En Twitter se dijo… arde Twitter…

Arde Twitter por JRMoraYa son habituales los titulares y noticias basadas en “arde Twitter”, como si el cabreo de unos pocos cientos de personas en Twitter (o la red que sea) fuese una noticia. Pero también veo cosas más curiosas, como un artículo de “clases de periodismo” que lista los veinte peores (según el autor) errores del periodismo en 2013.

La selección es quizás bastante adecuada, pero comete otro error: justificar o argumentar la decisión basada en “opiniones en Twitter”. Detecté tres que inmediatamente me generaron preguntas:

Debido a la grave acusación que se hizo, por Twitter varios usuarios criticaron e incluso amenazaron al departamento de investigación y al director del diario, Pedro J. Ramírez.

¿Es relevante para alguien además de Pedro J.? ¿cuántos usuarios? ¿qué dijeron para que haya que mencionar algo tan impreciso desde “criticar” hasta “amenazar”? ¿o lo relevante es que un periodista haya recibido unas pocas de las millones de “amenazas” que se se escriben cada día en Internet? ¿lo  hubiesen comentado si las las “críticas y amenazas” se hubiesen dedicado a un anónimo twittero?

En Twitter, los usuarios afirmaron que la portada se trató de una estrategia amarillista para aumentar las ventas del diario.

¿Cuántos “usuarios”? ¿qué tiene de relevante lo que opinan unos pocos cientos de usuarios en Twitter? ¿cuál es su representatividad? Y lo más importante ¿las opiniones en Twitter son fuente de ética para juzgar si es correcto un artículo o una foto? Si al menos se presentasen los argumentos podría servir para dar pistas.

A través de Twitter, los usuarios comunicaron el error y compartieron varias imágenes del incidente.

¿Es esto un publirreportaje de Twitter?

Cada vez entiendo menos este “flipe” de algunos periodistas con lo que leen en Twitter. Quizás porque piensan que es un método sencillo y barato de medir la tan elusiva y compleja “opinión pública”, pero es un error tan grande como persistente:

Hay suficientes datos que ponen en duda que los usuarios de Twitter sean una muestra válida de la población, y los usuarios más activos no son siquiera una muestra válida de esos usuarios. Ya deberíamos saber que lo fundamental para obtener una idea básica de la “opinión pública” -hasta en temas básicos como encuestas electorales- es muy complicado, tanto en la selección de la muestra adecuada como en la elaboración de las preguntas para evitar múltiples efectos (y trucos) psicológicos conocidos.

A esto se le suma otro problema: el de la cámara de eco. Cuando se publican esas noticias de “Twitter opina” ni siquiera se hace un estudio de una muestra válida de usuarios, se reducen a lo que han visto en su timeline. Como cada uno tiende a seguir a otros con ideas (o profesiones) similares, las lecturas están fuertemente sesgadas, y ese sesgo además amplificado por el grupo. El resultado es que tendemos a sobrevalorar exageradamente la validez y aceptación de nuestras opiniones.

Estos sesgos son muy humanos, están muy estudiados y tendemos a sobresimplificar cualquier problema. Es inevitable, pero el ejercicio del periodismo profesional -tal como se hace en la comunidad científica- es reconocer que todos somos víctimas de esos sesgos, estar alertas para no caer en ellos y seguir los procesos y metodologías desarrollados para minimizarlos (desde las “estadísticas para ciencias sociales”, escepticismo básico y lógica básica como carga de la prueba a procedimientos propios del periodismo como el fact checking, la doble verificación, debates con otros periodistas no involucrados directamente en la noticia, verificación de fuentes, consultas a expertos del tema, etc.).

En el caso de no-noticias basadas en opiniones de Twitter (u otras redes sociales) se hace justamente lo contrario: se ignoran y se amplifican aún más los sesgos. Estaremos de acuerdo en que no es un ejercicio responsable y profesional del periodismo. Como muchas de esas opiniones surgen de noticias y opiniones en los propios medios sólo estamos colaborando  (¿las portadas de la Razón, eh, eh?) para el self licking icecream cone del periodismo de redes sociales.

Apunte rápido de “malaprensa” repetitiva: Andalucía es la que más…

Siempre que aparecen datos sociales de España que incentivan el morbo o sensacionalismo (abortos, accidentes, muertes, suicidios, etc.), no falta el titular “Andalucía es la que más…”. En este caso, con lo de los accidentes mortales: Andalucía, CCAA con más víctimas mortales de tráfico en 2013, con 194, es también la que más reduce respecto a 2012.

¿Cuándo aprenderán que Andalucía siempre estará entre los “más” simplemente por una cuestión estadística? (tiene casi 18.2% de la población española). Analicemos un poco esta noticia para ver que carece de sentido y que transmite lo contrario a la realidad.

En 2013 en España se produjeron 994 accidentes con 1.128 fallecidos, si aplicamos porcentajes simples (multiplicamos por 0.182), estadísticamente a Andalucía le correspondería 181 accidentes y 205 fallecidos. Los datos de Andalucía son que hubo 168 accidentes y 194 fallecidos. Es decir, el titular de la noticia debería haber sido lo contrario: “Andalucía tiene menos accidentes mortales y fallecidos que la media española” (22,8 muertes/millón de habitantes vs 24,2 por millón).

También en la noticia se afirma que es la que más reduce, 27 víctimas menos que el año pasado. Pero si hacemos cálculos similares proporcionales por población vemos que en España los fallecidos se redujeron en 171. Proporcionalmente tocaría 31 fallecidos menos, pero ha sido de 27.

El titular correcto debería haber sido:

Andalucía, CCAA con víctimas mortales de tráfico en 2013 por debajo de la media española, con 194, pero su reducción está también por debajo de la media.

No tiene absolutamente nada que ver con el titular original, pero como no alimenta tópicos quizás nunca habría sido publicada.

Esto pasa por hacer comparaciones incorrectas: no se pueden comparar en números absolutos poblaciones de tamaños diferentes. Es muy simple, a nadie se le ocurría comparar el número de fallecidos por accidente en todo Estados Unidos (más de 30.000 muertos en 2012) con los de España (1.300)  [*], pero se insiste en hacerlo con Andalucía. Cada vez que se publican estadísticas estatales.

Vía @malaprensa.

[*] Tienen más muertes por habitantes que España (108 vs 27.8 en 2012), pero seguramente -en el país del automóvil y los suburbios urbanos- muchos más kilómetros recorridos por persona o coche. Hay varias formas de presentar las estadísticas, la de muertes por habitantes es una más. Quizás no la mejor, pero es mucho mejor que comparar números absolutos.

PS: De nada amigos andaluces por defenderos de las desinformaciones derivadas de estereotipos tan nuestros, incluso de vuestra propia delegada de Gobierno, a la que le parece faltar -también- unas clases de estadísticas básicas ;)

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La pose, o ignorancia, de usar “open source” en castellano

diciembre 26, 2013 21 comentarios

facepalmAyer comenté por Twitter (y 2, 3, 4, 5, 6, 7) una tontería que leo muy frecuentemente, incluso en artículos de supuestos expertos en el tema: usar el término open source en vez del más sencillo y claro “software libre”. A raíz de mis tuits pude ver la profunda ignorancia que todavía hay sobe las licencias y hasta de la historia básica del tema.

El término software libre nace con el proyecto GNU, entre los años 1983 y 1984, y se definía así al software que cumple con unas condiciones muy claras: libertad para ejecutarlo como quieras, libertad para estudiarlo y modificarlo, libertad para distribuir copias, y libertad para distribuir copias modificadas.

El término “open source” no surge hasta el 3 de febrero de 1998, cuando unas cuantas personas se reúnen en Palo Alto para buscar un término “más adecuado”. Había varias razones:

  • En inglés “free” significa libre y gratis, por lo que siempre había que estar aclarando free as in free speech, not free as in free beer (en castellano se traduciría como “libre como libertad de expresión, no libre como barra libre”).
  • Buscaban un término más amigable para las empresas y el negocio que se avecinaba.
  • Cuestiones ideológicas y manías personales contra la Free Software Foundation y Richard Stallman. Fundamentalmente no compartían la visión y postura ética de RMS, estaban más interesados en minimizar, y mejor desaparecer, su discurso.

Una de las personas que más divulgó y ayudó a establecer el término open source fue Tim O’Reilly, que en abril de 1998 cambió el nombre de la conferencia Freeware summit” a “Open Source Summit. Fue el mismo O’Reilly, en el interés de sus negocios, que se aprovechó de la popularidad del término para empezar a llamar y divulgar con la apostilla “open” a todo lo que se meneaba (así tenemos hasta “open government”). No le ha ido nada mal, se posicionó como el líder espiritual-ideológico-negocios de todo lo relacionado con la palabra.

Como resultado de esa reunión de 1998 se Bruce Perens y Eric Raymond fundaron la Open Software Initiative, que definió las condiciones para que un programa de ordenador sea open source: The Open Source Definition. Estas condiciones fueron inspiradas -casi copiadas literalmente, no en vano Bruce Perens fue uno de sus autores- de las condiciones que debían cumplir los programas para ser considerados libres (Debian Free Software Guidelines) y por lo tanto aptos para ser incluidos en su distribución.

Es decir, dejando de lado las diferencias sobre todo ideológicas y lingüísticas, las licencias de software que cumplen con las condiciones de open source o Debian Free Software son licencias de software libre. Aunque en castellano nunca tuvimos problemas con comprender qué significa “libre” en el contexto de software, y que es totalmente compatible con las definiciones de la FSF, OSI o Debian, se empezó a usar mucho el anglicismo open source. En gran parte se debe al éxito del discurso de Tim O’Reilly (que fue muy criticado por Eben Moglen) y sus wannabe en nuestro país.

Nos encanta la levedad y el discurso fácil, aún así es incomprensible que se reemplace un término que todo el mundo entiende por un anglicismo que sólo ha creado confusión. Mucha gente que me contestó o preguntó en Twitter pensaban cosas muy distintas: que libre era sólo para software gratis (¡¿?!), otros que open source también eran los programas donde se puede ver el código, otros que “software libre” eran solo aquellos que tenían la cláusula copyleft, etc. Es decir, ni siquiera el uso y abuso del open source ha servidor para aclarar el tema, sólo agregó -y sigue- más confusión. Lo cuál no es nada novedoso entre nuestros charlatanes del discurso blandengue y de lecturas en diagonal, pasó exactamente lo mismo con el término copyleft.

Algunos, para intentar arreglar la gilipollez el desaguisado de estar usando un anglicismo en vez del más claro y popular “software libre” intentaron arreglarlo, empezado a llamar “código abierto”. Lo que aumentó aún más la confusión, ¿qué carallo significa el “abierto” en software? Como tampoco aclaraba demasiado, cuando se discutió la definición de software libre en la legislación española se usó “código de fuentes abiertas”, o:

¡Está clarísimo! :roll:

Es decir, algunos empezaron a usar open source como un forma de ser más genérica que software libre, que se incluya también a esos programas que te dejan ver el código (y nada más), lo que es erróneo de acuerdo a la definición original y oficial de open source (¡ei! que no es tan antiguo, todavía no tiene ni 16 años). Otros porque pensaban que era mejor alejarse de los postulados éticos de la Free Software Foundation. Otros porque sonaba más cool y dospuntocero que software libre, ¡si hasta O’Reilly lo usaba en sus conferencias y series de libros! Y otros sencillamente por la costumbre, sin tener muy claro qué significa.

Sea como fuese, no hacía falta y sólo agrega confusión. Así que empezad a llamar a las cosas por su nombre, si habláis de software libre no le llaméis open source, que luego ni los que a autodefinen como gurús entienden muy bien de qué están hablando:

Cuánto mal nos ha hecho el buenrollismo dospuntocerista y sus charlatanes de saraos.

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Permítame una pregunta, su Señoría

diciembre 19, 2013 17 comentarios

Estimado señor Juez, imagine la siguiente situación.

Un bar. Del tamaño que prefiera. Grande, pequeño, enorme, o del tamaño de un salón de fiestas para cientos de personas, pero con propietario único y que apenas se gana la vida con la facturación del bar.

En ese bar se juntan muchas personas, se cuentan cosas, se quejan de la vida, el trabajo, sus jefes. Hay temas que duran minutos, otros que duran horas.

Un día un grupo de personas, diez o cuarenta -elija usted el número- se ponen a criticar muy duramente a una gran y conocida empresa. Algunos fueron clientes, otros fueron o son empleados. Se empieza a añadir más gente a hablar sobre el mismo tema. Parece que dicha empresa no era muy apreciada en la audiencia.

Los que clientes que pasaban por allí empezaron a prestar atención a las diatribas, le gente que pasaba por la acera se detenía y acercaba a la puerta para escuchar. Justo pasa por allí un directivo de la empresa, llama inmediatamente al abogado y a un notario para que se presenten a escuchar.

Estos toman nota de todos. Al poco tiempo presentan una denuncia por injurias y calumnias. El juez la acepta y pide a los administradores del bar la grabación de la cámara de seguridad para la identificación de los presentes. Una vez identificados son llevados a juicio.

Supongo, su Señoría, que estará de acuerdo que esta denuncia ya le debe haber hecho pensar que quizás era algo exagerada. Pero el tema no queda allí.

Poco tiempo después la misma gran empresa presenta otra denuncia, pero esta vez contra el propietario del bar, por responsabilidad civil subsidiaria, y le piden en concepto de daños el equivalente a varios años de facturación del bar.

¿Qué haría usted su Señoría? ¿La admitiría a trámite?

No sé si ha existido un caso así en la historia de las democracia española. Se podría debatir largo y tendido, pero dudo mucho que se admitiese algo como lo que acabo de contar. Quizás hasta estemos de acuerdo es que podría ser un abuso del sistema judicial para acosar o castigar a terceros. O para dar ejemplo y que no se repitan esas charlas en otros bares.

Y mi pregunta de fondo, su Señoría:

¿Por qué parece que aceptáis muy alegremente denuncias, querellas y demandas contra administradores de sitios webs por comentarios de terceras personas sin que dichos administradores siquiera tuviesen conocimiento de esos comentarios ya que la empresa denunciante siquiera les avisó?

Es que no entiendo su Señoría, no me parece tan difícil de entender, al menos en lo fundamental y los problemas que ocasionan estas demandas y denuncias. Pensaba que la libertad de expresión es un derecho fundamental que está por encima del “honor” de unas personas jurídicas, que a nadie se le puede enjuiciar como co-responsable de palabras de terceros, y menos cuando siquiera hay pruebas de que el acusado tuviese conocimiento de esas palabras.

No entiendo que estáis haciendo, Señoría. Como si fuesen problemas importantes para la sociedad, o como si la Justicia Española estuviese sobrada de recursos y tiempo libre. Porque al fin y al cabo, lo único que se está haciendo es acosar moral -he conocido a algunos que hasta se ponen mal de salud- y económicamente a personas con ya suficientes problemas e incrementar la facturación de los abogados.

PS: El tema es ficticio y no tiene relación con ningún caso personal ni cercano. Pero ocurre.

Categorías:blogs, internet, legales

Cuando la “esclavitud” de la publicidad tampoco te permite dar mejor servicio a tus usuarios

diciembre 18, 2013 15 comentarios

Haced la siguiente prueba, si es con un móvil mucho mejor. Acceded a peta.meneame.net, navegad entre artículos y páginas. ¿Notáis que os va mucho más rápido que el original www.meneame.net? No se trata sólo de que no hay publicidad (la forma en que lo tenemos implementado casi no afecta a la velocidad de carga y dibujo después de la primera carga), está muy optimizado con “ajax”. En vez de cargar la página cada vez que se sigue un enlace interno sólo se carga el contenido que cambia, se elimina el anterior y se reemplaza por el HTML “resumido” (parcial) que envía el servidor.

Es lo que usa mucho Google+ o Facebook (y Twitter ayudado por el entorno Bootstrap) para cargas parciales, lo que evita que el navegador tenga que interpretar cada vez las hojas de estilo y compilar el Javascript. En Menéame lo tenemos desde hace varias semanas, pero no podemos publicarlo. ¿La razón? AdSense no lo deja, interpreta como si fuese una sola página (a pesar que se cambia la dirección URL dinámicamente) y deja de servir anuncios. Es decir, no es “compatible AJAX”.

Como nuestros únicos ingresos vienen de la publicidad (que está cada vez peor), y la mayoría de ellas por AdSense, por lo que si habilitamos esta nueva funcionalidad (es sólo cambiar una variable de configuración) sería nuestra sentencia de muerte… por mejorar sensiblemente el servicio a los usuarios de móviles (especialmente móviles: menos tráfico, más velocidad, menor consumo de CPU, menor consumo de batería).

Es una putada, pagamos una vez más la esclavitud de la publicidad, y de un entorno casi monopólico.

Posdatas

  1. Ya pedimos a nuestro “gerente de cuenta” de AdSense que intente conseguirnos una autorización o versión AJAX. No soy muy optimista, tenían un plan para ello y lo han cancelado.
  2. También estamos desarrollando una webapp (ver vídeo),  aunque no está claro lo de publicidad, y tiene sus propios problemas.
  3. La webapp para Android es usable y estable (aunque sin publicidad), cuando le agregue algunas funcionalidades básicas publicaremos la beta.
  4. Ya, tendremos que buscar alternativas al menos para la versión móvil, en ello estamos.

Categorías:internet, menéame Etiquetas: , ,

Cómplices de chiflados peligrosos

diciembre 9, 2013 45 comentarios

Imaginad que hago afirmaciones como las siguientes:

  • En realidad ya se sabe si P = NP, pero la NSA y una conspiración de gobiernos pro norteamericanos impide que se divulgue porque no conviene a sus intereses, le sería más complicado espiarnos.
  • Los bugs y errores de programación no existen, es una conspiración de las BigSoft, lideradas por IBM y Microsoft, para controlarnos y ganar más dinero.
  • Es falso que con las versiones nuevas de sistemas operativos o programas necesitemos más memoria o más capacidad de CPU, es todo una conspiración de una élite tech-capitalista para ganar más dinero a costa del pueblo.

Hay sospechas de malas prácticas, incluso ilegalidades demostradas de la NSA, Microsoft o IBM, pero nadie con un mínimo conocimiento de software pensaría que tengo razón, me tacharían de chiflado inmediatamente. ¿Pista? la monja Forcades ha dicho cosas similares sobre la vacuna de la gripe A.

No creo que haya ningún ingeniero o experto informático que sea capaz de afirmar (bueno, a veces soy optimista) la falacia tan absurda “Galli es ingeniero y doctor en informática. Sabe de lo que habla.”. Sin embargo es exactamente la lógica de hasta el médico-diputado Llamazares (y curiosamente no se produjo un escándalo de proporciones en el partido al que representa en el Congreso).

Todo esto ocurre a pesar de las explicaciones de los expertos, divulgadores y de la propia OMS, pero se sigue repitiendo y dando apoyos a semejante mala profesional, que fabrica conspiraciones (que afectan a la salud) para obtener beneficios políticos. A estas alturas todavía podemos ver a políticos (de izquierda) a y presuntos intelectuales dando apoyo a estos delirios:

Solo encuentro dos explicaciones posibles:

  1. Son tan magufos como la monja.
  2. No se lo creen y rechazan a los religiosos activistas que aseguran estar casadas con un extraterrestre invisible, pero promocionan a esta religiosa magufa porque el discurso es ideológicamente cercano y hay que mover a las masas.

Es decir, gente muy tonta, o muy hija de puta. En cualquier caso, son cómplices de esta peligrosa irracionalidad. Cómplices peligrosos que se se merecen el rechazo social. Dado que esto no va a ocurrir, espero que al menos no sean tontos, con los hijos de puta al menos se pueden llegar a acuerdos.

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No basta con ser ingeniero (y II), un ejemplo práctico

noviembre 30, 2013 7 comentarios

Hace unos días ya comenté el problema de que eliminaron una función importante en KitKat con la excusa de que no estaba documentada y por lo tanto “no oficial”, pero es una limitación seria para millones de usuarios y casi una traición para miles de desarrolladores. Hoy veo el siguiente comentario en el hilo del bug:

You broke file-uploading and released 4.4 without a ready replacement or workaround? O_o

So even if app devs manage to hack around it, they’ll have to maintain the hack forever to support phones stuck on 4.4 even after 4.5+ introduces a proper replacement function?

I need a Kitkat bar.

Es una observación clave.

Una pésima decisión de los ingenieros tendrá consecuencias negativas a largo plazo para desarrolladores, usuarios, y hasta toda la plataforma. No lo meditaron, todavía no se han percatado que las decisiones de ingenieros tienen efectos muy reales sobre las personas. Por eso, para ser un ingeniero hay que ser más que un ingeniero.

De nuevo queda en evidencia que los programadores vamos muy justitos en el tema, incluso para el nivel de programadores del sistema Android. Me genera una mezcla de decepción y cabreo, y me hace admirar cada vez más las “visión social” a largo plazo de Linus Torvalds: literalmente se enfurece cuando alguien le propone cambiar la interfaz (ABI) del kernel Linux que genera incompatibilidades con aplicaciones existentes, aunque tengan más de 10 años. Eso es ser más que un ingeniero.

PS: La única opción para remediar el problema es que parcheen las librerías de Android Kitkat para re-implementar la función openFileChooser() que eliminaron. Otra cosa es que asuman el error y lo hagan. Lo dudo, ojalá esté equivocado.

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