Ricardo Galli, de software libre

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Archivo para Noviembre 2008

Si Cipolla fuese blogger

con 29 comentarios

Del Teorema de Cipolla

Del Teorema de Cipolla

El teorema de Cipolla define a los inteligentes, cabrones, incautos e imbéciles y su estructura fractal. En esta época de las simplificaciones y generalizaciones dospuntoceristas, ese teorema ya es muy complejo de explicar, lo que hace que nuestras nuevas generaciones 2.0 no puedan captar la profundidad del mismo. Creo que si Cipolla viviese y tuviese un blog como el mío habría tenido el nivel de lobotomía para escribir lo que viene a continuación.

Propongo una adaptación más simple del Teorema de Cipolla actualizado a los materiales fundamentales nuestra civilización Internet: obras, humo, fuego. Con esos simples conceptos se pueden explicar claramente conceptos tan cultos como sofisticados: incautos, sosos, cantamañanas, pirómanos, estúpidos, palmeros e imbéciles.

Una persona ideal sería aquella que sólo produce, realiza y vende obras. Estas obras son un aporte real, tangible y que perduran con el tiempo.

Existen personas que sólo producen y venden humo. El humo enriquece al que lo vende –su coste de producción es ínfimo–, pero no es material, no deja nada tangible ni perdurable, salvo un color negruzco y olor ocre de aquellas cosas que toca. Pero con el tiempo el humo desaparece y no deja rastro alguno.

Por otro lado están los que sólo se dedican a destruir, son los que hacen fuego. El fuego a veces sirve para despejar el humo, pero a veces ayuda a producirlo. Lo peor del fuego es que destruye a las cosas, que sin la intervención del fuego hubiesen perdurado mucho más. Por eso es más destructivo que constructivo.

Aunque lo ideal es que todos produzcamos obras perdurables, somos humanos. Cipolla los hubiese llamado incautos, seguramente un gurú de la modernidad les llamaría Sosos 2.0. La pureza no es posible, ni recomendable para una vida plena y divertida (como diría un gurú autor de libros de autoayuda que se encuentran y venden como rosquillas en la T4 de Barajas).

Así casi todos los humanos producimos, hacemos humo y de vez en cuando encendemos fuegos. ¿Quién no es un poco fantasma? ¿A quién no le gusta un poco de “fumeque”? ¿A quién no le gusta seducir con el poder cautivador de un buen “humo”? ¿A quién no le gusta hacer un poco de fuego para calentarse las manos o para eliminar el humo y sus olores? ¿A quién no le seduce el movimiento cautivador de las llamas?

La mayoría somos imperfectos, la inteligencia reside en saber hacer cosas y sólo producir las dosis precisas de humo –para cautivar y seducir a los demás–  y fuego –para dejarnos cautivar por su vistosidad y calor–.

Cuando la única intención e alguien es cautivar con el humo, decimos que es un… vendedor de humos. O un cantamañanas. Hay muchas de estas personas, en general son tan cautivadoras como embaucadoras. Sus obras duran lo que dura el humo, pero en general son poco peligrosos. Con un poco de “buen fuego” despejamos el humo, el resto desaparece y nos olvidamos al poco tiempo.

Lo malo es cuando alguien se dedica sólo a encender fuegos destructivos. Algunos lo hacen adrede para destruir, algunos llaman a este tipo de personas hijos de puta con mucho tiempo libre. Para guardar las formas, no ofender a la madre de nadie y usar una terminología más adecuada con nuestros tiempos les llamaría Pirómanos 2.0.

Otros en cambios lo hacen con buenas intenciones: despejar el humo. Pero de tanta obsesión por encender fuegos al final terminan creando más confusión, humo, destrucción de obras y daños colaterales a personas inocentes. No sé cómo llamarlos, es complicado, un Cipolla blogger les hubiese llamado Estúpidos 2.0.

Al final todos terminamos aprendiendo a reconocer a  cada personaje. En general una buena persona hace obras, se divierte de vez en cuando con el humo y a veces usa el fuego adecuadamente, o simplemente porque necesita evadirse y que las llamas lo cautiven. A los vendedores de humos se los identifica al poco tiempo, así muchos no vuelven a comprarlo, sin embargo las buenas personas se apuntan a veces a divertirse un poco con el humo.

Los más difíciles de controlar son los pirómanos 2.0 y los estúpidos 2.0, pero las net-civilizaciones –como diría un  gurú blogocósico– aprenden a convivir con ellos sacando provecho de que ayudan a eliminar humo y minimizando los daños colaterales. Pero a veces el fuego se hace incontrolable debido a que hay mucha gente que colabora y anima a que se agregue más leña al fuego. Es esa gente que pasa parte importante de su juventud disfrutando del poder destructivo como cautivador de ese plasma inmaterial y colorido. Son esos que pasan mucho tiempo danzando, cantando y bailando alrededor del fuego, adorando y bendiciendo a los dioses que fueron capaces de crearlo. Dicen que el estribillo más repetido entre sus cánticos es tú si que te atreves a decir la verdad, maestro.

Estas danzas del fuego tienen además un efecto colateral que lo empeora. Un buen fuego necesita de buena madera –dura y seca– para que no se produzca más humo. Pero alimentar ese fuego que mantiene a multitudes embelezadas se le agrega madera verde y cualquier otra material combustible, que generan mucho humo. Este humo divierte aún más a esos danzarines del fuego y fortalece el poder cautivador de los pirómanos, los modernos Hefesto 2.0.

Tampoco sé cómo llamarles a estas personas dando vueltas, aplaudiendo y cantando alrededor fuego. Algunos dicen que son palmeros, pero aqui se activa mi escepticismo porque algunos pirómanos acusan que de vendedores de humos a esos que dicen palmeros. Para mantener mis habituales buenas formas, independencia y credibilidad intelectual, como así también para respetar al maestro Cipolla, le llamaré Imbéciles 2.0.

Los imbéciles 2.0 en realidad no hacen daño por sí mismos, pero sí que prestan su colaboración a que los pirómanos 2.0 y estúpidos 2.0 se sientan animados que el escaso esfuerzo por producir fuego les genere tan inesperada fama y tratamiento de dioses.

Pero lo peor de todo es que una proporción importante de esos bailarines y adoradores de dioses se convertirán luego en pirómanos 3.0. El resto sencillamente habrá perdido su capacidad crítica y de escepticismo, la exposición temprana y por tanto tiempo al calor y el humo suele producir daños cerebrales irreversibles.

Disclaimer: Durante el desarrollo de este apunte no se ha dañado, insultado, ni desacreditado a ningún blogger. No conocí de nada a Cipolla ni tengo relación o intereses comerciales con su teorema. Por mi condición de blogger-no-escritor tengo relación con otros muchos bloggers, aunque creo que sólo mantengo relaciones con aquellos que considero buenas personas –con sus obras y aderezos razonables de humo y fuego– no pondría la mano en el fuego (no pun intended) por ningún bluguero [Casciari dixit], lo mismo es aplicable a mí. Leyendo los clasificados de cualquier periódico conservador-católico se puede comprobar que en este país hay muchas putas –y putos– por lo que deben existir muchos hijos de putas –y putos–, aunque no me atrevería a mesurar el tiempo libre de que disponen. Este apunte ha sido escrito con electrones reciclables. Para escribirlo se emitieron 85 gramos de CO2, para compensarlo hoy reduciré la velocidad media de conducción de mi coche Diesel de bajas emisiones y filtro de partículas. Qué majo soy.

Escrito por gallir

Noviembre 29, 2008 a 1:57 pm

Pequeña historia del fracaso de un proyecto personal derrotado por FriendFeed (por goleada, y sin siquiera salir al campo)

con 34 comentarios

Aprovechando que en el apunte anterior que hablé de MobuzzTV, de que es un tema “caliente” en la blogocosa, de las dificultades de empezar proyectos, y que además se cumple casi un año desde que comencé a parir la idea, quería comentar el caso de un “fracaso” personal que no pude llevar a cabo por falta de tiempo, recursos, financiación y/o fallos en vender la idea.

Bueno, también hay otra razón para escribir esta historia. Hace tres horas me quitaron una muela del juicio, tengo la cara hinchada, no puedo hablar demasiado, casi no puedo comer nada, y no me quiero acostar para pringar de sangre las sábanas.

Más o menos en noviembre del 2007 se me ocurrió la idea de tener una interfaz en “tiempo real” –similar a la fisgona del Menéame– pero donde puedas seguir en tiempo real toda la actividad y contenido generado por tus amigos en las distintas plataformas –Facebook, Twitter, Twitxer, Flickr, RSS de blogs, etc.– usando el API de cada una de ellas y RSSs cuando están disponibles.

Además el sistema permitiría definir “canales de chat” (paneles), e integrar widgets en sitios externos, por ejemplo para transmisión de eventos o entrevistas en tiempo real donde se pudiesen insertar –además del texto– imágenes, vídeos, etc. Esta última parte hubiese sido la que daría ingresos, cualquier otra empresa que quisiese usarlo en su propio sitio debería pagar una pequeña cuota mensual o anual.

La idea era que fuese un “proyecto global”, no sólo para el mercado hispano. Por ello sabía que el principal problema era que debía montar sobre una plataforma que permitiese escalar rápidamente. Debía comenzar con algo de muy bajo coste y luego incrementar la infraestructura sólo si había demanda. Pensaba en hacerlo en Amazon EC2 a la que había empezado a estudiar y probar, pero para ello tenía que resolver el problema de la replicación y/o particionado de la base de datos, nada sencilo.

También tenía otros problemas, el proyecto requería mi dedicación a tiempo completo, por lo que debía dejar la universidad. Además necesitabamos unos pocos programadores muy buenos que sean capaces de desarrollarlo y adaptarlo muy rápidamente.

Al final no lo podía hacer sólo y en un “garage”, por lo que empecé a contar esta idea a varios conocidos con la esperanza de conseguir la financiación para que sea viable. Uno de los que hablé fue Martin Varsavsky. Al principio no entendía bien la idea ni el modelo de negocio. Pero después de un largo intercambio de emails quedamos en reunirnos en Madrid y hablar del tema.

Mientras tanto seguí pensando y “dibujando” como sería la arquitectura básica y el modelo de datos, le llamé mi segundo vaporware (así había llamado al Menéame cuando comencé a programarlo a finales de noviembre de 2005).

El día 7 de febrero nos reunimos con Martín Varsavsky donde le aclaramos la idea y que necesitaríamos entre 500.000 y 1.000.000 de euros para asegurar el desarrollo y funcionar por un par de años sin ingresos.

Martín no estaba demasiado convencido. Nos dijo que eso para España era demasiado dinero y que sólo se podría recuperar si se convertía en un wild success, pero que él lo veía más como una aplicación de nicho. Por lo tanto decidimos que lo desarrollaríamos poco a poco y como un spin off de Menéame. Así fue que lo reconvertimos en el vaporcito.

En eso estábamos cuando el 25 de febrero sale en Techcrunch la noticia de que FriendFeed había conseguido 5 millones de financiación y se abría al público después de estar varios meses en beta privada. Ya me habían dicho que quizás la idea era similar, así que me doy de alta y veo ¡que era casi lo mismo!, pero más avanzada y funcionando. Aunque por aquellas épocas FriendFeed tenía muy poca cosa, no tenía todavía los “rooms” (similar a los paneles de mi idea), ni tampoco una interfaz donde se pudiese hablar en tiempo real (desde hace pocas semanas tiene una opción similar).

Aunque fue un golpe duro, y a pesar de que estaba siendo desarrollado por ex ingenieros de Google con un mogollón de dinero, creía que la idea todavía tenía algunas diferencias importantes.

Así fue que a principios de abril Google hace público el Gogle App Engine. Pensé, ¡ostia! con esto podría desarrollar sin preocuparme de la escalabilidad de la base de datos y de los costes. Podría reducir costes al mínimo y quizás era viable. Me puse a probarlo en modo local, prometía. Además era muy similar al Django que pensaba usar para desarrollarlo.

Pedí una cuenta de acceso inmediatamente para ver si podía desarrollar un mockup para el Techtalk en Menorca, pero ya estaba cerrada y con una cola larga. Así que me puse a desarrollar pero sólo en modo local y con la primera versión del SDK. En local ya era cutre porque no se puede probar que el modelo de datos sea adecuado para las BigTable reales ni probar los tiempos de latencias y consultas complejas, pero para empeorarlo todavía no tenía soporte para el tratamiento de imágenes (fundamental para una aplicación de este tipo). Igualmente me sirvió para aprender y hacer pruebas básicas, y ya sabía que iban a agregar muchas características nuevas, como la de soporte de ImageMagick

La idea era intentar mostrarla en la Menorca Techtalk –comenzaba el 9 de mayo– donde vería otra vez a Martín. Pero no fue hasta el 6 de mayo que recibí la aceptación:

from appengine.noreply@google.x
to gallir@gmail.x
date Tue, May 6, 2008 at 4:38 PM
subject Invitation to try Google App Engine

Hello,

Thanks for signing up to try Google App Engine!  Your account has been activated, so you can begin building applications!

To start creating applications with Google App Engine, simply follow this link (you may need to sign in with your gallir@gmail.x Google Account):

http://appengine.google.com/

Thanks!
The Google App Engine Team

Esos tres días me puse a programar como loco para tener algo en marcha y estable. El día 7 de mayo ya funcionaba razonablemente estable. Me ilusionó bastante, demasiado, así escribí ese día  PanelR: we will rock you, or not… Era el proyecto con el que estaba obsesionado.

Pero no lo he podido vender, y FriendFeed mejoró a pasos agigantados agregando nuevos servicios casi cada día. Así que después de intentar “igualarlo” progamando yo sólo me di cuenta que ya no tenía sentido y lo abandoné.

Aquí está el mockup

El PanelR con unos pocos RSSs y Twitxr

El PanelR con unos pocos RSSs y Twitxr

Está disponible la versión on-line que mostré en Menorca en panelr.com. Ahora puede entrar cualquiera que tenga una cuenta en Google. Si a alguien le interesa mirar el código de esta versión, aquí está disponible el tgz con todo el código fuente (el anterior está desconectado hoy por mantenimiento, copia temporal en Menéame)

No me déis mucha caña :-) , sin contar el tiempo dedicado a aprender, estuadiar documentación, ver ejemplos, descubrir los problemas y solucionarlos (como los límites de CPU y tiempo de cada script y consulta a la base de datos), no debe haber más de unos pocos días netos de programación.

Moralejas que aprendí o confirmé

  1. Que tener ideas es sencillo, ponerlas en marcha es complicado.
  2. Que ideas similares surgen en varios sitios más o menos simultáneamente.
  3. Que me hubiese sido imposible conseguir 500.000 euros, en California consiguieron 5 millones sin casi problemas.
  4. Que yo no soy un ex-ingeniero de Google, tampoco hay un Google por aquí, eso marca diferencias.
  5. Que conseguir programadores para una emprendimiento de este tipo es muy complicado aquí –se busca estabilidad antes que arriesgar con proyectos nuevos, está casi mal visto cambiar–, es muy habitual en EEUU.
  6. Que puedes tener las mismas ideas que allí, pero Silicon Valley es irrepetible en otro lugar del mundo.
  7. Que en España –quizás también en Europa– es muy pero que muy difícil comenzar un proyecto técnicamente arriesgado y que necesite tantos recursos iniciales sin estar muy seguro del “modelo de negocios”. FriendFeed tiene una buena financiación y ya lleva un año sin modelo de negocio conocido –ni siquiera publicidad– (allí no pasa nada, aquí varios me hubiesen tratado de cantamañanas o charlatán),
  8. Que los proyectos abortados es lo habitual, muy pocas veces das en la diana en el momento y tiempo adecuado.
  9. Python es un gran lenguaje, le quedan muchos años (no entiendo cómo hay gente que todavía usa Java :-) ),  y el GAE está muy bien diseñado y montado –no en vano Guido van Rossum está en el grupo–.
  10. Que “baja latencia” en una base de datos distribuidas no tiene nada que ver con una baja latencia de una base de datos “centralizada” como MySQL.
  11. Que el modelo relacional no tiene futuro en bases de datos distribuidas, que afortunadamente el modelo de datos de GAE (similar al de Django, pero con algunas mejoras interesantes) hace que sea más tratable.
  12. Que en realidad esto no llegó ni a un “fracaso”, que tampoco pasa nada. Me entristeció y me dio un poco de envidia y “rencor” unos pocos días, luego lo recuerdo como una buena experiencia y aprendizaje (además podría reciclar cierto código e ideas para ponerlo en la fisgona del Menéame como “servicios personales” adicionales).
  13. Que programar es tan divertido como absorbente y agotador. Pero es preferible ese agotamiento a que te saquen una muela del juicio :-)

Escrito por gallir

Noviembre 28, 2008 a 1:27 am

Escrito en desarrollo, personal, programación

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El triste cierre de MobuzzTV

con 94 comentarios

Me enteré por la prensa, y me gustó el comentario de Eduardo Arcos (acabo de ver también el “entristecido” apunte de Martín Varsavsky). Siento mucho que hayamos perdido un proyecto español, en España, fundado y liderado por un norteamericano con un equipo de buenos profesionales todos ellos “de aquí” pero con una proyección internacional. Lo siento aún más por Anil, al que conozco poco pero me cae muy bien y al que siempre le dije que con los gastos mensuales y las dificultades para conseguir la financiación yo no podría ni comer. Sin embargo él seguía con toda la ilusión, además consiguiendo financiación extranjera.

Lo siento mucho, con la necesidad que tenemos de “start ups” y emprendimientos locales me da mucha pena que caiga cualquier proyecto de este tipo en España, no me alegra nada ni aunque sea el proyecto de la persona que más tirria tenga. No sobran proyectos, así que entristece, aún más si conoces a los involucrados.

No iba a escribir todo esto. Pero resulta que primero recibo un pingback, y luego un comentario del mismo blogger que no entendí nada:

disculpa que me desvie del tema pero tú como Alonso, Dans, Varsavsky y otros, con vuestro posicionamiento en el caso Mobuzz, tenéis una gran responsabilidad, muchos jóvenes en la Red con espíritu emprendedor siguen vuestras indicaciones y, por tanto, tenéis que analizar con objetividad lo que ha pasado y explicarlo, a lo mejor tenéis que realizar una autocrítica y aceptar críticas. Es vuestro reto inmediato porque la frontera entre un gurú y un charlatán es muy frágil.
Os invito a leer mi entrada y abrir un debate sobre el tema.
http://www.rizomatica.net/gurus-y-charlatanes-en-la-red/

Supongo que esto debe ser por mi pequeño apunte Salvar a MobuzzTV, o para atraer visitas.  Porque además de ese apunte donde cuento hasta los detalles de cómo me enteré, no volví a escribir –ni saber– nada de Mobuzz. Absolutamente nada, hasta que escuché lo que explicaba en el EBE08.

Así que no entiendo qué debo explicar, por qué eso de “charlatanes” o la “falta de claridad” de los cuatro gatos que hemos intentado ayudar y dar ánimos.

¿No me cree lo que conté? lo siento, no llevé notario, pero es fácil de verificar que no tengo absolutamente ninguna relación con MobuzzTV salvo la de haber compartido algunos cigarrilos y copas con Anil en alguna discoteca [*]. ¿Que no debería haberlo dicho? No pude evitarlo, pero fui honesto y puse el disclaimer correspondiente para que quede clara la relación. ¿Le parece mal que haya intentado poner los dos céntimos para ayudar a un proyecto que me parece interesante y de una persona que conozco? Lo siento, no suelo hablar de las empresas de amigos, pero este era un caso extremo y me había entristecido mucho la situación.

Esa es la explicación completa y veraz que puedo dar. Pero el problema es otro, más general y que generó mucho debate y críticas en la blogocosa. Me abstuve de dar mi opinión, pero ahora con la mala noticia ya definitiva no puedo aguantar callarme ante algunas barbaridades que se han escrito.

Esta es una sociedad o cultura que si pones en marcha algo muchos te criticarán ferozmente y se alegrará si te va mal. Un país en el que si eres honesto, cuentas tus problemas y pides una pequeña ayuda para seguir ofreciendo un producto gratis –además dando ejemplo con una licencia Creative Common– algunos te ayudarán, pero muchos sólo se dedicarán a criticar, no sólo a la empresa, sino también a sus amigos o los que hayan intentado ayudarte. Otros te dirán que estaba claro que no funcionaría un sistema con ingresos sólo de publicidad, pero si hubieses intentado cobrar te hubiesen acusado de no entender la realidad de Internet al mismo tiempo que buscan los vídeos en rapidshare.

Parece que la preocupación del comentario anterior es por los “jóvenes emprendedores” que según éste “siguen nuestras indicaciones”. No debe ser verdad –no soy un emprendedor de los de verdad– , y aunque yo suelo dar indicaciones a nadie de cómo llevar su negocio –porque yo tampoco lo sé– esta vez daré unos pequeños consejos:

Estimado joven emprendedor, si piensas montar una “start up” en España tendrás primero problemas de financiación, esto no es Silicon Valley, a menos que seas amigo, pariente, cuñado o enchufado de consejeros de bancos o grandes empresas. Si no lo eres deberías hacer algo que no requiera grandes inversiones ni tengas gastos fijos importantes –quizás debas trabajar sin cobrar durante años–. Sí, ya sé, eso limita mucho lo que puedes hacer, pero si lo necesitas deberías buscar financiación en el exterior.

Pero en realidad cualquiera de las opciones anteriores es mucho más fácil de lo que te vendrá luego si tu proyecto se hace más o menos conocido.

Al contrario de lo que ocurre en EEUU o países de otras culturas, aquí no vendrán a intentar ayudar o hacer críticas constructivas, sino a buscar la forma de joderte. Te criticarán ferozmente, en general sin razones, o por las más peregrinas como que ellos no lo hubiesen hecho así, y nunca te consultarán o intentarán saber qué está pasando.

Los otros… pues nada, que hablen de tí aunque sea bien. Luego de un tiempo te dejarán en paz y se meterán con otros. En ese momento podrás empezar a relajarte y disfrutar de haberlo hecho… o de haberlo intentado. El tiempo te dará la razón, incluso te mencionarán y recordarán en libros pagados por una fundación de alguna operadora, especialmente si acabas trabajando fuera el país (está bien eso, es como los homenajes a los muertos, pero cuando todavía vives).

Luego, si esas críticas no te afectan el negocio se meterán contigo y te buscarán secretos y pecados privados por todos lados –o se los inventan–, así que es mejor que tengas un pasado y un presente inmaculado. Si más tarde tienes problemas financieros los críticos se relamerán y escribirán “ya lo habíamos dicho que no tenían modelo de negocio”, o “¿cómo pretendían hacer negocio con esos gastos?” aunque no tengan idea de cuánto cuesta poner en marcha el proyecto y no hayan puesto un duro para financiarte.

Estimado emprendedor, posiblemente el proyecto no pueda continuar y tengas que cerrar dejando en la calle a gente que ya es tu amiga, a veces como la familia. Posiblemente haya habido errores tuyos y otros circunstanciales, pero son naturales cuando se hace algo que no está probado previamente. Los que te financiaron lo entenderán perfectamente, ya que así funciona, es la dificultad y riesgo de poner en marcha y financiar negocios, sobre todos proyectos novedodos. Pero muchos de esos que quizás disfrutaban gratis de tus productos y que ni siquiera han puesto un euro cuando has pedido donaciones te acusarán, te tratarán casi como un estafador o mentiroso.

Pero eso no es todo, avisa a tus amigos que tampoco intenten ayudarte, lo más probable es que le pidan explicaciones incluso a ellos.

Seguramente si el mismo proyecto fuese de Google, Apple u otra empresa extranjera que hace exactamente lo mismo y además informa que pierden 50.000 euros al mes, tus más feroces críticos aplaudirían animadísimos porque “este país atrae inversiones y proyectos y además 50.000 euros al mes de gastos no es nada para un proyecto de esas características”. Es raro, pero lo he visto varias veces. He visto incluso cosas más raras, que los “listillos” y “cantamañanas” sean felicitados o tomados como ejemplos –¿será por eso que que la política es mejor negocio con menos riesgo?–

Todo esto es lo que suele pasar, joven emprendedor.

Seguramente lo anterior influye en que haya pocas “start ups”, o quizás es la inversa, no lo sé. Prepárate, que no te afecte personalmente, les pasa a casi todos y ánimos con lo que hagas. Si eres honesto y te esfuerzas tendrás el apoyo de mucha gente que deseará que te vaya bien y reconocerá tus méritos y esfuerzos aunque no lo explique cada día en el blog.

Anil, ánimo, tú sabes esas cosas mejor que yo. Seguramente lo intentarás de nuevo, pero no cambies de país :-)

Disclaimer: no tengo nada de información de MobuzzTV o Anil desde el EBE08 donde escuché parte de sus explicaciones públicas y luego ví el vídeo en caspa.tv. Tampoco volví a hablar con EDans o Varsavsky. Así que cabe la posibilidad que peque de incauto o desinformado.

[*] Una anécdota muy divertida que tuve con Anil cuando le conocí personalmente, estábamos en Menorca hace casi dos años. Casi todo el mundo estaba con chicas, parejas o mujeres, menos Benjamí, Anil y yo. Además nos habíamos quedado sin tabaco y no conseguíamos en la zona del puerto de Maó. Nos reíamos de nuestra propia “desgracia”. Al final hicimos los 40 km a la discoteca –en un pueblo muy pequeño– sin tabaco. Cuando llegamos me acerco casi corriendo a la entrada donde estaba el que cobraba y un guardia jurado. Les pregunto se había máquina de tabaco, me dicen que sí había una máquina adentro. Me doy vuelta emocionado y le grito a Anil: “Anil, follar no follaremos, pero fumar, vaya si fumaremos”. Hasta el guardia jurado se acercó riendo para felicitarme por la frase. Lo que no recuerdo es si nos dejaron pasar sin pagar.

Escrito por gallir

Noviembre 26, 2008 a 9:10 pm

Escrito en blogs, internet, personal

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El largo y difícil camino de la profesión

con 186 comentarios

Me llevó muchas horas de trabajo escribir este apunte. Estaba a punto de morir como un borrador más –de las decenas que tengo– porque estoy algo cansado del tema.

De las mismas respuestas de siempre de los que no leen todo lo que escribí en el mismo apunte o unos pocos comentarios más arriba.  Que malinterpretan “escribir opiniones y reflexiones” con “te crees que tienes la verdad” por la simple razón que no encaja en sus ideas u opiniones. Que a pesar que intento argumentar todo y respetar la estructura lógica de los argumentos me respondan con falacias o con afirmaciones sin ningún argumento. De aquellos que me acusan de “demagogo” cuando no puedo despertar ni la mínima sospecha de escribir sólo lo que les gustaría leer a la mayoría de mis colegas, alumnos y/o jefes. De aquellos que me acusan de tener intereses ocultos, cuando tengo todos los requisitos académicos y profesionales para estar colegiado y ejercer de “informático regulado”.  Si fuese verdad que nuestra carrera está en peligro de desaparecer yo sería el primero en ir a la calle ya que no soy funcionario, sólo contratado (tampoco me preocupa, no lo hago por el dinero –ya podría haberme forrado con el Menéame–, sino por pasión, porque me gusta el contacto con los alumnos y vivir en Mallorca, podría estar ganando más dinero en empresas, rechacé muchas ofertas, hasta una muy buena de un grupo de Google –que no sé si cometí el mayor error profesional de mi vida al rechazarla–).

Me cansó que ante argumentos humanistas y de libertad individual –de no excluir a nadie de trabajar en lo que le apasiona y conoce sólo porque no tomó la decisión más adecuada cuando tenía 17 ó 18 años– se me acuse de “capitalista”, “neo liberal” o de no conocer o ignorar la “realidad española”.

También me cansó que ante argumentos que considero esenciales a la “profesión” –además de los conocimientos, la ética, compromiso social, humanismo, escepticismo y espíritu crítico–  me traten como el gilipollas que sólo quiere criticar para hacer daños a los colegas y alumnos.

Estos flames tan poco “académicos” y profesionales no puede ser sólo culpa de los “otros”, de la “sociedad” o la LOGSE, es el resultado directo de lo que [no] supimos enseñar y transmitir en la universidad. Es básicamente culpa nuestra, por eso me entristece –y mosquea– aún más.

Así que ya que tenía mucho escrito sobre el porqué considero importante esos motivos decidí acabarlo lo mejor que pude y publicarlo.

El lejano origen de las profesiones

herreros

La historia de los gilds (o guilds o gremios) en Europa es apasionante, no sólo por su variedad y larga historia, además de ellos derivan muchos de los beneficios sociales (seguridad social, seguro laboral, dias laborables y fines de semana, trabajo diurno), instituciones (sindicatos, asociaciones civiles, “fraternidades”…) como las palabras tan usadas como “colegio” (collegia, como se conocían los guilds en Roma, posiblemente una continuación de los “colegios de artesanos” del Imperio Romano), universidad (de universitas, por “asociación de iguales” en latín medieval), másters, jornaleros.

Los primeros gremios profesionales –o craft-guilds– aparecieron en el siglo 11 y 12 en Italia, Alemania y los Paises Bajos. Pocas veces se llamaban a sí mismos gilds o gremios, por la gran influencia de la iglesia católica algunos de Europa del norte se llamaban a sí mismo fraternidades, confraternidades, hermandades y elegían a santos como sus patrones. Cuando aparecieron los primeros “gilds profesionales” –craft-gilds– se referían en documentos oficiales como arte, métier o Zunft.

Inicialmente los craft-guilds fueron asociaciones de trabajadores que mezclaban intereses particulares con los sociales. Por un lado se encargaban de formar a los aprendices del un arte, establecieron normas de trabajos –horas, días, instalaciones, etc.–, los que pasaban el período de formación y tenían una cierta experiencia eran reconocidos como másters. Por otro lado perseguían intereses sociales como cobrar una tasa para pagar atención médica, entierros, una pensión a la viuda.

Estos gremios de artesanos reclamaban el derecho a decidir qué trabajos les competían, cuánto tiempo de aprendizaje necesitaban los aprendices, y a regular el comportamiento de los jornaleros (los aprendices que completaron el ciclo de aprendizaje pero todavía no eran reconocidos como másters).

Los craft gilds surgieron como un activismo ascendente en contra del poder feudal descendente. Es decir, fueron agrupaciones de trabajadores en contra los poderes feudales de la época. Estos gilds florecieron en aquellas regiones y ciudades de estados descentralizados, ya que eran un vértice importante del reparto de poderes. Así los gilds tenían gran influencia en los gobiernos locales sin estados centralizados. Incluso el nombramiento de los alcaldes o “señores” dependían en gran medida del apoyo de los gilds que a su vez dependían de las “licencias” (charters en Inglaterra).

Sin embargo en el siglo 14 se empezaron a hacerse patente los abusos de poder de los gilds: admitían cada vez menos másters, éstos contrataban a los cada vez más numerosos jornaleros más allá de las cuotas permitidas, definían el precio de los productos, establecían cuotas de producción para mantener los precios elevados, establecían tasas para poder comerciar en las ciudades, impedían el uso de maquinarias para “mantener el valor artesanal”, sólo formaban y admitían como másters a los hijos de otros másters, etc. Este nepotismo creó una segunda clase –muy numerosa– de trabajadores, los jornaleros, que empezaron a asociarse entre ellos (en Francia se llamaban compagnionages) muchas veces perseguidos por ser considerados “asociaciones conspirativas”.

Este poder de los gilds se fue perdiendo con el nacimiento de los estados europeos, especialmente notable en la República Romana y a partir del Renacimiento, donde se consideraba que los gilds limitaban el comercio y el ejercicio profesional. De hecho algunos historiadores afirman que las revueltas en Italia en 1400 fue originada por los jornaleros en contra del poder de los gilds. Carl Marx también cita a estas revueltas de jornaleros como los primeros vestigios de las luchas de clases pre-capitalista donde los másters fueron la clase explotadora.

Lo que en un principio surgió como una asociación que promovía la “libertad ciudadana” que marcaría los inicios de lo que hoy conocemos como profesión definiendo estándares de conocimiento y capacidad, responsabilidad social (llamadas en su época officium, Amt, ministerium) y códigos de funcionamiento social y ayuda mutua se convirtieron en grupos de élites excluyentes, sostenedores de monopolios, lobbies políticos poderosos, fijación de precios y cuotas. A medida que aumentó el poder de los estados, estos últimos empezaron a eliminar el gran poder local que ejercían los gilds, y los propios estados empezaron a crear sus propios métodos de definición de las profesiones. Esta es una de las razones fundamentales por la que tenemos títulos profesionales definidos por los estados y otorgados por las universidades.

No quedan muchos documentos sobre la historia de los gilds, salvo en los de Derecho Romano. Éste limitaba el poder los gilds bajo la teoría que debían estar sujetos a la “lay natural”, y en casos muy específicos mencionados en el Digest 3.4.1. Como curiosidad, el Derecho Romano tiene sus inicios en el Corpus Juris Civilis (Cuerpo de Ley Civil) pero las digestas fueron ignorados por los romanos hasta que en la década de 1070 se encontraron unos manuscritos y se dedicaron a estudiar esas antiguas leyes comentadas (glosadas) con notas al márgen. Este centro de estudio de leyes estaba en Bologna y se convirtió luego en una de las primeras universidades europeas (actualmente la más antigua) que siglos después daría el nombre al “espacio común de educación europeo”.

La otra curiosidad sobre los gilds es que a pesar de que estar soportados teológicamente, la Iglesia Católica los había prohibido 500 años antes.  A merced del Consejo de Chalcedon se prohibió “el crimen de asociación y conspiración que los Griegos llamaban fratria –hermandad en griego–” que se integraron en el Decretum C.11 y 12. Posteriormente, en la reforma del siglo 11 y coincidiendo con la aparición de los primeros craft-gild en los Decretals se les dió nuevos poderes a los “capítulos” y grupos monásticos restando el poder de los obispos (Decretals 3 y 10).

Las fuertes conexiones “teológicas” de los gilds explicaría en parte el porqué hay una preferencia del Derecho Canónico a reconocer el poder y autoridad de los mismos. También explicaría el porqué países con gran influencia católica fueron más propensos a dar más autoridad y control a los colegios profesionales vía “regulación” de la actividades profesionales.

Lecturas recomendadas:

E A Krause. Death of the Guilds: Professions, States and the Advance of Capitalism, 1930 to the Present.

Antony Black. Guilds and Civil Society in European Political Thought.

Nacimiento de las profesiones modernas

Abraham Flexner fue un personaje muy importante que influyó a dar forma a la profesionalización de la medicina –citada siempre como la más antigua y madura de las profesiones modernas– en EEUU. En 1915 escribió en Is social work a profession?):

Profesión [...] involucra un actividad intelectual y de responsabilidad personal; deducen su material directamente de la ciencia y el aprendizaje; poseen técnicas organizadas y que pueden ser enseñadas y comunicadas a otros; han evolucionado en un status personal y profesional muy definido; y tienden a convertirse, cada vez más claramente, en órganos para el logro de objetivos sociales más grandes.

Los trabajos y reflexiones de Flexner tuvieron una gran influencia –primero en EEUU y luego en Europa– en la definición de lo que hoy conocemos como profesión. Básicamente define seis criterios:

  1. La profesión es una actividad basada en acciones intelectuales junto con una responsabilidad personal.
  2. La práctica de una profesión está basado en conocimiento, no en actividades rutinarias.
  3. Existen aplicaciones prácticas, no sólo teorías.
  4. Existen técnicas que pueden ser enseñadas.
  5. Una profesión se organiza internamente.
  6. Una profesión está motivada por altruismo, sus miembros trabajan por el bien de la sociedad.

Esta fue una de las primeras definiciones formales –y muy controvertidas– de una profesión, y generó largos debates, discusiones que duraron décadas –y todavía continúan–. En 1929 Flexner vuelve a repetirlo en una conferencia:

¿Qué es una profesión? Dejaré de lado a los periodistas, enfermeras, bailarines, ecuestres [los conductores de caballos] y podólogos que se denominan a sí mismos profesionales. Uno escucha hablar de jugadores de baseball o fútbol profesionales, pero la palabra profesional no tiene el significado apropiado en ninguna de esas conexiones. Hay jugadores de fútbol pagados y otros no pagados. Hay jugadores de baseball pagados y otros no pagados; pero sean pagados o no, no son profesionales en el sentido correcto del término. Las profesiones son intelectuales en su carácter. Se hereda el carácter profesional desde el gratuito abundante e irrestricto uso de la inteligencia. La aplicación de una técnica que ya ha sido resuelta y desarrollada es rutina, no profesión. Para dejarlo claro, una profesión no es enteramente académica y teórica; no es solamente intelectual y aprendida sino práctica, pero sus procesos esenciales son intelectuales, independientemente de la técnica usada.

Finalmente una profesión es una hermandad, casi una casta. Las actividades profesionales son tan precisas, tan absorbentes, tan rica en deberes y responsabilidades que tienden a absorber todo el tiempo e interés de sus miembros. Por supuesto no todos los miembros de las profesiones aceptadas están a la altura de lo estándares que acabo de indicar; pero eso son sus fallos personales. No es el fallo de la ley o la medicina si un abogado o un médico es un mercenario.

Otros autores importantes por ejemplo fueron  los ingleses Alexander M. Carr-Saunders y Paul A. Wilson que en 1933 publicaron un volumen describiendo las profesiones británicas que sirvieron de base para el capítulo Professions de la Encyclopaedia of the Social Sciences en 1934.

[...] “profesionalismo” –los estándares que los profesionales deben seguir, estándares que fueron desarrollados en un punto para una profesión y en posteriormente para otras. La medicina fue una de las primeras profesiones en materializar y manifestar estándares de grupos que pueden servir de modelos para otros profesionales.

Carr y Wilson hicieron notar que una de las características de las profesiones es un tendencia a crear asociaciones, y citaron a los craft-gilds como uno de los primeros ejemplos de asociativismo profesional.

Talcott Parson en Remarks on Education and the Professions (en International Journal of Ethics) describe a la profesión en términos simlares a Flexner y además:

[..] de tendencia universalista e independiente en la sociedad, o sea, independiente de otros grupos étnicos o geográficos o de asociaciones vecinales [...] los profesionales tiene objetivos de reputación y honor.

Logan Wilson en 1942 describió a los profesionales también de forma similar a Flexner además de otras descripciones funcionalistas:

[...] con entrenamiento especial [...] operan bajo sus propias interpretaciones del conocimiento, [...] interés personal limitado y con obligaciones hacia la profesión y los clientes.

Hay una cita muy conocida –y aseguran que es la más citada– de Francis Bacon, que la pongo en inglés para no arruinarla:

I hold every man a debtor to his profession; from the which as men of course do seek to receive countenance and profit, so ought they of duty to endeavor themselves, by way of amends, to be a help and ornament thereunto.

Se puede decir que hay un consenso general sobre qué es la profesión: conocimientos amplios de un campo, trabajo intelectual y un límite autoimpuesto del interés personal a favor del interés social. Estos conceptos están reflejados en todos los códigos deontólicos, incluso en los de informática propuestos por la ACM o en las genéricas para las ingenierías de la IEEE.

Cómo llegamos a la universidad moderna

Escuela de Atenas, fresco de Rafael.

Escuela de Atenas, fresco de Rafael.

Las razones anteriores no son las únicas por las que cité al controvertido Flexner. Se dice de él, por ejemplo, que anticipó correctamente que la “lucha académica” sería de trincheras, pero que luchó en la trinchera equivocada. Pero como dice una frase atribuida a Francis Bacon “es más probable que la verdad surja del error que de la confusión”.

Lo cito también porque tuvo una gran influencia en el modelo de la universidad moderna, en contra de la opinión mayoritaria de su época –finales del siglo 19, principios del siglo 20–. la que une investigación en ciencias, enseñanza y entrenamiento de alto nivel, trabajo conjunto de graduados con profesores y el compromiso con el “descubrimiento intelectual”. Tiene una frase que define sus ideales –se definía así mismo como un idealista pragmático– de una universidad:

Una institución conscientemente dedicada a la búsqueda del conocimiento, la solución de problemas, la satisfacción crítica de los logros y el entrenamiento de muy alto nivel.

Todas las universidades europeas públicas –también las españolas— y norteamericanas han adoptado este modelo básico propugnado por Flexner. Así que no sólo le debemos algunos de los principios de las profesiones modernas, también el modelo de universidad que nos da el título profesional.

Estas pequeñas historias que acabo de contar evidencian que el camino para definir lo que hoy conocemos como “profesión” no ha sido un camino corto ni fácil.

Heloïse et dAbélard

Heloïse et d'Abélard

La universidad comenzó su camino hace casi 2.400 años en un naranjal de Academus, donde Platón montó su Escuela de Atenas, luego en las universidades medievales, y que tuvo otro hito importante en el siglo 11 cuando el malogrado filósofo y monje –fue literalmente castrado por haber tenido un hijo con su alumna Heloïse, sobrina de su mecenas– Pierre Abélard creó el primer campus universitario moderno autónomo llamado “Universitas” en las afueras de París… básicamente para huir de la censura de la iglesia y las quejas de los vecinos burgueses por lo ruidos y borracheras de los estudiantes. Pero no fue hasta entrado el siglo 20 que se acabó de definir el modelo de universidad en el que estudiamos.

La profesión, y conceptos fundamentales como días laborables y de descanso, comenzaron su andadura en el siglo 11. Lo que comenzó como un interés asociativo para mejorar los “oficios”, prestar servicios sociales a sus trabajadores y luchar contra los poderes feudales luego se convirtieron en grupos nepóticos, de presión política, control del mercado y que generaron las primeras “revueltas sociales” en la naciente Europa de los estados.

Pasaron casi 600 años para que ese poder de los estados conjugara un nuevo modelo de universidad –investigación más enseñanza de “profesiones”– con conceptos modernos de profesión como una formación de alto nivel y compromiso ético con la sociedad. En Europa además la universidad es hija directa de unos de los primeros “actos solidarios” de los nuevos estados europeos: la biblioteca pública. Por ello es que podemos disfrutar de educación pública financiada por el estado –es decir, de toda la sociedad–.

No sé si los que me lean apreciarán las –desde mi punto de vista– estrechas relaciones entre la historia de la profesión y el origen del modelo de universidad española y europea. Igualmente creo que es interesante y divertido conocer el porqué somos como somos, el porqué hacemos lo que hacemos y el porqué tenemos determinados compromisos éticos que cumplir para que lo que somos y hacemos adquiera sentido y justificación.

Lectura recomendada:

Abraham Flexner, Clark Kerr. Universities: American, English, German.

Colegios, regulaciones y huelga

Este apunte es resultado de largas reflexiones y lecturas originadas por la tristeza que siento al ver que mis colegas y futuros colegas –quizás algunos de ellos alumnos míos– en unas horas estarán en una huelga. Pero no es la huelga en sí lo que me entristece, sino las razones esgrimidas, las noticias falsas, manipulación y FUD que se divulgó para movilizar a los alumnos desde los colegios y desde instancias estrictamente académicas. Incluso con decanos promoviendo y presionando a estas movilizaciones –como me han dicho ocurrió en la UPC–.

No puedo agregar mucho más al tema, porque ya expliqué y razoné todo lo que pude en apuntes míos que ya cumplieron casi dos años.

Por ejemplo en Monopolios legales a cambio de nada (25 de diciembre de 2006) explicaba muy suscintamente el porqué creía que el planteamiento de colegios era sólo para obtener los beneficios de monopolios legales sin ofrecer a la sociedad nada a cambio que justique estas medidas excluyentes. Dos días más tarde, ante el debate generado, escribí Los falaces argumentos de los colegios oficiales (27 de diciembre de 2006) donde exponía razones éticas y técnicas detalladas punto por punto de por qué no encontraba razonable a las justificaciones para la creación de colegios informáticos. En  Respuesta –y última– a ingenieros de primera (28 de agosto de 2007) respondía punto por punto a las respuestas que me había escrito el responsable del ya desaparecido sitio “ingenieros de primera” (además es “autoridad” de un colegio informático).

En todos estos apuntes intentaba balancear y justificar la visión “ética” con las “técnicas”. Es por ello que aunque ya lo había mencionado volví a escribir otro apunte reciente “La regulación no será efectiva para atacar los problemas de calidad y fiabilidad del software” (10 de noviembre de 2008) explicando las razones de mi oposición a la regulación desde una perspectiva más técnica usando como evidencia estudios específicos de la ACM, la asociación de mayor prestigio en informática (la que entrega nuestro Nobel, los premios Turing) que también se posicionó en contra de regulaciones. En dicho apunte ambién desmentí y expliqué las informaciones falsas y sensacionalistas que se publicaron en el web del Colegio de Informática de Andalucía con el único objetivo de crear miedo, dudas e incertidumbre –FUD– para movilizar a los alumnos a favor de sus intereses.

A esos apuntes cabe agregar también cientos de comentarios míos intentanto aclarar, matizar o corregir en aquello que me había equivocado. En todos ellos creo que se puede observar una línea bastante coherente, razonada y estructurada de por qué no creo que los colegios y regulaciones beneficien en nada –sino lo contrario– a nuestra profesión, profesionales y la “ciencia”.

También se puede observar en ellos una crítica no a los colegios informáticos per se, sino que consideraba un grave error las razones fundamentales esgrimidas para su justificación:

  • La exclusión injusta, innecesaria y elitista de “evitar el intrusismo”.
  • Porque esa pretendida lucha contra el “intrusismo” es inefectiva sin regulación. Además la regulación otorgaría más poderes a los colegios y por ende a sus “autoridades”. Estaba meridianamente claro desde un principio que reclamarían la regulación de la informática, como ha ocurrido.
  • La invención de un “enemigo común” –al peor estilo patriotero– contra el que luchar, los telecos, basadas en atribuciones de una ley de 1971 que ni siquiera menciona la palabra informática o software.
  • La falta de motivaciones profesionales que sí justificase la existencia de los colegios, como la mejora de la educación, colaboración en mejorar los planes de estudios para equiparanos con las mejores universidades del mundo, la mejora de la situación empresarial local, la creación de una “industria” de software casi inexistente, la elaboración de certificaciones de prestigio inclusivas que permitan mejorar la “praxis” y servir mejor a la sociedad sin excluir a nadie.
  • La falta de colaboración con asociaciones locales anteriores y de prestigio  (como ATI, que también se oponía a la creación de colegios) o de otros países europeos.
  • La carencia de propósitos de inclusión de profesionales de otros campos con conocimientos y experiencias demostrables en ingeniería informática.

No siempre me limitaba a hablar hechos y argumentos racionales. A veces también cometí el pecado de hacer futurismo.

Dije varias varias veces que “lo que mal empieza peor acaba”. Así veo que hoy no se ha hecho casi nada en la “mejora profesional”, sino que se dedican al lobby para aumentar su poder –vía regulaciones–, se recurre al alarmismo y noticias falsas desde un colegio, y a convocatorias de huelgas “anónimas” apoyadas por todos los colegios. Si a eso le sumamos sucesos bastantes graves –como tener el Colegio de Balears intervenido judicialmente– creo que se confirma mi pronóstico: como “profesión” representada por “colegios” estamos mucho peor que antes, no estamos dando precisamente una buena imagen (me viene a la memoria lo que la gente opinaba de las huelgas de los pilotos de SEPLA/Iberia). Todo este deterioro ha ocurrido en menos de dos años, es muy difícil hacerlo peor.

Lo que pide el CODDI

Hay algo que me entristece aún más: el comunicado del CODDI del 16 de noviembre. En él desmienten –otra vez– el sensacionalismo y FUD que se había generado (ese “fuego” estuvo alimentado por el oxígeno que les dió el CODDI al reclamar y publicar informes donde reclamaban al Ministerio la regulación para la ingeniería so pena de “quedar en desventajas ante otras ingenierías”) pero insisten otra vez en reclamar al regulación.

Ya es triste que desde la “academia” se reclamen regulaciones en contra de lo que sucede en Europa, de informes de reconocidos académicos y profesionales, de las nuevas directivas de servicios y atribuciones de la UE que habrá que trasponer a la ley española (el anteproyecto), de informes de la CNC, de la historia de las profesiones y nuestras universidades sin dar argumentos sólidos –ellos saben perfectamente que les corresponde la “carga de la prueba”– que justifiquen esa regulación.

Pero es aún más triste que en ese informe pretendan presentar como evidencias que sustentan sus argumentos a evidencias que en realidad los invalidan. Por ejemplo citan a los cientos de miles de servidores de Google, pero no se han percatado que:

  • Google nació y fue desarrollado en un estado y país donde no hay ningún tipo de regulación informática.
  • Que los conocimientos para desarrollar y gestionar toda esa red de servidores y software no lo tiene una persona que recién acabó su ingeniería, sino que hace falta más estudio –eso que también reclaman, la “formación continua”–, especializaciones y un grupo enorme de gente que sea capaz de hacerlo colectivamente –no en vano Google contrata a los mejores doctores e ingenieros del mundo–.
  • Que aunque los conocimientos fundamentales sí se estudian en la universidad –por ejemplo algoritmos distribuidos– hace falta mucha “práctica y experiencia profesional”, además de un grupo variado para diseñar y desarrollar un Google FileSystem, BigTables, sistemas de traducción automática con métodos estadísticos, etc. etc.
  • Que para mantener en marcha esa red Google no contrata sólo a ingenieros informáticos, sino a las personas que considere más adecuadas independientemente del título. Parece que no les va tan mal.
  • Que esa inmensa red de ordenadores y software también tiene bugs y caídas a pesar de que aplican los métodos más avanzados, meticulosos y exhaustivos –como el source code peer review–.
  • Que hace diez años no existían esos tipos de redes –ni nos imaginábamos– por lo que siguiendo la misma lógica falaz, un ingeniero que haya acabado la carrera antes de 1998 no podría trabajar en empresas como Google ya que “la informática ha cambiado mucho”.
  • ¿Qué porcentaje de alumnos terminan trabajando en empresas y sistemas como las de Google? ¿de qué les valdrá la regulación si para hacerlo se tienen que ir a ciudades como Montain View, Nueva York, Londres, Dublin o Stuttgart situadas en países que ni se plantean una regulación?

También hacen afirmaciones que contradicen lo que piden, por ejemplo:

la informática es un campo relativamente joven comparado con el resto de ingenierías y en relación a su origen de carácter científico

que es justamente una de las razones que la ACM y yo mismo esgrimimos para justificar que no es deseable ninguna regulación:

El Consejo de la ACM concluyó que nuestro estado del conocimiento y práctica es demasiado inmadura para brindar tales seguridades.

Sigue la frase anterior con otra que vuelve a refutar sus reclamos:

Sin embargo, su aplicación cada vez más extendida en todos los ámbitos y su complejidad cada vez mayor han hecho que el desarrollo de un sistema informático pase de ser una actividad cuasi científica o incluso artesanal a ser una labor de ingeniería [...] Actualmente, con la capacidad de cómputo de los ordenadores existentes la complejidad de los sistemas informáticos  ha  crecido  enormemente  y  su desarrollo  requiere  frecuentemente la participación de cientos o miles de personas.

El hecho que esté tan extendida –y por lo tanto “transversal” obligatoriamente– ya dificulta la definición de atribuciones específicas sin que se cometan errores muy gruesos que afectarían negativamente a la calidad de nuestros “productos” y servicios. El hecho que además sea “compleja” lo empeora aún más.

Los sistemas informáticos son sistemas muy complejos, ante una mínima variación, error o entrada no prevista puede generar resultados inesperados –algo que sabría cualquiera que haya leído un poco de sistemas complejos–. Por eso es que Microsoft, la empresa más grande del mundo, la que más invierte en desarrollo, la que más factura en venta de software y la que tiene los mejores y más caros procesos y técnicas de diseño, desarrollo y validación sea incapaz de proveer software sin bugs muy importantes.

La razón es simple: la complejidad, con sus trillones de combinaciones posibles de los elementos independientes que escapan al entendimiento humano y las herramientas de verificación y validación que hemos desarrollado hasta ahora. Por eso es que las licencias de software –las de Microsoft, Oracle, Linux o MySQL– incluyen una cláusula explícita que no se hacen responsables de los fallos y daños producidos por el malfuncionamiento de sus programas.

Quizás yo esté equivocado, quizás Microsoft no sea tan bueno como dicen algunos y en realidad sí hay herramientas que impida que ocurran fallos. Quizás los decanos las conozcan, pero aún así me pregunto cómo seríamos capaces de hacernos responsables de sistemas desarrollados por nosotros que dependen y ejecutan sobre 50 millones de líneas de código de programas de terceros desarrollados en países que no tienen regulación y no son capaces de asegurar que no tendrán fallos importantes.

Pero aún cometen otro error grave. Muchos de esos decanos y directores de escuelas que firman el documento no son ingenieros informáticos, algunos son telecos, otros físicos, otros matemáticos. Si se aplicasen la misma lógica ellos no podrían ser directores de escuelas y facultades de informática. Pero saben que esa variedad es posible, deseable y necesaria en la universidad aunque la profesión que enseñan sean regulada y con atribuciones específicas. ¿Por qué piden para sus “profesiones” regulaciones que saben serían perjudiciales para sus facultades?

Voy a explicar los que son los motivos reales, algo que lo dirán en petit comité con personas de confianza, pero que nunca lo reconocerían públicamente.

Los decanos y directores que más fervientemente pretenden la regulación son los que tienen una escuela de telecos al lado. Su temor es que los los telecos les quite alumnos ante la percepción de que sea mejor ser telecos que informático. Esa es la única razón de peso por la que piden la regulación, pero usan argumentos maniqueos sólo por intereses egoistas y corporativos.

No sé de dónde sacan ese miedo y si es real. Algunos de ellos afirman que en las grandes empresas se ven a muchos jefes telecos tomando decisiones y ejerciendo de informáticos. No sé si es por preferencias de las empresas, porque son mejores informáticos –lo dudo– o simplemente por cuestiones estadísticas, históricas y de relaciones humanas ente los “antiguos” jefes telecos –de cuando no había informática– con los nuevos ingenieros de su misma rama.

De todas formas, aunque tengan razón y los temores esten justificados deberían haber reflexionado hace tiempo en qué deberíamos haber hecho para hacer crecer y definir nuestra profesión, son los que mejor pueden hacer esta tarea. La historia del señor Abraham Flexner es un buen ejemplo de cómo luchar en contra corriente para elevar el rango de una profesión. Se podría haber aprovechado el Plan Bolonia –nos han puesto patas para arriba– para dar un salto cualitativo, pero casi que pasa lo contrario.

Me parece que con tantos comunicados y reclamos han disparado contra nuestros propios pies.

De esos reclamos egoistas hemos llegado a una huelga bastante rara que no creo que mejore la imagen que tiene de nosotros la sociedad o las empresas. Incluso apuesto que llegará un día no muy lejano que algún político les conteste lo siguiente –aunque de forma mucha más diplomática de la que yo podría decirlo–:

Señores decanos y catedráticos, aunque muchos sólo verán el dedo y no lo que apuntan, la sociedad os necesita, pagó vuestra formación y ahora vuestras nóminas para que miréis las estrellas y nos enseñéis como llegar a la luna. No para que apuntéis al suelo, generéis una batalla de patio de colegio y luego nos pidáis que vengamos los políticos a marcar territorios para arreglar el desaguisado. Así nunca saldremos del lodazal.

Fin

Estimado lector/comentarista.

Estas son mis opiniones y reflexiones. Por supuesto que creo que tengo razón, por eso las escribo (y porque quiero que se tenga un punto de vista diferente al que se está divulgando con tanto empeño). Pero eso no significa que me considere el poseedor de la verdad, todo lo que digo podría ser falsable o erróneo, por eso intento argumentar con ladrillos infumables como este que al final nadie lee. Como dijo Bacon, “la verdad surge del error no de la confusión”.

Como ya dije casi todo lo que puedo decir y ya perdí mucho tiempo en plan quijotesco, te pediría que si vas a decir algo antes leas el apunte aunque sea un puñetero ladrillo. Si aún así vas a escribir, que no sea una pregunta que necesite mi respuesta –intentaré no responder nada– y preferiblemente que sea una reflexión calmada y argumentada.

Leí muchísimas opiniones a favor de colegios y regulaciones, también discutí muchísimo –demasiado– así que no creo que un comentario me haga cambiar de opinión, al menos no en un corto plazo de tiempo. Si lo que pretendes es dar al lector una visión diferente a la mía, piensa que también las han leído, y que quizás sea mejor poner un enlace donde estén bien explicadas antes que volver a escribir una y otra vez sobre lo mismo.

Por mi parte, me consideraré satisfecho con que haya un sólo alumno o colega que considere razonable lo que digo. Si no pasa tal cosa tampoco es tan grave para mí. Seguiré orgulloso y satisfecho de ser informático. En el peor de los casos sólo tendré que desempolvar mis títulos para colegiarme, aunque luego me parece que iré siempre avergonzado por lo que fuimos capaces de hacer “en nombre de la profesión.. y unas pocas plazas”  :-(

Escrito por gallir

Noviembre 19, 2008 a 4:53 am

No soy escritor

con 14 comentarios

Como comentaba en el apunte anterior, Hernán dió una magnifica conferencia para cerrar el EBE08. Su tesis fundamental es que no tiene sentido llamar “blogger” o “bloguero” –y que por lo tanto con el tiempo desaparecerá– ya que es llamar al “oficio” con el nombre de la herramienta.

Nunca, en todo ese tiempo, a nadie se le ocurrió bautizarme cuadernero, ni pizarronero, ni carpetero, ni olivetero, ni wordperfectero, ni impresor de chorretero.

Tiene razón, pero hay un matiz importante, no creo que todos los que escriban en blogs sean escritores.

Yo escribo en un blog, pero nunca he pretendido ser “escritor”, de hecho nunca quise serlo. En todos mis estudios me ponían de muy mala leche, me parecían una pérdida de tiempo, las asignaturas de “letras”. No soportaba tener que escribir las redacciones que nos pedían, como tampoco los estudios de las estructuras del lenguaje o las obras literarias.

Y aquí estoy, escribiendo primero en un weblog colectivo desde 1998 y en mi blog desde 2004 (además hablando mucho de temas éticos-filosóficos, cuando una de las asignaturas que menos me gustó en mis estudios universitarios fue la anual de Filosofía).

No sé si es por cambios de la edad o algo inherente de estas herramientas. Escribo apasionadamente cuando nunca tuve la pasión, deseos, o el mínimo interés por dedicarme a escribir. Así que no me atrevería a llamarme escritor, es demasiado, a menos que el “formato blog” haya bajado las estándares en este sentido.

Escrito por gallir

Noviembre 18, 2008 a 2:00 pm

Escrito en blogs, personal

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Surrealismos y coincidencias

con 13 comentarios

Acabo de llegar a cada del EBE08 agotadísimo, no he parado de hablar –perdón a las víctimas–, ni de beber cervezas –me dí cuenta que los blogs provocan menos dolores de cabeza que los beers–, ni de reirme durante mucho tiempo del cierre divertidísimo visionario y emotivo del puto crack.

El sábado durante la comida tuve una ración de surrealismo impresionante que me contó Emilio Márquez. Conociendo un poco a Emilio no le creía ni una palabra, es que además era demasiado increíble para una mente normalita como la mía. Pero luego llamó a su mujer que nos confirmó la historia. Prometo que les dije “salgo a fuera a fumar un cigarrillo, necesito recuperarme del impacto”. No puedo contar en el blog la historia, es personal y Emilio no me autorizó. Pero además de surrealista, la estatura humana –que no física– de este hombre se elevó varios metros sobre todos nosotros.

También hubo bastante de surrealismo en la mesa redonda que participé (con sus merecidas críticas). Muchos me preguntaban cómo es que habían logrado “robarme el protagonismo”. Es que venía de poco antes de la mesa, como algunas cosas que escuché  durante la breve discusión de coordinación previa –”los bloggers están menos sujetos al Código Penal que un periodista [...] la mayoría de los bloggers piensan que hacen periodismo”–, así que estaba en una especie de trance por el surrealismo de toda la situación. Me costó un poco recuperarme, aunque creo que me/nos es útil conocer otras percepciones de la blogocosa, aunque sean tan “radicales”.

Durante la mesa redonda opiné que en realidad la influencia de los blogs es ínfima –si es que hay alguna–, sólo que a veces tenemos la suerte de que los que son realmente influyentes y/o toman decisiones leen nuestros apuntes. Comenté el ejemplo de mi apunte anterior sobre el tema de las regulación informática y dije que si tuvo alguna influencia real es porque una diputada que estaba en la comisión de sociedad de la información lo leyó y quizás sirvió para el debate. Cuando terminó la mesa se me acerca una señora rubia atractiva que me dice “Ricardo, yo soy esa diputada”. Lo último que me esperaba en ese momento.

Luego pude conocer personalmente y hablar durante varios minutos con Rosa J. C. a la que critiqué antes. Aunque le reafirmé mis críticas –las “aceptó”– me cayó muy bien. Quizás es que lo mío fue exagerado, las cosas siempre son algo intermedio entre las visiones de los dos extremos, o es que ella es una encantadora de serpientes.

Pero lo más curioso me sucedió en el aeropuerto de Sevilla esperando para embarcar en el vuelo a Palma.

Estábamos en un bar de la zona de embarque con José L. Orihuela –luego se unió Jose del Moral–. Yo estaba tomando un café y leyendo el periódico ya casi desvanecido del cansancio cuando se nos acerca un guiri que en inglés me pregunta si yo soy Galli, que me había visto en la mesa redonda y sabía algo del Menéame (que casualmente a veces usamos los servicios el Amazon EC2). Le dijimos que se siente con nosotros. Nos cuenta que es “evangelista” en Europa de los servicios web de Amazon, que ahora se quería centrar en el mercado español y que había venido el EBE para ver qué se cocía en España (dijo que le gustó mucho, muy bien organizada, que era mucho mejor y más abierta que otras conferencias similares en las que había estado).

Durante la conversación el tío me sonaba mucho, hasta que le pregunté si él era el autor de un apunte que había leído meses atrás donde contaba cómo había hecho para que Amazon le contratase. Sí, era él, además iba en mi mismo vuelo hacia Palma para luego tomar otro vuelo desde allí hacia Alemania.

Allí no acaban las coincidencias.

Durante la conversación me pregunta si tenía sentido venir a Mallorca a explicar los servicios de Amazon. Le explico que está el Parc Bit, con muchas empresas tecnológicas y que seguramente les interesará. Me pide que le busque algún contacto del Parc Bit. Yo le pregunto qué hacía en Luxemburgo, cuando podría estar mejor con el buen tiempo de Mallorca y ademaś conectado con vuelos directos a las mayores ciudades de Europa –como “evangelista” está continuamente viajando–. Me dice “me encantaría, deberías pedir a algún político de Mallorca que contacte con mi jefe de Amazon y les meta presión”… treinta segundos después veo en la cola del embarque a mi amigo Jaume Sureda y su mujer la alcaldesa de Palma, que les había tocado justo la fila de asientos anterior a la mía. Tres minutos después la alcaldesa ya tenía una leve idea, nosotros su correo electrónico y los pasajeros de alrededor una rabia contenida por las molestias y bloqueo que ocasionamos.

Nada, que alucinaba, me quedé dormido profundamente en el avión, me desperté cuando las ruedas golpearon la pista en Palma. Espero no haber roncado.

Escrito por gallir

Noviembre 16, 2008 a 9:08 pm

“La regulación no será efectiva para atacar los problemas de calidad y fiabilidad del software”

con 187 comentarios

El título no son palabras mías, sino de la asociación internacional más prestigiosa de informática, la ACM en el informe que se posicionaba radicalmente en contra de regular la profesión en EEUU (allí se denominan licencias, donde se pasa un examen previo y no se requiere necesariamente titulaciones específicas).

En realidad este apunte es sólo un preámbulo de otro más extenso que estoy preparando desde hace varios días –tengo que terminar de leer un par de libros– para dar contexto a las absolutas burradas que se han dicho últimamente y que han generado la convocatoria a una huelga de informática basado en conspiraciones y FUD que las del 11S o 11M parecen inventadas por niños.

Algunas de esas burradas, que están escritas aquí y aquí (y en el amariller) por el Decano del Colegio Informático de Andalucía (que si fuese un “colegio normal” ya debería haber abierto un expediente [*]) como Desaparece la ingeniería en informática, Nuestros títulos no serán homologables a ninguno al no existir correspondencia con los nuevos títulos, Los títulos actuales no tendrán validez, No podremos trabajar en Europa ya están contestadas en dos artículos de obligada lectura para formarse una opinión más general y en perspectiva ¿Qué pasa con la Ingeniería Informática?Preguntas y Respuestas y la respuesta del Decano de la Facultad de Informática de la UPV (también el de la Universidad de Deusto aclara varias mentiras –aunque reclama regulación–).

Así  que por ahora no contestaré a tales frases que parecen sacadas de la mente calenturienta de algún iluminado –lo dejo para tratarlo en el siguiente, donde comentaré la historia de profesiones y regulaciones–. Sólo reiteraré mi sorpresa infinita que un “profesional”, en representación de un colegio profesional, genere semejante “alarma social” [*] con tantas falsedades y engaños ¿deliberados? –como mezclar y confundir “competencias académicas” con “atribuciones profesionales”– cuyo único objetivo es una presión política al gobierno para que regule la profesión informática para así dar más poder y monopolio a los colegios –a último momento, en el último suspiro posible y al contrario de lo que sucede en Europa y el resto del  mundo “informáticamente desarrollado”–.

Los anónimos alumnos e ingenieros que convocan la huelga que además de insistir en la regulación tampoco se quedan atrás en las manipulaciones o ignorancia del tema que hablan, como la que les lleva a afirmar sin ningún remordimiento:

Por nosotros, porque le pagamos un título al estado, porque en los planes de estudio que hemos cursado

Cuando en realidad es el estado –la sociedad– los que le han financiado entre el 80 y el 85% del coste de su formación profesional en la universidad –a menos que todos vengan de una universidad privada o extranjera–. Esta financiación del estado continuará –igual que para las otras ingenierías– en las nuevas carreras de informática, con másters oficiales incluidos.

Lo que me hace escribir esta apunte es la repetición del mismo patrón de argumento falaz en un comentario que demuestra la poca práctica que tienen los que lo dicen, o la disfunción metacognitiva informática muy grave (de la cuál la universidad que los formó es/somos también culpable) que algunos dan la impresión que creen que por haber hecho algunos programas o prácticas de pocos miles de líneas y conocer un par de metodologías diseño o estándares de documentación (o un ISO 12207 con “meta recomendaciones” del ciclo de vida del software) es suficiente para garantizar a la sociedad mínimos de calidad del software:

En Ingeniería en Informática se estudian técnicas para crear aplicaciones de gran calidad, sostenibles, escalables, teniendo en cuenta los efectos de rendimiento y demás parámetros.

Me voy a limitar a contestarle (por enésima vez) con palabras de la ACM cuando se posicionó en contra de la regulación:

En los EEUU, la regulación [licencia obligatoria] ha sido usada como un medio para proteger al público de las malas prácticas de aquellos que ofrecen servicios públicos directamente tales como médicos, abogados, ingenieros civiles, constructores, cuidadores de día, peluqueros y agrimensores. Varios defensores de la regulación argumentan que ayudaría a promocionar la ingenieria del software como una profesión y que sería un resguardo a la sociedad de los ingenieros incompetentes. Aquellos en contra de la regulación argumentan que no será práctica ni efectiva para lograr esos objetivos. Además, afirman que no existe un cuerpo de conocimiento reconocido y generalmente aceptado en el cuál podrían basarse los examinadores  [Nota: en EEUU hay que pasar un examen para obtener la licencia]

La ACM se opone a la regulación [licencia en el original] de la ingeniería del software porque la ACM considera que es prematura y no será efectiva para atacar los problemas de calidad y fiabilidad del software.

En el caso de la ingeniería del software, la regulación [licencia en el original] sería interpretado como una afirmación autoritativa de que el ingeniero sería capaz de producir sistemas de software de predictibilidad, confiabilidad y usabilidad consistente. El Consejo de la ACM concluyó que nuestro estado del conocimiento y práctica es demasiado inmadura para brindar tales seguridades.

[...]

¿Se opone la ACM a la regulación? (licencia en el original)

. La ACM se opone a la regulación de la ingeniería del software porque la ACM considera que no será efectiva para ofrecer la seguridad de que los ingenieros de software son capaces de producir sistemas de software predecibles, confiables y usables. Cuando el cuerpo de conocimiento madure y tengamos experiencia probada en la certificación de las habilidades de los ingenieros de software, la ACM podría reconsiderar su posición.

¿Está la ACM en contra que la ingeniería del software sea considerada una profesión?

No. La ACM está profundamente comprometida a la profesionalización de todas las partes del campo de las tecnologías de la información, no sólo la ingeniería del software. Un campo no necesita regulación para ser una profesión.

¿Según la ACM hay diferencias entre regulación y certificación?

Sí. Certificación es una afirmación de alguna autoridad reconocida que una persona es competente en un área. Regulación es el permiso de una jurisdicción [a través de los colegios profesionales en el caso español, salvo la "certificación" del título universitario] para que alguien practique su profesión en esa localidad. A menudo el permiso se basa en certificaciones previas de sociedad profesionales [no es el caso general en España]. Pero un certificado no es una licencia, y una licencia no implica competencia sin las certificaciones apropiadas.

Nota: en las “regulaciones” de carreras técnicas en  EEUU en no se requiere tener una carrera determinada, sino poseer una certificación que se obtiene normalmente vía un examen.

Esto fue sólo una respuesta rápida, en poco tiempo contaré un poco más extendido la historia de las profesiones en el edad media y las modernas. Por cierto, las historias que contaré me hacen recordar a algo que leí en el Diario de Mallorca acerca de los discursos políticos de Obama y los de Zapatero y Rajoy. Decía algo así como:

Es como pretender comparar la poesía de Walt Whitman con las discusiones de Mortadelo y Filemón.

Algo así está pasando con el tema de las “competencias”, “regulación” y la huelga. Un esperpéntico episodio de Mortadelo y Filemón, donde brilla por su ausencia el profesionalismo, racionalidad y honestidad intelectual de los que ostentan cargos de colegios profesionales como así también la desinformación y falta del mínimo escepticismo necesario de todos los que secundan esta “movida” (que posiblemente también le estén haciendo el juego a algunos diputados del PP en una campaña contra la ministra aprovechando este tiempo de cambios por Bolonia).

Así, mientras se secundan los FUDs se olvidan de discutir los problemas que sí son importantes y urgentes: ¿los planes de estudios de las ingenierías informáticas que se están acabando son correctos y adecuados para los años venideros? ¿se han contrastado y enviado enmiendas, sugerencias o quejas a las comisiones? ¿se han contrastado las asignaturas con las de otras universidades españolas y europeas o las recomendaciones de la ACM que son elaborados por los mejores expertos internacionales? (yo sí lo hice) ¿se ajustan al Libro Blanco de la ingeniería informática? ¿son correctas las tan mentadas competencias definidas en los planes? Si lo han hecho lo mantienen bien guardado, porque con todo que se está diciendo sobre el tema de la “desaparición de la informática” no ví ningún análisis que indique los más que seguros problemas reales que sí hay que resolver.

De despedida y como adelanto, unas frases de Abraham Flexner:

1915: Profesión [...] involucra un actividad intelectual y de responsabilidad personal; deducen su material directamente de la ciencia y el aprendizaje; poseen técnicas organizadas que pueden ser enseñadas y comunicadas a otros; han evolucionado en un status personal y profesional muy definido; y tienden a convertirse, cada vez más claramente, en órganos para el logro de objetivos sociales mayores.

1929: Las actividades profesionales son tan precisas, tan absorbentes, tan rica en deberes y responsabilidades que tienden a absorber todo el tiempo e interés de sus miembros. Por supuesto no todos los miembros de las profesiones aceptadas están a la altura de lo estándares que acabo de indicar; pero eso son sus fallos personales. No es el fallo de la ley o la medicina si un abogado o un médico es un mercenario.

— — — —

[*] Una muestra en el email que recibí ayer:

Hola Ricardo,
[...]
Tengo un hijo de 19 años, y actualmente estudia 2º de ingeniería informática en la Universidad del País Pasco.
Te imaginarás el motivo de la consulta: la exclusión de informática como carrera en los planes de Bolonia.
Te agradecería que me des tu opinión sobre lo siguiente:
Esa exclusión ¿en qué cambia su futuro profesional?
¿Conviene plantearse la migración a otros estudios (léase telecos), perdiendo hasta dos años?
El chaval quiere dedicarse sobre todo a programación (aunque aún no ha visto todos los aspectos de la carrera), y prefiere continuar con sus estudios de informática, al menos en lo que queda de curso.
Comprenderás nuestra desorientación.
[...]

Luego algunos de los que secundan la huelga o están de acuerdo con este FUD monumental tienen la cara de acusarme de “hacer daño a la profesión” por mis críticas personales –y sólo en mi nombre, sin convocar huelgas, manifestaciones ni presiones a nadie– sobre cómo se llevó el tema de los colegios profesionales (especialmente en Balears donde tenemos al colegio intervenido judicialmente, con el decano, vicedecano y secretario imputados judicialmente) y sus políticas manifiestas de “anti intrusismo” muy en la línea del nepotismo y monopolio excluyente de los antiguos craft-gilds (más sobre el tema en el siguiente apunte).

Escrito por gallir

Noviembre 10, 2008 a 1:34 am

Paradojas pedagógicas

con 115 comentarios

Todavía tengo en borrador un apunte sobre el tema de la proposición del PP sobre el tema de las regulaciones en informática y su comparación con las de telemática. No sé si lo publicaré, explicar las barbaridades que se dicen y maniqueísmo es casi imposible sin que te respondan con más maniqueismos e insultos.

Indudablemente las competencias que afirman tienen los telecos es una absoluta barbaridad, inexplicable que existan –como me toca de cerca, según los planes de estudios que hay en general salen con muy pocos conocimientos de sistemas operativos, aunque tienen esas competencias (que no atribuciones)– si pretenden que se conviertan en atribuciones (casi imposible). Pero en vez de pedir que se eliminen ya que es un claro ejemplo de chapuza, hasta algunos de los “distinguidos directores y decanos” piden que el error se generalice aún más, incluso con documentos incongruentes, inconsistentes y contradictorios y sin preocuparse de los “intereses sociales” –más que en los corporativos–. Pero en fin, ya lo intentaré acabar algún día.

Pero tengo una anécdota muy reciente.

Se envía al Menéame el artículo Desaparición de la Ingeniería Informática, publicada en el web del colegio informático andaluz. Ya me escandaliza tanto sensacionalismo, amarillismo y maniqueismo por parte de un colegio profesional. Pero lo más interesante es que durante la primera hora y media después de publicarse, y todavía ahora –tres horas después– esto es lo que se puede leer:

cpiia1

Este tipo de problemas es muy frecuente en Internet. A pesar que la administración de servidores web o base de datos no es rocket science –en realidad es muy simple– cada día nos encontramos con sitios caídos por malas configuraciones del software, o porque no están dimensionados para soportar más de unas pocas cientos de conexiones por hora.

No es para escandalizarse, de hecho no lo hacemos. El tema hubiese sido diferente si se cayesen hasta los puentes más sencillos, o se agrietasen las autopistas o carreteras cada vez que hay un atasco. Si esto ocurriese estaríamos escandalizados y seguramente los responsables –empresas, ingenieros, arquitectos– deberían responder por la vía civil y quizás penal.

Pero no, son temas diferentes. Por eso encuentro al timeout como ejemplo anecdótico y pedagógico de diferencias, complejidades que difieren en órdenes de magnitud aunque sea en temas tan simples y conocidos, etc. etc. Lo paradójico es que le ocurra a un colegio de profesional de informática que aseguran que con “profesionales” esto no ocurriría.

En fin, sólo una anécdota, pero así hay miles cada día que a cualquiera con un poco de sentido común daría que pensar sobre la validez de algunos “argumentos”.

Escrito por gallir

Noviembre 5, 2008 a 3:45 pm

Salvar a MobuzzTV

con 26 comentarios

Una de los emprendimientos más interesantes que hay España sobre TV en Internet es MobuzzTV. Vídeos de alta calidad, bien producidos… hasta fue mencionado en una presentación de Steve Jobs (y que les hizo gastar mucha pasata para contratar ancho de banda adicional). Ahora está en apuros por problemas de uno de sus socios que les hace muy difícil poder conseguir los 50.000 euros mensuales que les cuesta.

Pero no tiran la toalla, se han puesto en campaña para juntar dinero y aguantar hasta que resuelvan sus problemas de financiación.

Benjamí y yo nos enteramos del problema casi en tiempo real cuando estábamos reunidos en la casa de Martín Varsavsky el viernes de la semana pasada. Nos dejó a los tres bastantes tristes. Sabía del coste de mantener en marcha MobuzzTV y lo consideraba un lujo para nuestro entorno.

En ese momento no se sabía que iba a pasar, los empleados de MobuzzTV no lo sabían y Anil tenía que comunicárles que tenían que cerrar. Un horas después, cuando ya estaba en el hotel, Martín Varsavsky me llamó por teléfono para decirme que Anil ya lo había comunicado y que la gente de MobuzzTV no había aceptado tirar la toalla, que el proyecto les encantaba y que trabajarían sin cobrar unas semanas más para intentar solucionar el problema. Felicitaciones a la gente de MobuzzTV, espero que les vaya bien, sería una gran pena que perdiésemos a Mobuzz o Anil.

Disclaimer: Conozco personalmente a Anil de Mello –es la hostia, muy listo, emprendedor y simpatiquísimo–. Pero no tengo ningún tipo de relación o interés comercial con MobuzzTV o Anil.

Escrito por gallir

Noviembre 4, 2008 a 12:48 pm

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