viajeros eran abordados por salteadores de caminos que, pistola en mano, les conminaban a entregar “la bolsa o la vida”. Por lo general, entregaban la bolsa y la ropa y se iban con una mano delante y otra detrás mientras los bandidos se repartían el botín.

En nuestros días, el autor mediocre, influencia política en mano, se apropia del dinero ajeno para su entretenimiento, y si se anuncia mayoritariamente de parte de los expertos de que alguna medida legal es inconstitucional, como en Francia, avisan de que les da igual, es decir, que seguirán insistiendo, calumniando y cobrando al resto de la sociedad. Toda una declaración de intención; ahí no hay inconsciencia.

La sociedad a la que se le quita el dinero y algunas asociaciones preocupadas por un justo balance entre interés cultural y la libertad individual, buscan soluciones que pasan por la re-estructuración (que los autores rechazan airadamente) de un cánon injusto y gestionado de manera oscura que no llega a los autores de las obras que consumimos,  o a las compañías de telefonía (que también se niegan pagar el mismo impuesto que ya les obligarán a pagar a TVE y así transferir cientos de millones de euros de publicidad hacia la televisiones privadas, gestionadas por los mismos grupos mediáticos).

Yo no estoy en contra de pagar un cánon, pero sí a favor de una distribución justa y transparente al tiempo que no se restrinjan las libertades individuales, porque negar la libertad individual es una manera de fomentar la quiebra de la democracia y la solidaridad social imprescindible.

Y estoy decididamente a favor de fomentar la cultura; pero así como generarla cuesta dinero a la sociedad, por la misma razón no se debe de pagar dinero por descargarse libros, películas o canciones que ya han sido debidamente pagadas por todos.

Es la palabra propiedad intelectual la que lo envenena todo y la coartada perfecta, así que debe de usarse la palabra adecuada: latrocinio, despojo, apropiación indebida… y tendría que explicarse ya desde el colegio.

La mala conciencia del autor mediocre aparece cuando éste intenta justificarse acusando de abusos a la propiedad intelectual (que también abusa de una mayoría de artistas que trabajan cada día): no me cabe duda de que los ha habido y los habrá, lo que no justifica que la respuesta sea la del señor feudal que se echa a los caminos a condenar a todos sus vasallos.

Y por último, las asociaciones de autores ya se han convertido desde hace décadas, con sus millones de euros provenientes de cánones y subvenciones, en grupos de presión sobre el poder para que éste legisle contra derechos fundamentales reconocidos en la Constitución, Carta de los Derechos Humanos y acuerdos europeos e internacionales: el de la libertad individual, la intimidad y la privacidad de las comunicaciones. Es el triunfo de los adoradores del becerro de oro de la propiedad intelectual y la miseria de la política esclavizada a los grupos de presión y sus artistas lameculos.

Parafraseando a Goebbels: “¡Oh, Propiedad Intelectual, una mentira, repetida cien años, se convierte en verdad!”.

Ricardo Galli es programador, profesor y empresario, con estudios acabados, sin braguetazo conocido, sin relación alguna con grandes medios ni voluntad de vivir sin trabajar. [*]

[*] Aviso para tuiteros que sólo se quedan con la frase que les conviene: es también la obligada boutade, recomiendo leer la impresionante biografía del autor del artículo original :-)

¿La ética o la economía?

abril 23, 2009 10 comentarios

En 1807 el Reino Unido prohibe el comercio internacional de esclavos desde sus puertos. Desde esos años se produce un intenso debate social sobre si la esclavitud debería ser abolida también en territorio del Reino Unido.

En la década de 1830 hubo un largo y duro –durísimo– debate: ¿deberíamos abolir la esclavitud? ¿cómo hacemos con la economía del país con una fuerza de trabajo basado en esclavos? ¿deberíamos liberar a todos los esclavos corriendo el riesgo de llevar a la ruina al país o hacerlo poco a poco por ejemplo sólo liberando a los hijos pero maanteniendo esclavos a los padres?

Al final prevaleció la ética y se decidió abolirla por completo, como se plasmó en el Slavery Abolition Act de 1833. Aunque la realidad fue algo distinta, se liberaron a los esclavos previo paso obligado como “aprendices” de diversos gremios (los gilds),  el último aprendiz fue liberado en 1838.

Lo interesante es que para ese año el Reino Unido ya estaba plenamente inmerso en la revolución industrial, proceso que lideró por un siglo, con un crecimiento contínuo de la riqueza económica durante esos 100 años. (Cabe destacar que esa ley no abolía la esclavitud en las colonias inglesas… y las que más han tardado son las que en peor situación están.)

En EEUU el debate fue algo similar, era una potencia agrícola basada fuertemente en el trabajo de los esclavos (como las plantaciones de algodón en Alabama, el estado más antiabolicionista). No  fue hasta que EEUU abolió la esclavitud que se convirtió también en una potencia industrial.

Las decisiones éticas de calado suelen produir más riqueza (como veremos seguramente con el tema del cambio climático y las energías limpias). No tomarlas de esa forma no solamente puede provocar un retraso y pérdida de las revoluciones, sino que convierte a todo el país en inmoral.

Muchos creemos que las leyes de propiedad intelectual representan –sin olvidar  las enormes distancias –a la moderna esclavitud del siglo de la sociedad digital. ¿Qué decisiones dejaremos o tomaremos como sociedad? ¿Las éticas o las que dicen [los directamente beneficiados] que son económicamente más ventajosas?

Los problemas derivados del abuso de las analogías

diciembre 8, 2008 10 comentarios

El razonamiento por analogía es formalmente muy usado en los sistemas legales/judiciales. En general lo usamos para intentar comprender o explicar algo que nos es nuevo o desconocemos. Es una forma de explicar el futuro en el lenguaje del pasado, usar nuestra historia común para interpretar lo desconocido. Este era el fondo del ensayo de Dijkstra que comenté en mi apunte anterior Redescubriendo al Dijkstra provocador 18 años después. Cuando no sabemos enfrentarnos a algo radicalmente nuevo solemos abusar del razonamiento por analogía, lo que a la larga es muy perjudicial ya que no nos permite descubrir la profundiad del cambio.

En general este tipo de razonamiento funciona bien siempre y cuando los cambios sean graduales. Cuando ocurre lo contrario suele provocar desastres intelectuales importantes… incluso legales y judiciales.

Uno de esos desastres legales por abuso de las analogías lo estamos sufriendo en todo el mundo. Se llama “leyes de propiedad intelectual” (que involucran y mezclan cosas distintas como copyright o derechos de autor, patentes, marcas registradas y habitualmente también secretos industriales).

Las primeras normas de copyright surgieron en UK como regulación de empresas [editoras]. Luego el copyright se fue extendiendo cada vez más hasta llegar a igualarse al concepto tradicional de “posesión y disfrute exclusivo de objetos físicos” (la “propiedad”). Cuando todas las manifestaciones de las obras intelectuales debían plasmarse y distribuirse en soportes físicos las leyes funcionaron más o menos bien. Pero cuando ocurrió el cambio radical, ya no era necesario para la creación –ordenadores– ni para la distribución –Internet–, no se abandonó la ya inservible analogía, sino que se la profundizó aún más a costa de elaborar leyes cada vez más ridículas. Así ahora estamos en un sistema que por sí mismo dice favorecer a la cultura, pero sus acciones son todas las contrarias: penalizar y criminalizar su divulgación.

Pero es lógico que ocurra esto. Aunque el discurso que no se cansan de repetirnos esta analogía erróna (usando las palabras como “robo”, “propiedad”, “piratas”), tiene tan poco que ver una “obra intelectual” con “objetos físicos” y “propiedad” que las leyes basadas en esas analogías sólo pueden ir de mal en peor: códigos penales más estrictos, criminalización de la mayoría de la sociedad, campañas carísimas ridículas y que nadie es capaz de comprender, impuestos disfrazados de tasas y llamados “cánon”, etc.

Llega a tanto el absurdo que los gobiernos intentar aumentar las conexiones de banda ancha y el uso de Internet, al mismo tiempo que otro ministerio gasta dinerales en campañas para advertir de los riesgos y crímenes que se cometen copiando música o pelis de Internet… para  luego preocupase por qué se está estancando el crecimiento de Internet en España.

Todo este paroxismo sin explicación lógica sólo acabará el día que nuestros políticos, legisladores, jueces y abogados se den cuenta que la analogía no se sostiene porque no hay casi similitudes. En una palabra, sólo cambiará cuando se den cuenta del abuso que han hecho de la analogía.

Por eso es que hay que ir con mucho cuidado con la analogías, es fácil excederse. Volviendo a Dijsktra, esa y la falta de visión para reconocer el “cambio radical” era su crítica de fondo.

Una de sus críticas era la ingeniería de software. De tanto forzar la analogía con las ingenierías tradicionales no somos capaces de descrubir los problemas… ni la potencia de lo que tenemos entre manos. En 1992 Jack Reeves se quejaba de lo mismo, pero en otros términos, sobre la estrechez de mira de la “ingeniería del sofware”. No voy a hacer largo mi apunte, recomiendo la lectura de Code as Design: Three Essays by Jack W. Reeves (gracias por el enlace Juanjo Marin). Así se podrá entender la lógica y quizás mejor analogía de considerar al programa final en código fuente como el “documento final del diseño”.

Quizás en poco tiempo hayamos olvidado las  erróneas analogías del diseño y desarrollo de software con proyectos tradicionales de arquitectura, o las más ridículas de profundizar en el error con las típicas comparaciones “arquitecto-albañil”, “médico-farmacéutico”. Pero para entenderlo toca releer los ensayos de Dijkstra y el de Reeves. Yo no podría explicar mejor qué tenemos que cambiar –en la ciencia, la docencia y la práctica– para llamarnos realmente ingenieros, o por lo menos para no parecernos a algunos reyes de pollos fritos lloriqueando por seguir anclado en obsoletas analogías :-)

Practicando el fisking: los errores de las verdades de las mentiras

diciembre 1, 2008 21 comentarios

En el apunte anterior me quejaba que pocas veces se puede hacer fisking con las noticias. Pero acabo de ver una donde sí se puede hacer.

Sale en El País Digital Las 10 verdades del P2P que dice Cultura que son mentira (vía), en una respuesta a vergonzosa campaña Si eres legal eres legal. Su autor Ramón Muñoz comete varios errores importantes.

3.- Si no aparece el símbolo © en un contenido en Internet lo puedo utilizar

Antidecálogo: ¡Verdadero! Siempre que no tenga ánimo de lucro, el usuario particular no tiene medios a su alcance para comprobar si un contenido está o no protegido por copyright. Corresponde a las empresas de la Red poner los medios tecnológicos para garantizar este derecho. Por ejemplo, YouTube ha creado su sistema Video ID que permite a los titulares de los derechos identificar sus contenidos y decidir que hacer con ellos: bloquearlos, autorizarlos o comercializarlos.

Es erróneo. “Utilizar” es más genérico que “disfrutar”, “visualizar”, “leer” o “escuchar”, significa también usar la obra para generar otras, por ejemplo en un blog, un artículo, libro o un trabajo de la universidad. Cualquier obra “intelectual” está protegida automáticamente por las leyes de propiedad intelectual. No se puede hacer uso –más allá de los derechos de cita y parodia– sin la autorización expresa de los autores. El usuario siempre debe asumir que la obra está protegida a menos que tenga documentos que lo autoricen (por eso existen las licencias hasta cuando la obra es “libre). Los “medios tecnológicos” no tiene nada que ver con la autorización para hacer uso, sino con los medios que las empresas dan a los propietarios de derechos intelectuales para detectar y/o notificar de contenido de ellos subido por terceros.

El símbolo © era usado en el copyright norteamericano para indicar que la obra estaba registrada y/o se reclamaban los derechos de propiedad –el copyright estadounidense era mucho más liberal–. Eso no fue así en el derecho español ni europeo, siempre más alineado con la Convención de Berna. El copyright norteamericano fue también modificado muchas veces y actualmente es muy similar en este aspecto al europeo –que además es el “estándar internacional” por los tratados y presiones de la WIPO: las restricciones se aplican automáticamente por el sólo hecho de existir la obra.

4.- Es legal copiar o utilizar un contenido de Internet siempre que se cite al autor

Antidecálogo: Verdadero. El propio enunciado de Cultura se contradice. Una cosa es usar un contenido y otra plagiar. El plagio es perseguible dentro y fuera de Internet. La cita, no. Respecto a la copia, en España se paga un canon por todo aparato o servicio que es susceptible de copiar o grabar (DVD, mp3, móviles, fotocopiadora, memorias flash y usb, etcétera) contenidos protegidos. El importe de ese canon digital (118 millones de euros este año) se reparte entre los autores y creadores.

Falso nuevamente, aunque se cite al autor se necesita autorización expresa para utilizar sus contenidos (por ejemplo en un blog). El plagio es una cosa diferente (hacer pasar una obra de terceros como propia). Lo que se paga en el cánon es la compensación de copia privada, que no es ilegal. Pero eso no tiene nada que ver con usar el contenido de otros más allá de la “copia privada”. Así no es legal poner el contenido de un tercero en Telecinco ni en un blog –no se pueden considerar “copia privada” sino reproducción pública, distribución u obra derivada– a menos que haya autorización expresa –la licencia– y que se respeten sus términos –por ejemplo citar al autor original–.

Está muy bien aclarar las barbaridades que se dicen desde el ministerio para proteger el negocio de unos pocos. Pero tampoco hay que confundir y mezclar las cosas, que luego nos encontramos también con muchos casos de uso ilegal –y no ético– de obras con la excusa “lo encontré en Internet”.

Qué mundo maravilloso tendríamos si Nerón hubiese sido bombero…

Noticia en El País:

Foro iberoamericano sobre la propiedad intelectual en la sociedad digital [...] En el que intervendrán los juristas Javier Cremades, Antonio Hernández-Gil, Luis Martín Mingarro, el presidente de la SGAE Eduardo Bautista y la presidenta la AEDE, Pilar de Yarza.

Genial, muy bien balanceado.

Desde aquí mi pequeña contribución para mantener nuestra tan amada coherencia ética y visión de futuro para los problemas realmente graves que afrontaremos este siglo:

Congreso Iberoamericano para la protección de los animales. Invitados, Antonio Barrera, Cristina Sánchez, Curro Romero, José Ortega Cano. Modera:  Jesulín de Ubrique.

Congreso Internacional de la paz para el siglo 21. Invitados: Manuel Perez Martinez, Francisco Javier López Peña (aka Thierry), George Bush, José María Aznar. Modera: Osama bin Laden.

El futuro y las energías alternativas. Invitados: Presidente Exxon, Presidente Repsol-YPF, Presidente del Grupo Hummer de General Motors [*], Presidente Chávez. Modera: Abdullah bin Abdul Aziz Al Saud.

[*] Estará presente si llega a tiempo de la Penis Enlargement World Conference :-P

Guía básica de 20 puntos para debates políticos

febrero 5, 2008 31 comentarios

Dado el nivel intelectual pre-ESO de los debates entre políticos de uno y otro partido ante temas como la “piratería”, canon o propiedad intelectual se me ocurrió hacer una pequeña guía de “principios básicos” que lo puede entender cualquier niño.

Aunque sobre el tema ya escribí mucho –y también algunos bloggers– me abstengo de poner cualquier enlace, total no lo leerán. De hecho estoy seguro que tampoco leerán este apunte.

  1. Los “elementos físicos” no son comparables a las “elementos intelectuales”, fundamentalmente porque el que posee un objeto físico es el único que puede disfrutarlo, no ocurre así con las copias de obras intelectuales.
  2. La coste marginal de la producción de objetos físicos es muy elevada, se mantuvo así desde que empezamos a fabricar objetos. El coste marginal de producción de elementos intelectuales era también muy alto porque estaba basado en soporte físico, de allí que tenía sentido leyes de copyright similares a las de “propiedad”, pero se han extinguido todas las motivaciones para que exista de la misma forma.
  3. Las leyes de propiedad intelectual son leyes que aseguran un monopolio temporal sobre ideas (patentes) o sobre manifestaciones de ideas (copyright). La “propiedad intelectual” no es una “característica natural”, sino una abstracción legal, y que no tiene ninguna relación con la “propiedad de elementos físicos”.
  4. La “propiedad intelectual” es en realidad un término confuso que mezcla cosas distintas: derechos de autor (copyright), patentes, marcas y secretos industriales. Los interesados intentan confundirlos en lo mismo, porque les interesa la palabra “propiedad”, así es más fácil acusar de “ladrones” o “piratas” a aquellos que sólo hacen una copia.
  5. Las leyes de copyright surgieron como medidas de regulación industrial entre empresas editoras. Fue demandada por los editores, en ningún caso por los autores.
  6. Desde hace varios decenios el coste marginal de producción de elementos intelectuales es prácticamente cero. En vez de adaptar de relajar las leyes para adaptarse a esta nueva realidad se hizo lo contrario con el objetivo de poner restricciones artificiales.
  7. Desde hace unos años hemos ganado en la libertad de hacer copias perfectas con costes [marginales] casi cero. En vez de interpretarse políticamente como una ventaja y gran avance histórico para la cultura, se lo vió como una amenaza y se empezó a perseguir y convertir en delincuentes putativos no sólo a empresas, también a los particulares.
  8. Desde finales del siglo XX las leyes de propiedad intelectual han dejado de ser una regulación industrial para convertirse en leyes que regulan actividades privadas.
  9. Todo avance tecnológico hizo obsoletas tecnologías anteriores, por consiguiente también afectó e hizo obsoletos modelos de negocios basados en las tecnologías anteriores. Es una constante histórica, y se ha constatado que la adaptación de una sociedad a esas nuevas tecnologías no genera más desempleo o pobreza, todo lo contrario.
  10. En algunos casos especiales las nuevas tecnologías o situación del mercado hizo necesaria la intervención para asegurar una supervivencia temporal, al menos durante la transición, a gente que dependía de los modelos anteriores. Esto es visible claramente en los subsidios agrícolas en la UE, fundamentalmente en Francia, Italia o España.
  11. Es posible que necesitemos dar una ayuda similar a la “industria de la cultura” local, seguramente es de interés social, pero no se puede dejar en manos de una entidad privada la recaudación y distribución de esos impuestos –son obligatorios para todos, por lo que es claramente un impuesto–.
  12. El canon no es la única forma de ayudar a la industria de la cultura, mucho menos la mejor. Algunos “pensantes”, políticos y expertos están proponiendo alternativas viables y más justas. Los únicos que se niegan sistemáticamente a discutir esas alternativas son la SGAE y similares –por razones obvias–.
  13. El Gobierno del PSOE (y del PP antes) también hace caso omiso de las críticas y sugerencias y repiten exactamente lo que dicen los lobbies como la SGAE: que el canon es la única alternativa que permita la copia privada.
  14. En la historia de la humanidad nunca estuvo prohibida la copia privada ( no se conoce a nadie que haya sido juzgado o denunciado por copiar un libro a mano) salvo hasta hace muy pocos años y en algunos países. Ahora se pretende ilegalizarla porque ahora el coste de la copia es casi nulo.
  15. Los lobbies de la SGAE y similares no representan ni siquiera a una minoría razonable de la sociedad española, sólo a una ínfima minoría que tiene fuertes intereses en que exista el canon y/o que se ilegalice la copia privada. Pretenden uno de los dos, o ambos, porque cualquiera de las opciones sólo les beneficia a ellos pero perjudican a todos los demás, sobre todo a la propia cultura.
  16. No es verdad que todos querramos acceder a las obras intelectuales sin pagar nada, es una falacia que repiten continuamente los lobbies interesados.
  17. Sí es verdad que los que más “reclaman” acceder de forma gratuita a la cultura son los que tienen pocos recursos económicos –sobre todo los jóvenes– para comprar elementos para ellos inaccesibles de otra forma. Ese deseo debería alegrar a todos, el interés cultural es cada vez mayor, como nunca antes en la historia. Debería en todo caso hacer pensar a los políticos que hay un claro problema de un mercado obsoleto que que pretende seguir impediendo el acceso universal a la cultura, aunque nunca ha sido tan fácil solucionar el problema.
  18. Estamos en una situación tan paradójica de que todos pagamos para fomentar la creación cultural, pero por otro lado se penaliza el acceso universal a esas obras. No sólo sucede con el canon, también sucede desde hace muchos años con el cine español.
  19. El cine español (y en general el europeo y latinoamericano) sobrevive sólo por los subsidios del Instituto del Cine, que pagamos con nuestros impuestos. Pero luego convierten en delito facilitar el acceso mayoritario a esas obras pagadas entre todos. Incluso se llega al ridículo de que pagamos al cine español con nuestro dinero, luego pagamos nuevamente la entrada al cine y allí te tratan como delincuentes antes de mostrarte un segundo de película. Aunque se pueda solucionar el tema del canon, y aunque se convierta en dinero gestionado como debe ser –por la administración–, si no se debate y modifican las “leyes de propiedad intelectual” pasará también lo mismo que con el cine, estaremos pagando para la respiración artificial a una industria muerta y alejada de sus lectores/oyentes/espectadores.
  20. A pesar de todo lo que ya pagamos en vía subisidos o canon, la “industria” del cine o la musical española no mejora, tampoco este dinero está facilitando o pagando a los autores menos conocidos –que son los que más ayudas necesitan–. En vez de aceptar el problema y buscar alternativas dirán que el dinero no es suficiente y que necesitan más, lo que tampoco hará mejorar la situación, y pedirán más. Si se continúa con la lógica actual no quedará más remedio que gastar fortunas en los “creadores” y además prohibir cualquier tipo de copia privada. Es un camino que no tiene visos de retorno.

Si todo lo anterior no genera entre los políticos al menos un gesto o unos segundos de meditación de ¿qué coño está pasando aquí? luego pasa lo que pasa, que no son capaces de mantener un debate racional ni siquiera para defender sus propuestas.

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