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Un apunte personal rápido sobre el canon AEDE

julio 22, 2014 73 comentarios

Hoy es un día bastante triste para mí, o quizás debería decir, decepcionante, de esos días que maldices haber montado tu proyecto vital más importante en España y no en el extranjero. Hace años recibimos ofertas millonarias para comprar Menéame, podríamos haber aceptado y hoy tendría varios millones de euros en mi cuenta. Pero no lo hicimos, queríamos mucho al proyecto, considerábamos que estábamos haciendo algo que es útil y que venderlo hubiese significado su muerte (al menos en ese momento). Curiosamente fue el Grupo Planeta el que hizo la oferta más alta, el mismo grupo que hoy apoya medidas como el canon AEDE y leyes Sinde-Wert. Es decir, acertamos en nuestro diagnóstico, y aunque no somos millonarios podemos decir todavía que defendemos unos principios al que fuimos siempre fieles, aún a costa de nuestros propios intereses.

Durante estos casi nueve años tuvimos muchos problemas, acusaciones injustas, difamaciones (hasta me acusaron de pederasta), ataques DDoS, amenazas físicas, acosos,  demandas, juicios, intentos de engañar a los controles antispam en Menéame (incluso de periodistas de los medios que hoy piden canon AEDE, medios de PRISA incluidos), la tan mal redactada LSSI que con la inseguridad jurídica que genera nos deja en posición muy difícil entre defender la libertad de expresión y censurar la opinión de terceros para que no nos consideren corresponsables de ilícitos (ahora mismo estamos acusados en un juicio penal, por un enlace). Es decir, no fue nunca un camino fácil, y por la crisis y la caída de los ingresos de publicidad apenas nos da para mantener y desarrollar lo necesario… y pagar los gastos judiciales y de abogados para defender la libertad de opinar y enlazar.

Una de las cosas que siempre defendimos en Menéame (con mejor o pero criterio, con nuestras dudas y errores humanos) es que son los creadores de contenidos los que deben ser los beneficiados por las visitas. Así tomamos medidas técnicas para favorecer a los enlazados (cabeceras <H1> en el titular con enlace para favorecer su posicionamiento en buscadores), los titulares no enlazan a páginas de Menéame sino siempre al sitio enlazado (los que nos perjudica enormemente en número de páginas impresas, casi expulsamos a los visitantes), penalización y bloqueo de sitios que se dedican al copy&paste o plagio de otros sitios, o que sólo enlazan a material no autorizado, etc.

Pensábamos que en todos estos años hicimos relativamente un buen trabajo en este sentido. De hecho la mayoría de medios incluyeron un botón de enviar a Menéame (hasta lo hace la BBC, o el mismísimo Youtube) y sus propios periodistas hasta hacían trampas para enlazar (supongo que no es para auto castigarse, Menéame genera anualmente unas 300 millones de visitas a sitios externos).

Pero un día el gobierno anuncia que pondrá un canon para sitios como Menéame. La tasa Google le llamaron y pretenden que se siga llamando así, cuando la realidad es que proporcionalmente afecta mucho más a Menéame que a Google. Google News España no genera ingresos, y el volumen total de visitas es proporcionalmente ínfimo para esa empresa. Podrían cerrarlo y ni se darían cuenta.

No quiero repetir lo que se ha escrito ya demasiado (análisis económicos, legales, de competencia, de inseguridad jurídicas, de eliminar el derecho a cita, etc.) que podéis consultar desde la recopilación que hay en el sitio de la Coalición ProInternet, o el posicionamiento y análisis económico que hicimos en Menéame, o mi reflexión sobre el derecho a cita y los medios en El Mundo, pero voy a hacer un resumen de los argumentos de AEDE y el gobierno desde el punto de vista personal y de Menéame.

Los usuarios de Menéame envían enlaces (a cualquier sitio) y le añaden una entradilla explicativa de hasta 500 caracteres. Esta entradilla puede ser redactada por ellos o hacen un copy&paste de alguna frase, i.e. una cita, del sitio enlazado. Antes del boicot de los propios usuarios, Menéame generaba unos 2 millones de visitas mensuales a los medios AEDE, dado que son artículos públicos con publicidad, esas visitas generan ingresos a esos medios (mínimo unas 20 veces superiores a los que genera una página en Menéame). Lo que parece una relación que beneficia a todos (lectores, medios y Menéame) ahora se divulga que en realidad les estamos ocasionando pérdidas. El argumento fundamental de AEDE es que en realidad si no se les enlaza en Menéame habrían recibido más de las 2 millones que les genera. Intuitivamente no tiene ningún sentido, y se explica por el deseo de los medios de aparecer en los agregadores y redes sociales, pero es que además hay estudios que confirman lo contrario, que les está generando beneficios.

Aún así, el gobierno del PP, con el apoyo del PSOE y CiU, siguen adelante con esta propuesta, que además de todas las injusticias (y ventajas a empresas que no están en España) se cargan una limitación fundamental de los derechos de autor, ya enunciada en el Convenio de Berna de Derechos de Autor en su artículo 10, específicamente el 10.1:

Artículo 10
Libre utilización de obras en algunos casos:
1. Citas; 2. Ilustración de la enseñanza; 3. Mención de la fuente y del autor

1) Son lícitas las citas tomadas de una obra que se haya hecho lícitamente accesible al público, a condición de que se hagan conforme a los usos honrados y en la medida justificada por el fin que se persiga, comprendiéndose las citas de artículos periodísticos y colecciones periódicas bajo la forma de revistas de prensa.

Con esta propuesta se cargan este derecho a cita, pero además de forma selectiva: los medios que reclaman podrán seguir disfrutando de ese derecho a cita -de hecho, no podrían hacer nada sin él-, pero se les quita el mismo derecho a otros sitios web. No sólo eso, se les obliga a pagar un canon irrenunciable, aunque no les enlacen.

Un sinsentido desde todos los puntos de vista.

¿Cuánto dinero piensan ingresar por este concepto? Nadie lo sabe, no dicen lo que piensan, pero hablan de millones de euros al mes. ¿Cómo piensan recaudar, cuáles son las tasas? Tampoco se sabe, eso se debe negociar después de aprobada la ley. Otro absurdo: se hace una ley con objetivos económicos (de subvencionar a unos pocos) pero en ningún sitio aparecen estudios ni cifras aproximadas.

La realidad es otra, casi puedo apostar que Google cerrará Google News España antes que pagar un canon. A Facebook también debería cobrarse, pero les basta con cerrar su oficina en España. Igual para Twitter (porque ¿qué es un texto no significativo?). ¿Qué pasará con Youtube donde los usuarios suben vídeos de noticias sacadas de TV? Nadie lo sabe, más inseguridad jurídica, pero dudo que estén por la labor de pagar. Después de estas empresas, por volumen viene Menéame, que ya hemos comentado que no podemos pagar. Además nos deja en situación de desventaja de otros sitios similares (que incluso usan el software libre de Menéame) localizados fuera de España.

Un argumento es que hay que esperar y ver cómo se cobra, que quizás es una cantidad simbólica. Lo que es otro sinsentido, ¿modificar toda una ley de derechos de autor que se carga selectivamente el derecho a cita para cobrar un canon que es simbólico?  ¿Generar tanta inseguridad jurídica -y que ocasionará que empresas grandes como Google o Facebook inicien interminables procesos judiciales- por una birria de dinero que no soluciona nada?

No hay por donde cogerlo, no tiene justificación, ni ética, ni económica, ni jurídica, y que ni siquiera tiene el apoyo de la mayoría de los medios de noticias.

Si de verdad el problema es que les “ocasionamos pérdidas” al enlazar con una cita, se podría haber negociado y solucionado el problema de forma muy sencilla:

  • No enlazarlos más desde Menéame, o que fuese opt-in, los medios que lo consideren podrían solicitar que se les incluya.
  • Eliminar la entradilla -i.e. dejar sólo el titular- en los enlaces a los periódicos.

Ambas eran muy sencillas y bastaba con un mínimo de intercambio de emails, lo podríamos haber puesto en marcha en una hora. Pero no hubo tal diálogo, desde instancias del gobierno y de AEDE nunca nos llamaron ni preguntaron. Tiene una explicación: es completamente falso que les perjudiquemos. El interés no es el falaz “compensarle las pérdidas”, simplemente recaudar dinero de otras empresas que suponen -erróneamente- que ganan fortunas por enlazarlos.

La realidad es más sencilla, querían ir contra Google y redactaron una ley francotirador, pero de forma tan ignorante que les salió una bomba que afecta a todos. Y lo peor, a algunas empresas nos obligarán a emigrar, y otras a no instalarse en España.

Desde el punto de vista económico-social sólo perjudicará a España y no salvará a ninguna prensa o periodismo.

Desde el punto de vista personal es -como decía al principio, muy triste, ya tenemos que sortear muchos problemas (muchos rozando el absurdo) para mantener el sitio en marcha. Ya es muy complicado en España desarrollar proyectos relacionados con noticias, que involucren derechos de autor y libertad de expresión, pero nos siguen poniendo piedras.

Bueno, esto no es una piedra más, es una patada en los genitales, con tanta alevosía como ignorancia.

Señores diputados, ¿sabéis de verdad los efectos de lo que estáis a punto de aprobar? ¿sabéis que estáis siendo engañados?

Y me alejo de internet por unas horas, es todo una locura.

 

El canon AEDE, y contradicciones vitales de los medios

mayo 4, 2014 10 comentarios

Veo este tuit:

que enlaza a El falso norcoreano lo vuelve a hacer. Esto no pasaría de una simple anécdota de los no-noticias y “arde Twitter” que se publican diariamente, si no fuese por:

¿Cuáles son esas contradicciones? Muchas, pero resumidas en seis:

Leer más…

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Documentales (imperdibles): energía e información

mayo 1, 2014 2 comentarios

Una de las ventajas que me aportó el Chromecast en casa es que me paso horas mirando documentales en Youtube. Hoy vi dos (de la misma serie, de Jim AI-Khalili para la BBC) fantásticos sobre energía, pero sobre todo sobre la relación entre energía, información y ordenadores. Está muy bien explicado, el segundo me ha encantado. Obviamente porque soy informático, y sobre todo porque pienso cómo hubiese cambiado mi perspectiva si hubiese sabido, por ejemplo, sobre el demonio de Maxwell y la demostración de su imposibilidad (lo expliqué en una conferencia en Casa América, hace ya cinco años).

Son cosas que no me enseñaron en la carrera, y que me habría hecho apasionar aún más por la informática y la física. Por eso, al menos el segundo, debería ser de visualizado obligatorio para estudiantes o interesados en informática. Disfrútalos.

Nota: están en inglés, no sé si hay subtítulos.

Energía

Información

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No, la falta de rigurosidad no es inocua

octubre 11, 2013 9 comentarios

Leer libros o escuchar conferencias “inspiradoras” y nada rigurosos generan varios problemas:

1. Te hacen creer cosas que no son ciertas, tu cerebro se alimenta de más mitos, bulos y falsas “leyes sociales” como si fuesen equivalentes a  una “ley física”.

2. Crea falsas ilusiones, que a la larga puede producir desasosiego “si los demás pueden y yo no, soy yo el problema” (eso que acabo de citar, según muchos estudios, es la causa fundamental de suicidios, cuyas tasas más altas se dan en países más ricos).

3. Normalmente sobresimplifican la enorme complejidad de nuestra sociedad, incluyendo la política, economía, negocios y relaciones sociales. No podemos asumir que el mundo no esté bajo nuestro control.

4. El tiempo (y dinero) que le dedicas es tiempo (y dinero) que no podrás dedicar a leer o informarte de los problemas reales, de la complejidad, diversidad, y de los verdaderos desafíos como sociedad.

5. Como te ha “emocionado”, colaboras en divulgar aún más esas falsas leyes, creencias, mitos y bulos. Luego es cada vez más difícil deshacer esa desinformación. De hecho, acaban en modelos de negocios rentables, ¿hablamos de TED y sobre todo de TEDx y sus grandes simplificaciones -por diseño- inspiradoras?.

6. La ciencia te dirá que no es así, que no hay datos que lo fundamenten, que el tema es más complejo, etc. Acabarás creyendo que la ciencia no te ayuda, sino esos que “saben escribir historias humanas que realmente interesan y ayudan a las personas”.

7. Como escribir historias “inspiradoras” atrae a muchos lectores -cada vez menos críticos-, se convierte en un negocio jugoso. Así es como estamos siendo bombardeados de tantos libros “inspiradores” y de autoayuda. Además nos dedicamos a repetir sus ideas resumidas en frases cortas e “inspiradoras”, así es como los eslóganes estúpidos tienen tanto éxito en las redes sociales.

8. Acabarás creyendo que el pensamiento crítico es malo, que no ayuda -incluso que es malo- al bienestar personal.

Así es como ayudamos a tener una sociedad que hasta cuando se discute de una ley educativa no escuchamos a los investigadores ni estudiosos del tema, sólo a políticos que en el mejor de los casos antes han sido tertulianos dedicados también a la sobresimplificación de los problemas. Y cuando nos damos cuenta de esto, sólo se nos ocurre mejor idea que culpar de todo a los demás (políticos, medios… votantes del partido contrario).

Luego nos preguntamos por qué no tenemos intelectuales “científicos”, por qué en otros países hacen mejor ciencia, por qué somos incapaces de resolver problemas reales más complejos, por qué leemos tanta manipulación en los medios, por qué leemos y escuchamos tantas tonterías de políticos, tertulianos y fanboys.

Todas nuestras “transacciones sociales” tienen efectos en la sociedad, ésta es la suma de miles de millones de “transacciones” diarias. Que no te hagan creer que leer libros de este tipo es sólo “entretenimiento”, que no hace daño. No es así, no son inocuos, sobre todo si tienen grandes audiencias.

¿Sólo soy yo que ya casi no ve diferencias entre la religión y sus liturgias inspiradoras con los libros y conferencias ídem? Porque si lo importante es la “inspiración”, las religiones e iglesias ya lo han descubierto hace miles de años. Ahora replicamos el modelo, con nuestros propios mitos, becerros, mandamientos, pecadores, santos, discípulos, paraísos e infiernos imaginarios.

No, no es inocuo. Ni nuevo.

Una de arena

Te obsequio con una charla TED inspiradora, rigurosa, graciosa y educativa, cada vez menos frecuente en TED y sus franquicias.

Cuando el machismo es buenrollista

octubre 5, 2013 8 comentarios

Hace pocas horas, en los comentarios de una pequeña nota en Facebook sobre las magufadas de Punset  me lié en una discusión por lo que consideraba un exceso de sensibilidad y la sobrereacción a frases que mencionen cualquier diferencia entre mujeres y hombres. Pido perdón a Patri Horrillo  (otra vez) por exagerar y forzar la lógica por intentar demostrar mi punto: si a una mujer anti machista le molesta una frase como “a vosotras x”, a un hombre anti machista (los hay, y creo que somos mayoría) nos es mucho más ofensivo que siquiera sugieran que somos machistas. Parece que no se entiende que el repudio al machismo existe en ambos sexos, no sólo entre las mujeres, y que es más ofensivo una acusación ad-hominem que una frase impersonal.

(Por otro lado hay estudios, creo que lo comenta Daniel Kahneman en su libro Think Fast, This Slow, que la imagen como la de Einstein -señor maduro, canoso, cara de bueno, pelo desarreglado- es muy seductor para mujeres, y que por el efecto priming hace que sus opiniones tengan mayor credibilidad. También es una realidad que la audiencia de Punset es mayoritariamente considerablemente femenina [no tengo números objetivos y medidos, por lo que no podría defender lo de "mayoritariamente])

Poco tiempo después ve el siguiente tuit:

alaya

No entendí muy bien qué me quería decir (aunque lo aclaré luego), si era una crítica a mí, o al artículo de Almudena Grandes. Lo leí, y como dije en una respuesta, es vomitivo, por frívolo, falaz y porque repite todos los estereotipos machistas. Quedé alucinado.

Ojo, no la escribió una becaria, o una articulista de revista de modas, sino una “intelectual” reconocida. Según esta intelectual multipremiada, una mujer no puede ser una buena profesional si va siempre bien vestida y con una sonrisa (aunque las imágenes parecen contradecirla, no es para tanto), por ser mujer debe ir con cara somnolienta y mal maquillada y peinada. Para rematar, sólo por su estética [femenina] ya se puede deducir  que es una mala profesional (al punto de servir de argumento para acusarla de prevaricación).

Imaginad que ese artículo lo firme un hombre (o como me dijeron en un tuit, Perez Reverte), o Sostres,  o alguien de Intereconomía, o la mujer de Wert. O imaginad que la profesional protagonista fuese una mujer del PSOE. Se hubiese montado un escándalo.  Si alguien busca machismo hasta debajo de las piedras, éste le está dando hostias en toda la cara. No sé si es que se permite todo cuando la autora va de buenrollista, o que se bajan mucho las defensas cuando se lee a los cercanos ideológicamente, o es que estamos todos ya muy atontados.

En cualquier caso, estamos cada vez más pobres de intelectuales. O quizás ahora me estoy dando cuenta que para ser intelectual no hace falta ser coherente ni pensar demasiado, basta con soltar un discurso para que aplauda tu parroquia aunque se digan burradas que no se admitirían en otros.

(Y ya salgo de esta camisa de once varas, pero es que me encuentro con cada basura en los medios)

Actualización

Como era de esperar, por meterme en camisa de once varas, en Twitter me insultaron y me acusaron de machista (recibí cientos de replies, muchos con insultos). Todavía no sé muy bien cómo funciona esa lógica de criticar a un machismo subyacente -el estándar feminista no se aplica si se trata de una mujer profesional guapa y elegante presuntamente del PP, en este caso parece ser válido usar los peores argumentos machistas para desacreditarla- pero terminar siendo acusado de machista.

Mareaban la perdiz (que si usé la palabra coñazo, o que “doy lecciones”, o que es falaz citar al libro de Kahneman, o que ellos/as no conocen a Punset, que hablo sin tener idea -no sé dónde hay titulación para poder hablar del tema-, alguno hasta metió a Menéame ¿?)… puede ser que no me gane el premio de estilo y humor, pero cuando hacía la pregunta clave ¿estás de acuerdo con el artículo de Almudena Grandes? la respuesta fue el silencio en todos los casos. O más red herring y excusas varias, el caso es que nadie, ninguno, ni uno sólo de los que me criticaron respondió con un sí o un no.

No sé si es feminismo de chichinabo o fanboyerismo partidista que nubla hasta los principios que aseguran tener tan claros. Tiendo a pensar que es lo segundo, pero eso haría también cierto lo primero (también creo que los “principios” deben aplicarse a todas las personas por igual, mujeres y hombres, del PSOE, IU, UPyD o del PP, si no, es un postureo hipócrita y superficial).

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Una crítica a Memecracia

septiembre 18, 2013 4 comentarios

Antes de ayer me enteré que salía el libro Memecracia de Delia Rodriguez. Inmediatamente fui a Amazon.com e hice la compra anticipada de la versión Kindle. Ayer a las 9 de la mañana Amazon ya me había copiado el libro a mi dispositivo, lo devoré entre la tarde y la madrugada. Es un libro delicioso de leer, con mucha información, muchas frases que me daban de aplaudir en la soledad de la sala, y otras que me han decepcionado bastante. Ningún libro es perfecto, y por eso mismo recomiendo este libro (le puse 4 estrellas).

Aunque sólo hablé con ella en persona muy pocas veces, conozco a Delia desde hace tiempo. Me parece una persona muy inteligente, observadora, curiosa, conocedora de las “culturas” dominantes en Internet, y con el punto cínico imprescindible para analizarla y criticarla con humor y acidez. Además es periodista, y con muchísima experiencia (a pesar de su juventud) en medios digitales, por lo que cumple una condición básica que debe tener un buen libro: relatar y teorizar basado en la experiencia propia, salpicado de historias reales.

Por todo lo anterior, mis sesgos personales  para opinar sobre el libro son difíciles de evitar, así que quizás deberíais tomar con un grano de sal mis halagos, y reconocerme el valor de hacer las críticas ;).

En primer lugar, recomiendo leer este libro, y si además estás interesado (¡deberías!) en cómo se informa, manipula y crean “memes”, eslóganes y tendencias culturales en Internet (y medios digitales), es un libro imprescindible.

Lo mejor del libro: la crítica ácida y dura que hace a su propia profesión, estoy seguro que hará que los periodistas -especialmente de medios digitales, inclusive los de su propio medio- se revuelvan en las sillas, y lo lectores a aprender a ser más escépticos hasta de sus propias mentiras. Cuenta cómo los medios se han adaptado a la forma de divulgar información, bulos y memes para conseguir más visitas, y cómo esto -sumado a la crisis económica y del periodismo- hizo que se olvidasen los principios éticos y deontológicos básicos. Tiene algunas frases que son para encuadrar. Para no hacer demasiado spoiler, y no alimentar demasiado mis propios sesgos (muy críticos con el estado del periodismo actual), me limitaré a citar a tres:

[...] Soy periodista y por tanto intento informar a los demás. No hay más mística en ello (o al menos no más de la que existe tras un peluquero que trata de dejar guapos a sus clientes o un médico que busca curar a las personas), pero ocurre que en nuestro oficio estamos haciendo justo lo contrario. Nos hemos convertido en una industria contaminante que lanza vertidos a la sociedad. No somos mejores que una tabaquera o una cadena de comida basura [...] intentamos hacer creer a nuestras víctimas que todo es por su bien.

[...] Y si ese ciudadano es un periodista que debe elegir al momento y en caliente sobre qué informar? La respuesta es evidente y el resultado, que todos estamos fallando. Los medios de comunicación se están transformando en medios de emoción. No somos ciudadanos informados, somos groupies de la información que nos excita; con la que nos alteramos y automedicamos.

[...] Redacciones diminutas servían para mantener el nuevo periodismo de bandera, en el que uno se envuelve porque le gusta cómo se se ve vestido con él [sic]  [...] Las costumbres de la prensa deportiva o del corazón (partidista, sesgada, atractiva, irracional, opinativa, divertida, grupal) se aplicaron con éxito a la política y la sociedad.

Aunque Delia critica a sus pares y su industria, no le dedica demasiadas líneas, de hecho estas críticas están entremezcladas -a menudos aparecen de sorpresa- en una relato y descripción de los bulos y manipulaciones más recientes en Internet, desde el vídeo promocional-viral de una ONG, a los mitos y bulos generados durante el 15M. Aunque no es muy extensa -por razones obvias de espacio-, la selección es adecuada, y el relato de su historia y cuál es la verdad sobre estos hechos es también muy informativa, y relatada de forma agradable.

También hay mucha información sobre las recientes investigaciones de científicos muy reconocidos, como Daniel Kahneman (especialmente de su libro Thinking, Fast and Slow -al que en mi opinión faltan varias referencias en el libro-) y Duncan Watts (especialmente de su libro Everything Is Obvious: How Common Sense Fails Us). En esto también es  bueno el libr, hace un resumen sencillo y digerible de los resultados de estas investigaciones que están cambiando el panorama de la sociología y psicología humana.

Pero aquí comienzan los problemas del libro.

A la par de estos investigadores serios y rigurosos coloca, en un totum revolutum, a otros que rozan la la pseudociencia y autoayuda de libro de aeropuerto (to say the least). Cita bastante, sin la crítica y escepticismo adecuado, a The Tipping Point de Malcolm Gladwell, un libro que tuvo mucho éxito, pero cuyas teorías están puestas en duda (incluso desmentidas por trabajos del propio Duncan Watts) y las que se les critica por ser un agrupamiento superficial y frívolo de ideas y teorías serias para crear un producto de puro marketing, justamente las condiciones de las pseudociencias (estas críticas han sido aún más duras con su libro Blink, leí ambos, el primero es mejor y al menos propone conceptos novedosos y convence fácil a aquellos que leen y contrastan poco, Blink es directamente pseudociencia para autoayuda).

Insiste también, y es una parte sustantiva de las hipótesis del libro, en la teoría de la pirámide de Maslow. Aunque no aparecía como tal en su trabajo “Una teoría para la motivación humana”, se convirtió en un “meme” de Internet. Tampoco fue popularizado por internet, ya en la década de 1950 se empezó a popularizar en las escuelas de negocios, como una forma más “humana” de gestión de empresas y sus empleados. Era una bonita idea, humanista, que rompía con los moldes de la psicología conductista (y abrió el camino para la positivista), pero es una teoría que jamás ha podido tener evidencias que la soporten. De hecho, investigaciones a partir de 1970 ya desmienten que exista ese tipo de categorías definidas -ejemplificada por la pregunta “extrema” ¿qué hay del poeta hambriento?-.

Pero sin duda, lo que menos me ha gustado del libro -aunque es de esperar, el título lo dice- es la generalización al extremo de las ideas de la memética. Ésta está acusada de ser una pseudociencia, de no tener evidencias suficientes, de no aportar nada nuevo, de no predecir nada, y de ser sólo una forma moderna y vendible de llamar a las ideas para así poder usar la terminología y principios de la genética (que por otro lado, es cualidad típica de las pseudociencias).

El uso de la palabra “meme” no me provoca escozor en principio, todos más o menos estaremos de acuerdo en qué es un meme, por ejemplo el “Ola k ase” (explicado en el libro), que sin ser un eslógan (no intenta vender ni convencer de nada) es una frase corta que se popularizó de forma viral y que pasó a ser parte de la cultura de internet. Pero elaborar toda una teoría científica a partir de ello, e intentar explicar la cultura a partir de “frases indivisibles” hay todo un trecho. En el mejor de los casos, le memética todavía no pasa de ser una hipótesis, muy atractiva y vendible, pero que no tiene ni las bases para ser considerada una teoría seria.

Aún peor es cuando se intenta usar las ideas de la memética para explicar hasta cómo se forman las ideas, sesgos y otras taras humanas. Es una gran simplificación, enorme, a la que tampoco veo utilidad. Aunque existan y se pueda elaborar una teoría consistente de memes, no tiene sentido usar esa “unidad básica” para explicar todos los fenómenos que ocurren en capas muchas más complejas. Para hacer un símil informático (nótese la distancia en complejidad con el cerebro, la psicología o neurociencia), es como pretender responder a la pregunta si P es igual a NP con “se trata sólo de seleccionar el orden de los bits o bytes”. O que pretendamos resolver el problema de los bugs en ingeniería informática mediante mecanismos para seleccionar y reordenar los bits de los programas. El problema debe ser atacado en el nivel de complejidad y abstracción adecuado -que involucra desde lenguajes formales de programación de alto nivel  hasta a la psicología humana-, y no simplemente como un problema de organización de sus partes fundamentales.

Pero de eso va el libro, entre las historias e información valiosa que nos relata -deliciosamente-, nos intenta vender la idea de que todo es tratable y solucionable a partir de la manipulación de nuestras “unidades básicas de comunicación”. El ejemplo más notable es al final del libro, cuando da las “recetas” para interpretar mejor a la información^Wmemes [*] que nos llegan. Ese compendio final es una mezcla de buenas y conocidas reglas de escepticismo, junto con reglas típicas de autoayuda. Por ejemplo de habla de seleccionar sólo los buenos memes y descartar los malos, otros autores más kumbayá hablarían de energías positivas y negativas.

[*] El ^W es otro “meme” muy informático, significa “borrar palabra”, por la tradicional combinación de teclas Ctrl+W de las consolas y editores de texto antes de la aparición de las interfaces gráficas ;)

También me llamó la atención esa especie de disociación entre las ideas y ética de Delia con las historias personales de la Delia profesional que relata, casi como si se tratasen de personas diferentes, con valores morales distantes. Por ejemplo, para compensar un pecado frívolo (así lo describe ella), hizo un artículo que recibió más de un millón de visitas: 15 imágenes que deberían hacernos pensar en la ropa que llevamos (FOTOS).

Ella misma explica que empaquetó cuidadosamente las imágenes para lograr la máxima difusión, recurrió sin pudor a las emociones y a la “ingeniería de memes” que tanto critica para lograr calmar su sentimiento de culpa, y de paso lograr millones de visitas (o viceversa, no lo tengo claro). Sin duda aplicó las normas y practicó casi el mismo periodismo que critica en las frases que cité arriba. Tampoco puedo dejar de lado, y ella misma lo cuenta, que el medio en el que es redactora jefa practica extensivamente todas las técnicas de manipulación e “ingeniería de memes” para lograr aumentar las páginas vistas (y es reconocido mundialmente, junto a BuzzFeed, un sitio aún más extremo en estas prácticas).

Es una situación rara, la Delia pensadora critica las prácticas de la Delia redactora, y conviven tan tranquilas. Aunque hay que reconocer la valentía de la conocida Delia redactora en dejar salir del armario a esa Delia de ácida crítica. Como mínimo, es refrescante, simpático y entrañable (si lo miras con empatía).

En resumen:

Un libro que recomiendo, es una pena que os perdáis la información e historias que relata, pero que al mismo tiempo hay que leer con mucho escepticismo. El mismo que Delia propone en la mayor parte del libro, y al que no hizo caso en muchas otras partes -hasta en la idea central del libro-. Pero así es la condición humana, Delia es lista y adorable, no me costó nada perdonarle. Personalmente, y lo que me divirtió, es que lo leí como si todo lo de memes fuese sólo una excusa pomposa para relatar, aclarar y criticar historias y bulos de internet y los medios digitales (muy en línea con otro libro que me encantó, y me hizo cabrear al mismo tiempo:  Trust Me, I’m Lying: Confessions of a Media Manipulator).

Un decálogo para evitar sobresimplificaciones bobas en las redes sociales

junio 21, 2013 7 comentarios

Mis últimos apuntes comparten una característica: son críticos con la magufería, el usar estadísticas o “big data” de forma incorrecta, en la divulgación de bulos y noticias falsas. A ello se suma que ayer fueron los 10 años de Magonia y le dediqué 100 palabras la razón… y la complejidad. Quizás esté obsesionado o sensible con el tema, ya lo sé, no me lo digáis ;)

BNOjsBKCMAAjteULa cuestión es que anoche en Twitter volví a ver un tuit de esos que casi me saca los ojos de las órbitas de tanto girarlos. Era uno con una gráfica cutre del salario mínimo en países europeos (lo siento, no recuerdo de quién era), por supuesto seleccionando sólo aquellos que lo tienen más alto y olvidándose del único país europeo que no está pasando por la crisis de los demás, Alemania, que no tiene salario mínimo. El tuit iba acompañado con una afirmación sin ninguna evidencia “en cambio los políticos tienen ingresos comparables con el resto” (cosa que dudo bastante, al menos hasta ver cifras).

Un típico tuit “genial” que pretende mostrar cuál es el problema de nuestro país con un sólo número (el salario mínimo). Es ridículo, absurdo, una absoluta bobada [*] cada vez que veo algo así (demasiado a menudo) no sé si hacer un :roll: o decenas de :facepalm: Lo que más me llama la atención de estos tuits es que muchas veces son retuiteados o incluso creados por personas inteligentes, que si practicasen unos pocos segundos de pensamiento crítico se darían cuenta que no tiene sentido, que es sólo otro tuit populista escrito para la audiencia (parece que todo el mundo es esclavo de sus seguidores).

[*] Ejemplo, si se incluye a Alemania, se podría sacar una conclusión más clara: tenemos que eliminar el salario mínimo. Pero es lo que tiene el sesgo de selección, podemos demostrar lo que queremos seleccionando los datos que nos interesan, e ignorando los demás.

El tema es que quise responder a la generalidad de esos tuits y atan habituales, pero explicando algunos fundamentos de por qué son una chorrada, y me salió improvisado el siguiente decálogo, que tampoco está mal para resumir por qué solemos caer en sobresimplificaciones y conspiranoias bobas:

  1. El mundo, y la sociedad, es mucho más complejo de lo que imaginas.
  2. Puedes coger unas pocas variables y creer que eso lo explica todo, pero es FALSO, la complejidad no se explica con pocas variables.
  3. Tenemos tendencia a la falacia narrativa, a encontrar relaciones causales e “historias” donde no las hay. No caigas en la trampa.
  4. Hay tantas variables y ruido que creerás encontrar relaciones que lo explican. Lo más probable es que sea puro ruido, ve alerta.
  5. A todo lo que no entendemos queremos encontrar responsables o culpables. Es muy humano y siempre ocurre, pero evítalo.
  6. Los humanos tenemos el sesgo de selección en nuestros genes, nos acordamos sólo de la información que confirma nuestras creencias.
  7. Nuestra “intuición” reconoce patrones automáticamente, algunos son útiles, pero inútiles para explicar sistemas complejos.
  8. Nuestra parte racional es muy perezosa y sólo se pone en marcha voluntariamente y con esfuerzo, por eso no solemos ser muy racionales.
  9. Ante información extraordinaria que confirma tus creencias, párate y haz el esfuerzo de poner en marcha tu sistema racional.
  10. Por lo que expliqué antes, DEJA YA DE HACER GRANDES SIMPLIFICACIONES GENIALES DEL MUNDO EN TWITTER, son una chorrada.
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