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La complejidad global de la comunidad científica, y boicots imposibles

agosto 18, 2014 Los comentarios están cerrados

Por casualidades y azares de la vida (y muy malas decisiones de joven inexperto), antes de cumplir 30 años coordinaba proyectos de I+D europeos de millones de euros (uno de ellos MONALISA, que tuvo mención como el segundo mejor proyecto de I+D del cuarto programa marco de la Comisión Europea), pasaba más tiempo viajando que en mi casa, con discusiones muy duras con investigadores reconocidos y mucho mejores que yo, estaba metido de lleno en el politiqueo y gestión de fondos de investigación. Todo esto me provocó depresiones, y retrasos para acabar mi tesis doctoral y lo que debería ser mi actividad fundamental en esos años: aprender e investigar (de nuevo, meterme en esto tan joven e inexperto fue una de mis peores decisiones profesionales). Me dijeron que sería muy importante para mi curriculum, pero la reforma universitaria del PP del 98 (LRU) dejó todo eso en nada, como si jamás lo hubiese hecho.

Tuve discusiones y peleas infames, directora de tesis que me obligó a sacar agradecimientos a otras personas y poner a ella. Reuniones de grupos de investigación donde se trataba la “expulsión” de un miembro sin que ese hubiese estado invitado. También sufrí mobbing, gente de mi grupo de investigación que se pusieron de acuerdo para no dirigirme la palabra (no sé por qué, todavía), o que me apagaban las luces del laboratorio donde estaba trabajando para que ellos pudiesen ver un vídeo, o que el director de mi departamento haya solicitado al rector que me despidan (tampoco sé por qué, quizás porque un sudaca nuevo en el dept. se resistía a lamer el culo de los “jefecillos”). Millones de líneas de código desarrollado perdidos en un backup porque no hubo acuerdo político sobre los derechos de autor de las organizaciones involucradas. Catedráticos de química que criticaron mi currículum porque no había patentado mis algoritmos, sin importar que no se pueden patentar algoritmos en España, y que yo estuviese radicalmente en contra de este tipo de patentes.

Lo pasé mal y tuve muchas malas experiencias dentro del ambiente académico, pero con el tiempo todo eso me hizo admirar mucho más a la “construcción social de la ciencia”. No sólo hemos logrado construir una serie de reglas y procedimientos para crear conocimientos y minimizar los sesgos humanos, a pesar de nosotros mismos hemos sido capaces de construir una comunidad global y colaborativa a gran escala que funciona y se perfecciona. No hay nada mejor que experimentar en primera persona las miserias de esta comunidad para comprender que es casi un milagro que funcione, hemos aprendido a hacerla a pesar de nuestras taras y miserias humanas.

Más allá del mal llamado “método científico” (no hay uno sólo, ni siquiera hay consenso total en alguno de ellos, mas bien son “prácticas”, “métodos” y “costumbres”), la ciencia es muy global y su funcionamiento es bastante complejo. Comienza cuando un estudiante quiere dedicarse a la investigación, lo que hace que participe como colaborador o becario en grupos de investigación de su universidad, luego hará cursos de doctorado, conseguirá becas para pasar un tiempo en algún centro de prestigio internacional (es casi condición indispensable para un doctorando), sus directores de tesis intentarán conseguir becas para que pueda seguir investigando en su propio centro, luego de varios años acabará su tesis, conseguirá una beca post doctoral, y si tiene mucha suerte podrá volver en algún momento a su universidad de origen, o conseguir una plaza en algún centro prestigiosos. Pasarán más de 10 años, con salarios ridículos, hasta que pueda asentarse en un sitio y pensar en formar familia.

Mientras tanto la lucha es dura, tendrá que publicar en revistas internacionales de prestigio y colaborar en las propuestas y presentación a concursos competitivos para conseguir fondos para financiar su investigación. Las universidades (especialmente las públicas en Europa y España) no pueden dedicar fondos propios para financiar la investigación, ella depende de becas y concursos a nivel nacional, europeos (son los más) e incluso de otro países (que incluye hasta fondos de proyectos de defensa norteamericanos -DARPA-, que financian hasta proyectos de software libre como OpenBSD o ReiserFS, o Europa que financia proyectos de investigación con China, Sudamérica, países árabes e Israel). Estas ayudas a investigación se suelen dar a consorcios de grupos de investigación de diferentes centros y países, lo que obliga a un gran trabajo de relaciones públicas y coordinación entre ellos (lo que suelen hacer los “directores” o “investigadores principales”) para presentar propuestas atractivas y creíbles.

Es imposible hacer investigación de calidad sin la colaboración (científica y de dinero) internacional. Incluso hasta para conseguir una beca hace falta esta cooperación.

Imaginaros que desde España no se tuviese acceso a esa cooperación, ni que se pudiese publicar en revistas internacionales, ni se pudiese invitar a científicos extranjeros… casi inmediatamente sería imposible hacer ciencia, ni siquiera podríamos divulgar y validar lo poco que se generaría al ser imposible acceder a publicaciones de prestigio. Miles de becarios quedarían en la calle, otros cientos en otros países deberían regresar al quedarse sin becas, y los que quisieran seguir siendo miembros activos de la comunidad científica deberían buscarse la vida para emigrar.

Esto no es ciencia ficción, ha pasado en Alemania durante el régimen nazi, y ha sido la propia comunidad científica la que se organizó para romper el “bloqueo” a la ciencia alemana (tal como lo cuenta en detalle Quantum: Einstein, Bohr and the Great Debate About the Nature of Reality para los científicos que estaban trabajando en al incipiente mecánica cuántica). La ciencia, es decir la “generación de conocimiento”, es un esfuerzo colaborativo internacional que funciona -casi milagrosamente- a pesar de los vaivenes políticos y sociales.

Lo que acabo de contar es sólo una pequeña parte de la complejidad e interdependencia del funcionamiento de la ciencia, y los problemas y esfuerzos (mal pagados en su inmensa mayoría) que deben superar los que la hacen. Por eso suele ser muy raro que haya consenso cuando se quiere imponer boicots científicos. Se sabe que perjudica a los que más esfuerzos hacen, y que podría ocasionar la pérdida de toda una generación de investigadores en el país afectado.

Cuando leí que una serie de “anónimos”, sin experiencia ni conocimiento de lo que acabo de relatar, promovían un boicot científico contra Israel quedé atónito, y muy cabreado.

Sí, fue muy “asertivo” y terminante, pido disculpas si ofendí, pero también:

  1. Hacer boicots en general es una mala idea si no se conocen sus alcances ni a quién perjudica o favorece,
  2. hacer un “boicot científico” (con lo que ello podría significar) no sólo es impracticable, es una muy mala idea (como demuestra la historia y la crítica de la mayoría de la comunidad científica a estas propuestas),
  3. promoverlo en redes sociales sin siquiera explicar qué es lo que se pretende y cómo, es una estupidez,
  4. que además lo propongan personas que no tienen experiencia, no son partícipes ni conocen cómo funciona la comunidad científica, no se juegan nada (a ellos no les afectaría personalmente), ni siquiera pueden hacer nada (¿qué pueden hacer ellos para el bloqueo? ¿crear hashtags? ¿dejar de respirar?) es una soberana estupidez, un postureo social media populista y de cuñaos muy idiota. Se mire como se mire.

Varios me trolearon respondieron con la “noticia” (de hace un año atrás) de que Hawkins se había unido al boicot académico contra Israel, pero no supieron aplicar lógica básico:

  • Hawkins es un científico (además es un outlier, no la media, ni de lejos), por lo que no se cumple la condición de “no es científico” o “no tiene idea de ciencia”.
  • Fue una decisión personal (y bastante reservada) de rechazar una invitación personal a un congreso presidido por el presidente israelí (Shimon Peres), no fue un llamado en Twitter para que se haga “boicot científico”, así, en general. Por ello el “boicot” de Hawkins sí tiene su mérito: le afectaba personalmente, rechazó estar en una conferencia con el presidente israelí, no un boicot a los demás científicos como muchos pretenden.
  • Como es sabido en la comunidad científica, no hay “vacas sagradas” y hasta el mejor científico puede estar equivocado. Recibió críticas de la propia comunidad científica, me limito a citar la opinión de Chmosky (es conocido su activismo pro Palestina y anti israelí): he supports the “boycott and divestment of firms that are carrying out operations in the occupied territories” but that a general boycott of Israel is “a gift to Israeli hardliners and their American supporters”.

Ya sé que es imposible evitar el cuñadismo, el tertulianismo y las simplificaciones populistas en las redes sociales. De hecho se premian estas actitudes: son todos expertos en todo y pueden salvar el mundo con unos cuantos hashtags y RTs. Pero hay límites para tanta tontería.

Cómplices de chiflados peligrosos

diciembre 9, 2013 45 comentarios

Imaginad que hago afirmaciones como las siguientes:

  • En realidad ya se sabe si P = NP, pero la NSA y una conspiración de gobiernos pro norteamericanos impide que se divulgue porque no conviene a sus intereses, le sería más complicado espiarnos.
  • Los bugs y errores de programación no existen, es una conspiración de las BigSoft, lideradas por IBM y Microsoft, para controlarnos y ganar más dinero.
  • Es falso que con las versiones nuevas de sistemas operativos o programas necesitemos más memoria o más capacidad de CPU, es todo una conspiración de una élite tech-capitalista para ganar más dinero a costa del pueblo.

Hay sospechas de malas prácticas, incluso ilegalidades demostradas de la NSA, Microsoft o IBM, pero nadie con un mínimo conocimiento de software pensaría que tengo razón, me tacharían de chiflado inmediatamente. ¿Pista? la monja Forcades ha dicho cosas similares sobre la vacuna de la gripe A.

No creo que haya ningún ingeniero o experto informático que sea capaz de afirmar (bueno, a veces soy optimista) la falacia tan absurda “Galli es ingeniero y doctor en informática. Sabe de lo que habla.”. Sin embargo es exactamente la lógica de hasta el médico-diputado Llamazares (y curiosamente no se produjo un escándalo de proporciones en el partido al que representa en el Congreso).

Todo esto ocurre a pesar de las explicaciones de los expertos, divulgadores y de la propia OMS, pero se sigue repitiendo y dando apoyos a semejante mala profesional, que fabrica conspiraciones (que afectan a la salud) para obtener beneficios políticos. A estas alturas todavía podemos ver a políticos (de izquierda) a y presuntos intelectuales dando apoyo a estos delirios:

Solo encuentro dos explicaciones posibles:

  1. Son tan magufos como la monja.
  2. No se lo creen y rechazan a los religiosos activistas que aseguran estar casadas con un extraterrestre invisible, pero promocionan a esta religiosa magufa porque el discurso es ideológicamente cercano y hay que mover a las masas.

Es decir, gente muy tonta, o muy hija de puta. En cualquier caso, son cómplices de esta peligrosa irracionalidad. Cómplices peligrosos que se se merecen el rechazo social. Dado que esto no va a ocurrir, espero que al menos no sean tontos, con los hijos de puta al menos se pueden llegar a acuerdos.

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La curiosa historia de la Empresa Pública de Informática

noviembre 29, 2013 23 comentarios

Cuando empezó a hacerse notable la influencia de Internet en la cultura e información de la sociedad, el gobierno de una región española creó la Empresa Pública de Informática. Sus objetivos eran proveer de programas e Internet fiable, neutral, adaptada a la cultura de la región -son valores que no hay que perder- y que asegurase que sus ciudadanos no fuesen manipulados, espiados o engañados por software de empresas privadas y de otros gobiernos.

Nació con un presupuesto importante, entre cien y doscientos millones de euros al año. Se contrataron cientos de ingenieros informáticos que estarían en plantilla fija, además de las subcontratas a empresas de software y telecomunicaciones de la región. Se estimaba que en total daba trabajo a unas 4.000 personas.

Eso era la imagen pública que transmitía, aunque muchos informáticos no estaban de acuerdo, no entendían que con las ofertas variadas de software, incluso de software libre, hiciese falta que el gobierno gastase tanto dinero. Pero la mayoría lo defendía, era una forma de garantizar informática de calidad, y además daba trabajo a los informáticos de la región.

Pero los políticos que la crearon tenían las ideas muy claras, las aplicaron a rajatabla.

Un día los programas estaban en castellano, otros días estaban en catalán, otros se cambiaba toda referencia al catalán y los programas decían “valenciano”. Todo esto de acuerdo a directivas políticas acordes con la discusión del momento. “Hay hechos diferenciales, y la informática no podía ser ajena a ellos” afirmaban.

La situación política en la región era cada vez más sombría, se hablaba de corrupción, sobres en negro, obras faraónicas con presupuestos desorbitados… al mismo tiempo que las escuelas a institutos de la región tenían cada vez menos recursos. Había que hacer un esfuerzo mayor en la Empresa Pública, había que conseguir más usuarios, y había que transmitir mensajes más positivos.

Se empezaron a desarrollar programas de juegos, sencillos pero efectivos para ganar usuarios. Algunas tetas, mucho cotilleo de la farándula local, insultos a personajes públicos, etc. Era una receta que parecía funcionar, de hecho luego fue copiado por otros productores de software en España.

Había que hacer algo con la información interesada y manipulada que había en Internet. Primero se introdujeron filtros en el navegador web que distribuía la empresa. Si un artículo de un periódico online decía que el gobierno de la región se gastó “un millón de euros”, el navegador lo cambiaba por “mil euros”. Si un medio publicaba una foto comprometedora, el programa la cambiaba por una foto de archivo más favorecedora. Se aplicaban estos filtros para casi cada tema relevante, la Empresa tenía a un grupo de programadores especializados en desarrollar estos módulos que permitían cambiar las noticias al deseo de la política, y con tiempos de reacción cada vez menores.

Estas manipulaciones eran vox populi, pero desde la dirección de la Empresa siempre se negaban. A veces sus informáticos escribían indignados en que se ponga en duda su profesionalidad y compromiso con sus conciudadanos.

Pero estas medidas para captar usuarios de los programas de la Empresa se quedaban cortas. La gente empezó a usar otros navegadores y programas de Internet, había que buscar otras soluciones más drásticas.

Los programadores desarrollaron un virus que se introducía en los otros navegadores y era capaz de aplicar los mismos filtros sin que los usuarios lo supiesen. Los DNS del ISP de la Empresa cambiaban las IPs de Google o Bing por las de servidores propios, estos hacían de proxy con los buscadores y cambiaban los resultados. Cuando la gente empezó a abandonar las conexiones de la Empresa Pública, se desarrollaron virus que cambiaban las configuraciones de Internet para redirigir a los proxies de la Empresa.

Unos pocos informáticos de la región se quejaban de esta mala praxis profesional, pero eran muy pocos. La mayoría tenía relación directa o indirecta con los negocios y subcontratas de la Empresa Pública. Incluso grandes productores de software e ISPs no decían mucho porque también eran proveedores de la Empresa Pública: su presupuesto era importante, generaba negocio, y si hablabas no podrías entrar a trabajar a la Empresa, o si ya lo hacías, te despedían o no te daban más un contrato de desarrollo.

La situación política y económica era cada vez peor. Ya había muchas sentencias por corrupción, salían a la luz más información del desfalco de fondos públicos, de prevaricación, etc., y las arcas del gobierno local estaban vacías. Las críticas a la Empresa Pública de Informática eran cada vez más duras. Había que tomar una decisión, la Empresa ya no les servía, pero les seguía costando mucho dinero, que tampoco tenían.

Los responsables políticos se reunieron y valoraron dos opciones. La primera era hacer un ERE, pero con tanta gente que quedaría en la calle, saldrían a la luz documentos y código fuente de todos las cosas que desarrollaron para manipular y engañar a los usuarios, la situación sería aún menos sostenible. Por lo que optaron por lo que consideraron la opción menos mala: cerrar la Empresa, y decir que dada la situación económica, ya no se podía seguir invirtiendo dinero.

Conocida la decisión, los informáticos de la empresa -como era de esperar- se enfurecieron. Pero lo que pasó luego fue muy curioso, quedará en los libros de historia de la profesión informática.

Primero reconocieron que sí habían manipulado los programas, que habían introducido bugs y virus deliberados, por orden de los políticos, que lo habían hecho porque si no perdían sus puestos de trabajo. Al mismo tiempo modificaron todos los programas para eliminar los filtros y virus, también redirigían a páginas web donde los ex-programadores explicaban con pelos y señales lo que le habían “obligado a hacer”.

Empezaron a hacer campañas sobre la necesidad de tener una Empresa Pública de Informática, y lo capacitados que estaban para poder ofrecer programas y conexiones neutrales y de calidad para todos los ciudadanos. Empezaron a organizar campañas para solicitar apoyo. Recuperaron el catalanismo combativo -olvidado durante décadas- y expresado en hashtags como #LaEmpresaEsDeTots o #LaInformàticaPúblicaNoEsTanca.

Pero lo más curioso es que asociaciones informáticas de toda España, como así también profesionales de otras empresas públicas y privadas, apoyan públicamente las peticiones y exigencias de los informáticos de la Empresa Pública. En estos momentos la policía intenta desalojar los laboratorios de desarrollo y hay trabajadores que no quieren abandonarla. No sabemos cómo acabará.

Epílogo

Por supuesto, esto es una ficción, es una distopía. El compromiso ético y la deontología de los profesionales informáticos no hubiesen permitido, mucho menos defendido, que se hayan usado las habilidades profesionales para engañar a la sociedad que les pagaba la nómina, y que antes pagó la educación y formación profesional. Es imposible siquiera imaginar que profesionales informáticos de toda España defendiesen y apoyasen las peticiones de profesionales que han dejado tan mal a la profesión, sería otro estoque a la ya maltrecha profesión. Y, por supuesto, los profesionales de la Radio y Televisión Pública jamás hubiesen permitido que sus políticos hubiesen usado la Empresa Pública para manipular, engañar y ocultar la corrupción de la región.

Afortunadamente en España el compromiso social de los profesionales de la informática es muy elevada y se sobrepone a los egoísmos, miedos y cobardías humanas. Porque somos profesionales, tenemos un compromiso con la sociedad. Es innegociable.

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Un día te dicen…

julio 5, 2013 18 comentarios

Un día te dicen que apoyan las energías renovables, al día siguiente están pidiendo desde una manifestación que se mantengan los subsidios al ineficiente y contaminante carbón español.

Un día te dicen que es importante la soberanía en la energía, al día siguiente que se prohíban todas las pruebas con el fracking (aunque les esté yendo muy bien a otros países).

Un día escriben en su blog que el establishment de la ciencia oficial opresora no acepta papers con sus ideas y modelos que solucionarán los problemas económicos del mundo, al otro día se quejan de que el gobierno está matando a la ciencia [oficial opresora].

Un día sacan una declaración que apoyan a la ciencia, al siguiente piden que se no se apliquen más vacunas contra el papiloma, o anuncian que pretenden eliminar los transgénicos en todo Andalucía.

Un día te dicen que obligarán a toda la administración pública a usar software libre, al día siguiente te dicen que los iPad de diputados son una herramienta de trabajo, que los diputados no son la administración pública y que todo es culpa del capitalismo.

Un día exigen que renuncien todos los diputados de los otros partidos -elegidos el mismo día, con el mismo procedimiento y con más votos que ellos- porque no son democráticos, al día siguiente te dicen que su objetivo no es la democracia sino la revolución.

Un día te dicen que hay que revisar toda la política energética del país, que se cometieron desastres, al día siguiente rechazan que se haga una auditoría.

Un día te dicen que los otros partidos son todos iguales de malo, al día siguiente forman gobierno con uno de ellos.

Un dia te dicen que no hay que someterse a “los mercados”, al día siguiente que hay que venderles más deudas y aumentar el déficit.

Un día te dicen que se necesitan bancas públicas para evitar -entre otras cosas- problemas como los desahucios por ejecución de hipoteca, al día siguiente nos enteramos que uno de sus gestores en una Caja [pública] compró un piso desahuciado a un vecino por menor valor que la hipoteca.

Un día nos dicen que lo que hizo un político adversario hace 40 años es insoportable, al siguiente que sus errores de hace 18 fueron cosa de la “cotidianeidad” y del capitalismo.

Por supuesto, los anteriores tienen sesgos y cualquier puede identificar al partido al que hago referencia… lo hago porque alguna vez fui un iluso que los votaba, y porque es la esperanza de muchos jóvenes. Pero se puede extender, fácilmente (demasiado fácilmente, criticar al partido en el gobierno lo hacen todos, ya es muy aburrido por repetitivo y poco original).

Un día te dicen que saben perfectamente las soluciones para este país, al siguiente que no pueden hacer nada contra la realidad y la herencia recibida.

Un día te dicen que la solución es bajar impuestos, al día siguiente que es mejor subirlos porque lo importante es bajar el déficit y cumplir con los acreedores.

Un día te dicen que son ejemplos de transparencia y honestidad, al día siguiente nos enteramos de Bárcenas. Mejor dicho, todavía no nos enteramos.

Un día te dicen que no huirán de dar explicaciones y asumir responsabilidades, al día siguiente tenemos un plasma con ruido blanco.

Un día te dicen que España necesita reformas serias para la liberalización y un cambio de modelo productivo, al día siguiente festejan porque aseguraron 42.000 millones de fondos europeos para seguir manteniendo una agricultura ineficiente y proteccionista (que por otro lado, perjudica a países en desarrollo exportadores).

Un día te dicen que la ciencia y educación es prioritaria, al día siguiente te enteras que están todos el borde la quiebra por los recortes.

Un día te dicen que es fundamental bajar el precio de la energía, al siguiente suben las tarifas.

Podría seguir hablando y extenderlos a otros partidos, por ejemplo el PSOE:

Un día¿eh? (no se enteran todavía ni para qué existen, mucho menos explicar qué han hecho en 7 años de gobierno para prevenir la crisis que han colaborado a generar).

En fin, que venga de donde venga, o son unos ignorantes sin dos neuronas en condiciones para asegurar una mínima coherencia, o nos toman el pelo adrede. Yo creo que hay de los dos, que cada uno elija cómo prefiere seguir siendo engañado y a quién festejar sus eslóganes para seguir engañando. En eso consiste la democracia… o no.

PS: Se trata de “incentivos”,  si la gente festeja y aplaude los eslóganes populistas -¡y los vota!- de soluciones mágicas simplistas se incentiva a que sigan haciendo lo mismo. Pero podéis dormir tranquilos, la culpa es siempre de los otros.

El mito “Internet destruye la intermediación”

julio 4, 2013 21 comentarios

Google es un intermediario entre el interés de cientos de millones de usuarios y páginas o sitios, también es el intermediario entre anunciantes y editores que venden espacios en sus webs o aplicaciones. Amazon es el intermediario entre fabricantes y distribuidoras y los compradores finales, es además el intermediario entre otros vendedores (intermediarios) que venden a través de la tienda de Amazon, que a su vez tienen contrato con los transportistas, y las tarjetas de créditos, que son intermediarios con los bancos. Twitter es el intermediario entre cientos de millones de usuarios que lo usan para pasarse mensajes cortos. Menéame es un intermediario. Facebook es un intermediario. Google Play o Apple Market son intermediarios entre desarrolladores de app y sus usuarios. Spotify es el intermediario entre otros intermediarios (distribuidoras) y algunos autores con el usuario final. Amazon Kindle es otro intermediario entre otros intermediarios (editoriales) y autores con los lectores. Apple iTunes en tan intermediario como Spotify o Kindle. Dropbox es un intermediario entre sus usuarios finales y el almacenamiento que les provee Amazon S3, que a su vez provee también a Netflix, otro intermediario entre usuarios y distribuidoras y productoras de películas. Los de moda cursos MOOC son intermediarios entre profesores y alumnos, y entre alumnos entre sí. Los periódicos on-line son intermediarios entre decenas o centenares de periodistas y autores con sus lectores.

Cuando alquiláis habitaciones de hotel estáis pasando por al menos cinco intermediarios del sector (quizás el último eslabón sea un HotelBeds que ha comprado y pagado las habitaciones con anterioridad para ofrecer más barato a sus revendedores -se llaman “bancos de camas”-). Aunque alquiléis directamente desde la misma web del hotel, quizás estáis pasando por un intermediario externo que les da ese servicio de gestión de reservas. Incluso cuando compréis directamente en la web de alguna aerolínea, quizás estéis pasando por el sistema Amadeus o Galileo, intermediarios de gestión de reservas.

A pesar de todas estas evidencias claras de que Internet aumentó la intermediación, leo cosas como:

Simona tampoco parece darse cuenta que la X_SGAE es una intermediario en forma de “asociación”, el Partido_X es otro intermediario, ambos facilitados por la intermediación de Internet… los webs y aplicaciones intermediadas por protocolos de aplicación con el TCP/IP de cada ordenador, que a su vez se sirven de los canales de comunicación provistos por “telecos”, que a su vez compran o alquilan fibras de otras… Y gracias a estos intermediarios, y  a otro adicional que estaba presente en esa conferencia que lo transcribió y tuiteó, yo pude enterarme de lo que estaban diciendo.

Todos estos intermediarios me permitieron responder inmediatamente con un tuit irónico:

¿Por qué pasa esto? Simplemente porque la intermediación de todos los componentes de Internet (muchas capas, una sobre otra, de protocolos -hasta el IP es un protocolo de intermediación entre redes- y proveedores) nos permiten una comunicación más eficiente y en “tiempo real”, por lo que aumenta la complejidad de nuestra organización social, lo que requiere que haya más elementos que permitan la comunicación entre personas y entidades tan diversas como localizadas. En cualquier sistema, mayor complejidad exige una mayor número de elementos de comunicación, procesamiento y control.

Esto no es sólo una propiedad de los elementos físicos, Internet o sociales básicos, también afecta a la organización política de las sociedades -otra forma de intermediar-. El país con mayor democracia directa es Suiza, sus cantones son casi ciudades estados, las únicas conocidas donde se puede practicar la “democracia directa”: hay contacto personal y cara a cara entre casi todos sus miembros. Así, estas “democracias directas” suizas decidieron que tendrían un sistema bancario que les benefició durante décadas (fue el refugio de fortunas y activistas diversos, desde comunistas a de ultra derecha). Pero resulta que desde sus países vecinos se empezó a acusar a Suiza hasta de “país criminal” por estas mismas razones, por lo que tras duras negociaciones y reformas políticas estatales, se les  ha quitado esa potestad a los cantones y el estado pasó a regular el secreto bancario. Su democracia directa -más simple y sin representantes “intermediarios”- tuvo que ceder a una menos directa, por la complejidad social-política de su entorno. Los mismos que demandaban que Suiza no sea el refugio de fortunas ilegales hicieron que la democracia directa suiza cediese poder a la representativa estatal, y luego reclaman que haya más democracia directa. Toda una contradicción, pero oculta y hasta forzada por la complejidad de nuestro sistema político-económico globalizado (mucho más complejo que sistemas locales de democracia directa).

¿Es posible reducir efectivamente el número de intermediarios en Internet? Posiblemente, a costa de reducir el número de empresas y aumentar la complejidad y tamaño de éstas. Pero resulta que tampoco queremos eso, por eso elaboramos leyes antitrust y somos muy celosos contra los monopolios. Por lo que es muy difícil que podamos reducir el número efectivo de intermediarios. Al menos no sabemos cómo, todavía.

Lo que sí ha hecho Internet es reducir el “coste transaccional”, por lo que tenemos un sistema más eficiente de comunicación, pero al ser los costes tan bajos también se facilita la aparición de nuevos intermediarios con ideas “innovadoras” o más eficientes de cómo ofrecer un servicio.

Así, por un lado no queremos que haya pocos intermediarios (los llamamos “oligopolios”), por otro la tecnología reduce los costes de intermediación, y los números objetivos nos dicen que tenemos más intermediarios que nunca. La próxima vez que alguien os diga que Internet mata la intermediación, pedid por lo menos una evidencia: grandes afirmaciones requieren evidencias extraordinarias. Y no valen las excepciones, son sólo eso, excepciones que no deberían sustentar la venta de humo, mucho menos las generalizaciones y simplificaciones sesgadas y de propaganda.

PS: Tampoco hay que confundir “facilidad de acceso” con “menor intermediación”. En un sistema complejo, las intermediaciones son las que permiten la facilidad de acceso. Es parte hasta del diseño del protocolo IP, de los programas informáticos y de cualquier organización social.

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El DNI de la Infanta y el mal uso de las estadísticas

junio 19, 2013 46 comentarios

Hoy publican en Las probabilidades matemáticas de que lo de la infanta sea “un error”, donde se explica que la probabilidad que cuatro notarios se equivoquen y pongan el DNI de la Infanta es 10 seguido de 30 ceros (pequeño detalle, en realidad debería haber dicho 10 seguido de 31 ceros, ya que es 100.000.000⁴ = 1×10³²). El artículo lo escribió con un doctor en matemáticas, y es un excelente ejemplo de mal uso de las probabilidades, incluso por expertos. Son casos conocidos lo de la Ley de Meadow (en UK se encarcelaron a 258 personas inocentes por la mala interpretación de las probabilidades) y la Falacia del acusador.

El problema en este caso es que se analizaron las probabilidades equivocadas. Poner mal un DNI no es la probabilidad perfecta que vemos en los juegos de una entre todas las posibilidades (en este caso 1 entre los 100 millones de números posibles), sino que depende de otros factores. Lo que se tendría que haber analizado es la probabilidad de que se hayan introducido [mal] números de dos dígitos en los sistemas informáticos que se usan. Esto es mucho más complicado. Pregunté a personas y abogados con experiencia y me dicen que el error es muy habitual, que muchas veces los programas son confusos y hacen que la persona que pica de al ENTER o se pase a otro campo de entrada después de introducir sólo unos pocos dígitos (sumado a que muchos programas autocompletan la letra). Así, la probabilidad de fallo ya es muy superior a la teórica de 1/100.000.000.

Eso ya invalida toda “acusación” basada en esa probabilidad teórica, simplemente porque depende de muchos otros factores. A lo que hay que tener en cuenta la teoría de grandes números, si la probabilidad de poner mal un DNI es del 1%, y se hacen unas 500.000 transacciones inmobiliarias (aproximada, unas 250.000 son de compra-venta de hogares) al año, ya podemos estar seguro que hay unas 5.000 que tienen mal el DNI. ¿Cuál es la probabilidad de que esos DNI mal cargados sean de dos cifras o de un miembro de la casa real? Eso es mucho más complicado, pero tomo dos ejemplos de dos tuits:

En este vemos que de 50 DNI que hay en la página mostrada, uno corresponde a la Infanta. Si nos basamos en esta pequeña muestra, la probabilidad es de 1/50, o 2%. Eso nos da que de las 500.000 transacciones anuales, unas 10.000 (al año) tendrán el DNI de la Infanta.

El otro tweet tiene todavía es más extraño:

Si las cuentas y la vista no me fallaron, en esa captura hay sólo 18 números de DNI diferentes, de los cuales 4 son de dos cifras (y una del DNI de Felipe). Si esta muestra fuese válida, hay una probabilidad de 22% de que se introduzca un DNI de dos cifras, y un 5.5% de que el DNI sea de un miembro de la casa real. Extrapolando, hay unas 27.500 transacciones anuales con el DNI de un miembro de la Casa Real, o unos 110.000 con el DNI mal puesto con dos cifras.

Por supuesto, estas dos muestras no son válidas para inferir probabilidades, porque esas capturas fueron seleccionadas por tener errores, debe haber muchas otras sin error. Pero son un claro indicativo de que las tasas de error son mucho más elevadas -en varios órdenes de magnitud- que 1/100.000.000 y que por lo tanto esa “acusación” es una falacia estadística: la probabilidad de error no depende de la teórica, sino de otros muchos factores, humanos e informáticos.

Y todo esto sin contar que podría haber existido mala fe de los que vendieron esas propiedades, o blanqueo, u otros delitos. Pero ya no me quiero meter en ese tema que desconozco profundamente. En todo caso, es triste que se publique en portada un artículo firmado por un matemático con semejante error de fondo relatado en casi todos los libros de “malas estadísticas” en temas legales y judiciales.

Moraleja: No es lo mismo analizar probabilidades de juegos perfectos como tirar dados o jugar a la ruleta que la compleja realidad de la burocracia.

Actualización: En El Mundo también hablan de chapuzas informáticas (vía @malaprensa).

Actualización 2: Un análisis más técnico de los problemas del artículo, P-valores, infantas y tests de hipótesis.

Diputados impostores (de impostura)

octubre 30, 2012 21 comentarios

Empezaré por el final, un retweet con ad hominem, infantil y sin venir a cuento del diputado Alberto Garzón, que meses antes escribió que no me respondía ni hacía caso porque era sólo un “provocador”.

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