Archivo

Posts Tagged ‘periodismo’

Periodismo convencional

marzo 14, 2014 Los comentarios están cerrados

Plenty of pundits have really high IQs, but they don’t have any discipline in how they look at the world, and so it leads to a lot of bullshit, basically [...] We think that’s a weakness of conventional journalism, that you have beautiful English language skills and fewer math skills.

They don’t permit a lot of complexity in their thinking. They pull threads together from very weak evidence and draw grand conclusions based on them.

They’re ironically very predictable from week to week. [...] You can kind of auto-script it, basically.

It’s people who have very strong ideological priors, is the fancy way to put it, that are governing their thinking. They’re not really evaluating the data as it comes in, not doing a lot of [original] thinking. They’re just spitting out the same column every week and using a different subject matter to do the same thing over and over.

[T]he first step in using data is that you have to collect data, you have to organize it, and you have to explain the relationships. Only then, in rare cases, do you feel like you have a good enough understanding to generalize it into predictions about the way the world really works.

En la entrevista a Nate Silver, palabras de él. Muy de acuerdo. Si te pica, es que quizás no lavas tan bien ;)

Categorías:malaprensa, medios Etiquetas: ,

Malaprensa: ¿sólo el 13,6% de menores de 30 años tiene trabajo?

enero 26, 2014 12 comentarios

Respuesta breve: ¡cielos!

Respuesta un poco más larga: no sé cómo han obtenido ese disparate.

Respuesta aún más larga: aunque no sepas nada de estadísticas básicas -deberías, sobre todo si eres periodista y escribes de economía-, ese número debería hacer saltar todas las alarmas y no puedes publicarlo sin preguntar antes.

Actualización: cambiaron el titular  a Una generación arrasada por el paro: sólo el 13,6% de los ocupados son menores de 30 años, que muy sensacionalista, pero no dice nada si no se explica la distribución demográfica.

Titulares disparatados

Me dí cuenta del titular por @malaprensa, al principio hasta dudé -no recuerdo de memoria los números de EPA-, pero tras pocos segundos pensé que era demasiado, y que además no definían desde qué edad. ¿No se les habrá ocurrido contar hasta los bebés recién nacidos? (todo puede ser).

Recurrí a los datos de la EPA y bajé un par de hojas de cálculo (usé los del cuarto trimestre de 2013): los totales de población activa (EPA-4) y las de población ocupada (EPA-8). La EPA no da los totales a 30 años, precisamente, sino en rango de edad de de 16-19, luego a 24, luego a 55 y más de 55. En otra hoja de cálculo obtuve los totales acumulados para 19, 24, 54 y mayores. Y este es el gráfico resultante:

Paro por edades acumulados

Si estás acostumbrado a mirar gráficos ya te diste cuenta: la ocupación hasta 24 años es del 45%, la de hasta 54 años es el 73%. Por la tanto la ocupación de las personas hasta 30 años debe ser superior a 45% y menor a 73%. Con esto ya es suficiente para ver lo ridículo del titular de la noticia, pero se puede intentar una aproximación mejor con estos datos: una interpolación lineal entre el 45 y 73 da una ocupación aproximada mínima [*] del 50% para personas hasta 30 años.

No tiene relación con ese 13%, ¿cómo llegó a eso? Ni idea, no soy socio y no puedo leer todavía (paradoja que se llame infolibre), pero no creo que haya ningún dato que pueda sostener eso. A menos que se le haya ocurrido comparar con el censo total (es decir, personas “no activas”, como estudiantes de bachillerato o universitarios que no buscan trabajo), lo que no deja de ser una burrada, sobre todo si es para elaborar titulares de artículos que pretenden analizar el paro.

En cualquier caso, ya sois un pelín más conscientes de la calidad de información que consumís.

Addendum

En la entradilla afirma:

Los jóvenes rozaban la cuarta parte de la población ocupada en 2006

No sé de dónde saca esos datos ni su relación con ese presunto 13% de ocupados, pero según la EPA en 2006 los jóvenes de hasta 24 años eran el 10,3% de la población ocupada. En 2013 fue del 4.3%.

PS: Si esto es el periodismo de datos que prometen, prefiero a las tertulias.

[*] Se se hacen los ajustes de curva como tocan, el porcentaje será superior. Fijaros que al final -a la derecha- la tasa de ocupación está mucho más estabilizada, lo que implica que la subida de ocupación de 24 a 55 no es lineal, sino que sube más rápido al principio y luego se hace más horizontal. Es simple hacerlo, pero ya es tarde.

Categorías:malaprensa, medios, prensa Etiquetas: , , ,

Periodismo cojonudo (y de bajo presupuesto)

septiembre 26, 2013 6 comentarios

No se trata de un gran medio, ni de un programa de prime time. Se trata de un podcast, Planet Money: the economy explained, de la radio pública norteamericana NPR (de muy bajo presupuesto, se mantiene con ayudas del gobierno y donaciones). Hoy escuché el podcast Where Dollar Bills Come From, fue una retransmisión de una emisión anterior, con una pequeña actualización de lo que pasó al final.

En el programa hacen un reportaje sobre cómo se fabrica el papel (mezcla de algodón y lino) de los billetes de dólar. Entrevistaron al propietario de la empresa familiar que lo produce desde hace 130 años después de ganar un concurso abierto ya que las ofertas que tenían era muy caras, según el gobierno. ¡Gran triunfo de la competencia! aseguran. Pero a los pocos minutos, después de detalles técnicos de fabricación, hacen la pregunta que toca: si la competencia es tan buena, ¿cómo es que tienen el monopolio desde hace 130 años?

Se lo preguntan al propietario, y explican que salieron otras empresas, que el mercado es muy competitivo y terminaron desapareciendo (el coste del papel del dólar es más bajo que el canadiense, por ejemplo). Entonces el dueño explica que en ese acuerdo con la administración, tienen full disclosure de todos sus papeles y transacciones, que el gobierno les audita y se asegura que el margen de ganancia que tienen es bajo, que es el procedimiento habitual cuando el estado compra a un proveedor único (leí hace un tiempo que no dejan superar el 3 o 4% de ganancias).

Entonces le hacen la otra pregunta adecuada al propietario: ¿qué margen le permiten? Éste contesta que es información reservada y no puede contestar. Por lo que hacen lo que deben hacer: escriben a la administración pidiendo los datos económicos del acuerdo. Le responden que no pueden darle esa información, que es reservada, y que pueden apelar si lo consideran.

El episodio original acaba en que iban a hacer esa apelación para conseguir los datos.

Para el podcast que escuché hoy (emitido ayer) agregan una actualización: un abogado becario de la NPR escribió una apelación de 13 páginas, explicando que para acuerdos similares ya se pidió y dieron esa información.  E incluyen la respuesta de la administración: “después de analizarlo cuidadosamente, lo siento, es información reservada”.

Al final no nos enteramos de ese “detalle” de toda la entrevista, pero cuando escuchaba el final del podcast alucinaba: hacen las preguntas “críticas” al entrevistado, éste asegura que no puede dar la información, elevan la pregunta a la administración, le responden que no, por lo que presentan un escrito de apelación. Todo esto para un humilde (pero muy bueno) podcast de 14 minutos.

En resumen, una lección de periodismo que gusta: hacer las preguntas incómodas aunque sean colaterales al tema principal, no conformarse con la respuesta del entrevistado y solicitarlo dos veces a la administración. No recuerdo la última vez que vi algo así, menos para un programa -¡un podcast!- de tan bajo presupuesto, y que encima no lo hacen periodistas.

Categorías:medios, prensa Etiquetas: , ,

Si nos dijesen que es sólo un negocio… (de periodismo)

agosto 25, 2013 20 comentarios

Hoy me enteré que un medio (da igual cuál, no es lo importante) cede una sección de su periódico a una ONG -y grupo de presión- que no se corta un pelo a la hora de manipular información o para recurrir a “expertos” y asociaciones pseudocientíficas cuando les conviene. Me indigné, para mí existe una incompatibilidad muy de fondo entre pretender ser un medio de información veraz y al mismo tiempo ceder una parte de un medio a una asociación que recurre regularmente a la manipulación informativa para conseguir sus fines.

Sí, todos tenemos nuestros sesgos y preferencias ideológicas, pero así como la ciencia está definida básicamente por los mecanismos para evitar y detectar esos sesgos humanos, entiendo que el periodismo debe también usar mecanismos para minimizar esos efectos en la información que dan al público. Es decir, considero que el “periodismo activista” es un oxímoron, tanto como “ciencia religiosa” o “ciencia de izquierdas/derechas”.

Iba a criticarlo públicamente, pero como hay varios amigos y gente a la que respeto me abstuve y pensé en hacer la crítica por una lista de correo privada. Pero al cambiar de ámbito de la crítica, inmediatamente me planteé “¿y quién cojones soy yo para decirles cómo deben llevar su negocio?”, y desistí.

Pero lo seguí pensando, el problema es otro: la brecha entre lo que prometen como profesión (o empresas) y su praxis cotidiana, están “sobreprometiendo” y no cumplen el contrato social que ellos mismos han redactado.

Se describen a sí mismos como una profesión especial, el “cuarto poder” que sirve de control a los otros tres, que es imprescindible para la democracia, que el público necesita información veraz y que ellos la proporcionan basándose en valores éticos-deontológicos que están por encima de cualquier discusión. Pero en la práctica están muy influidos por sus propios intereses económicos-financieros y sesgos realimentados por la propia “redacción”, que no están contrarrestados ni minimizados por procedimientos o herramientas como las desarrolladas por la comunidad científica que, insisto, sufre de los mismos problemas humanos.  Si el periodismo se presentase en sociedad, o al menos explicasen por la bajini (cosa que tampoco hacen), que sólo se trata de ganarse la vida vendiendo información lo entendería y ni me plantearía una crítica por asociar su medio-empresa con una ONG o cualquier grupo de presión o activismo.

El problema es que los propios periodistas (y medios) se sitúan profesionalmente en una posición ética muy elevada pero no cumplen con sus promesas. Y esto que digo no es nada nuevo, hasta las encuestas del CIS lo sitúan entre las profesiones peores valoradas, el público es consciente que están por debajos de los estándares profesionales que ellos mismos han definido y “vendido” como parte de su contrato con la sociedad.

Lo que me lleva a la duda de si lo correcto es criticar cuando no cumplen con sus [propios] estándares, o directamente criticarles por vendernos un contrato imposible de cumplir.

No me gustaría lo segundo, todavía creo que necesitamos al periodismo con unos estándares éticos muy elevados, así que quizás siga criticando por no cumplir sus promesas y contrato social. Eso significa, entre otras cosas, que hay que recordarles no se puede cobijar ni tener negocios conjuntos con asociaciones y grupos cuyos objetivos sean contradictorios con tender a ofrecer información veraz, contrastada, y no manipulada por sesgos e intereses. Aunque la idea y objetivos parezcan loables y humanitarios, no se puede.

El periodismo debería  controlar a esos grupos y asociaciones públicas con el mismo rigor como lo haría con el PP, el Tea Party, o la corona.  Y lo peor que pueden hacer es otorgarles la misma credibilidad y autoridad que deberían tener periodistas y medios de información independientes. Pero al darles espacio, bajo la misma marca que el medio, lo están haciendo. Una pena que esto parezca normal, incluso moralmente deseable.

Categorías:ética, prensa Etiquetas: ,

El desconocimiento de derechos de autor… de periodistas de cine y profesores de la cosa

Seguramente la mayoría que llegáis a este blog conocéis la película El Cosmonauta (de la que he sido “productor” ;) ), y que está ha sido publicada con licencia Creative Commons que permite copiar y reusar sin fines comerciales. Esta licencia, que es la autorización que dan los autores, otorga a cualquier la posibilidad de dar a otros una copia de la película (es el requisito mínimo de todas las CC). Además, la productora permite bajar y visualizar la película gratuitamente.

Es decir, no hay duda alguna que copiar la película sin fines de lucros es perfectamente legal, y autorizado. Sin embargo, a estas alturas (después de meses del descacharrante Qué es una Creative Commons, milady? de Pedro J. Ramirez), se pueden leer tuits como el siguiente:

Que alguien piense que la descarga de Internet es siempre “ilegal” sería otra simple anécdota, si no fuese porque el autor del tuit es periodista especializado en cine, y profesor de periodismo del máster de periodismo de la Universidad del País Vasco. ¿Una periodista especializado en cine y que no conoce lo básico de los derechos de autor? ¿Un profesor de un máster de universidad que no sabe eso ni que existen las licencias, y que algunas de ellas permiten la descarga autorizada y perfectamente legal? ¿Un periodista que opina públicamente sobre una película, de la que se habla desde hace meses, que ni se enteró la licencia que tenía? ¿Y el llama “ilegales”, así, sólo porque se puede descargar?

Quiero decir, presuponemos que un periodista y profesor como Oskar Belategui es una persona formada, conocedora del cine y su contexto legal, pero el nivel es el que se ve. No se trata de avergonzarle y apuntarle (lo siento, pero es una muestra), el tema es más grave. ¿Qué podemos esperar de los demás? ¿De los ministros, directores, legisladores, jueces y fiscales sobre este tema, cuando no es su especialidad ni han estudiado para enseñar?

Es triste este desconocimiento generalizado. Tiene una explicación, al menos parcial: es el resultado de tantos años de propaganda manipuladora alevosa e indiscriminada de los “radicales del copyright”, ayudado por la falta de formación de los presuntos especialistas, lo que ha llevado a este nivel de ignorancia y estulticia generalizada. Pero oye, sin pudores.

Quizás deberían asistir a mis clases o al menos mirar algunos de los documentales que proyecto. De paso -ya en serio- se podría empezar a reclamar a las universidades para que exijan un mínimo de docencia sobre temas de derechos de autor y propiedad intelectual. El déficit y los efectos de tanta manipulación son evidentes.

No es “censura”, es la fragilidad del negocio periodístico

El Mundo de Baleares sacó varios artículos sobre la crisis de Orizonia y la participación de Globalia, por lo que Globalia tomó la decisión de dejar de anunciarse en ese medio. El artículo de Agustín Pery está muy bien, reconociendo el derecho a Globalia a decidir dónde poner su dinero, y que no es comparable con lo que hace un político con dinero público. Pero también relata:

Nada más conocer la decisión de la compañía, algunos compañeros de redacción se apresuraron a calificar la actuación de Globalia de censura y no pocos me recordaron los infaustos tiempos de Maria Antònia Munar en el Consell de Mallorca.

Aunque a estas alturas ya no debería hacerlo, este victimismo y falta de análisis crítico del colectivo de periodistas no deja de sorprenderme. No entiendo cómo algunos pueden pretender que una empresa privada no sea capaz de decidir como mejor le venga en gana si poner dinero de publicidad en uno u otro periódico [privado].

Sí, es perjudicial para el periódico, y el periodismo en general, que las grandes empresas eliminen la publicidad por las críticas, haciendo aún más difícil el periodismo independiente, y la supervivencia del medio. Pero no es problema de los anunciantes, es problema de la propia fragilidad del negocio propiciado por las propias empresas periodísticas.

Desde hace varias décadas el negocio de los medios, sobre todo periódicos, pasó de estar sostenido en gran parte por numerosos lectores, a que una parte cada vez mayor de esos ingresos sean de grandes anunciantes: la administración -dirigida por los políticos de turno-, y las grandes empresas. Nadie está libre de estas culpas: los anunciantes que no quieren críticas, y los medios que ofrecían el “no disparar contra el anunciante” y vender así a mejor precio sus anuncios.

Con la aparición de los medios on-line, el problema sólo se agravó, se borró de un plumazo el ingreso de los lectores, el precio de la publicidad web es muy baja, y conseguir “grandes anunciantes” es una cuestión prioritaria. Por supuesto, hay muchos menos grandes anunciantes que lectores, por lo que la supervivencia de los medios se basan casi exclusivamente en conseguir que un banco, telefónica, eléctrica o aseguradora pague precios premium.

Independientemente de la honestidad del anunciante, que puede o no exigir contraprestaciones de “no dispararles”, esa dependencia crea ya un hábito de autocensura difícil de evitar, y, sobre todo, una fragilidad enorme a la empresa: su supervivencia no depende de las decisiones independientes y distribuidas de miles de lectores y anunciantes, sino de unas pocas: los directivos de unas pocas empresas.

La fragilidad es la única responsable de este problema, no la censura. Esa fragilidad fue incrementándose con los años, aunque la época dulce de subvenciones del estado (por vías directas -publicidad institucional-,  o indirectas -anuncios de grandes empresas con negocios con el estado-) ayudó a ocultarla, convenientemente. Como la anécdota del pavo, que creía que su buena vida de engordar sería eterna, ya que tenían un cuidador que parecía feliz dándoles de comer… hasta que llegó el día de acción de gracias. Al pavo, como al periodismo, le apareció el “cisne negro” que creían tan poco probable, y no estaban preparados.

La solución para evitar que los “cisnes negros”  te hagan desaparecer es estar preparados, aumentando la robustez para aguantar el golpe. O mejor aún, aumentar la antifragilidad para poder obtener beneficios de esos eventos inesperados. Pero ha ocurrido lo contrario, en muchos aspectos, desde el sistema bancario, pasando por la burbuja inmobiliaria, hasta la situación de los medios.

Al hablar de “censura” no sólo se está tomando una postura victimista (¡no nos pueden hacer eso a nosotros!), también se están reclamando medidas intervencionistas (¡alguien debería hacer algo!), como subvenciones del estado, cobrar a Google, o leyes de copyright más restrictivas para los ciudadanos. Pero eso sólo aumentaría la fragilidad, y los llantos volverían en pocos años.

Si se pretende reducir esa fragilidad, hay que convencer a los lectores de la importancia de un buen periodismo, y que tengan ganas de pagar por ello. Es muy difícil, pero seguro que no se conseguirá con periodismo de baja calidad, con hacerse las víctimas de una injusticia del sistema, ni reclamando que el público -u otras empresas- tienen la obligación de mantenerlos, sólo porque son importantes para la democracia.

PS: Si te llamó la atención el uso de las palabras fragilidad, robustez y  anti fragilidad, te recomiendo este libro.

¡Detengan esta locura! (el periodismo ficción)

febrero 29, 2012 8 comentarios

Me quedé muy sorprendido con el excelente artículo de despedida de la Defensora del Lector de El País (Milagros Pérez Oliva). Explicaba muy bien lo que yo también entiendo por buen periodismo, y tenía unas frases contundentes que no podría haberla expresado mejor (aunque también le hicieron una crítica a alguna de sus contradicciones):

Leer más…

Categorías:internet, prensa Etiquetas: , ,

TVE, iNews y el dilema ético de la transparencia

septiembre 24, 2011 23 comentarios

Sigo escuchando argumentos en contra de que los Consejeros de TVE tengan acceso al sistema informático -iNews- con el que preparan el guión (o escaleta) de los noticieros. Salvo algunas razones secundarias, y que posiblemente la intención sí era ejercer de control previo, no me acaban de convencer.  Ninguno de los periodistas, políticos o consejeros planteó el dilema de fondo.

Leer más…

Categorías:ética Etiquetas: , , , ,

Otro intento, esta vez periodístico

septiembre 8, 2011 38 comentarios

Hace unos días comenté en Twitter lo que estoy intentando poner en marcha, un proyecto “periodístico” (entre comillas, por las dudas) pero con un twist: no se trata de “crear la noticia”, sino de analizar lo más objetivamente posible una noticia que está dando que hablar -por ser relevante, sensacionalista, o controvertida-. Varios me pidieron detalles, como comparto que las ideas por sí mismas no valen nada (lo que cuesta es la ejecución), mejor compartirla que tenerla en secreto. Si alguien está interesado o lo hace mejor, bienvenido sea.

Leer más…

Desinformación y mala ciencia en los medios

octubre 26, 2010 19 comentarios

Hace unos días comenté lo que me había pasado en la conferencia que di sobre desinformación en los medios (fundamentalmente de datos científicos). Algunos conocidos me pidieron que la transcribiese completa, pero la verdad es que es mucho trabajo transcribir y redactar correctamente una conferencia de hora y media. Así que decidí hacer un vídeo de una “recreación” lo más fiel posible al original, aquí lo tenéis:

[El URL en blip.tv, el PDF de las transparencias, bajar el vídeo original]

La presentación tiene dos partes. La primera y más larga con ejemplos de información errónea y manipulación de los medios y/o periodistas.  En la segunda se explica por qué es un fenómeno muy humano (genéricamente conocido como “falacia narrativa”), sus posibles causas, y unas reglas básicas para analizar la información antes de escribir sobre ella (o cómo ser escéptico si se lee en la prensa).

Perdonad por las chapuzas, era la segunda vez que grababa el vídeo completo, la primera vez el micro se quedó sin pilas a los pocos minutos de comenzar (me día cuenta al final), además del agotamiento de hacerlo completo por segunda vez, había regresado de jugar dos horas intensas al pádel (sí ¿y qué? ;) ).

Perdonad por la voz, aunque a nadie nos gusta propia voz (ni a los argentinos), la mía es objetivamente mala (hasta mi mujer se burla) y  entre grabaciones y pruebas fueron más de cuatro horas de hablar al monitor en una tarde.

Creo que no cometí errores importantes, lo único que no queda claro es que en la explicación del lanzamiento de la moneda no digo explícitamente que cada persona lanza su moneda (i.e. no es una sóla, es importante el detalle).

En la última transparencia cito a la mayoría de blogs y libros de donde obtuve información, hay algún otro en los enlaces de las imágenes en mi apunte anterior. Agradecimientos a ellos y espero no haberme olvidado de nadie.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 460 seguidores