Concursos, premios que nunca dimos, y conversaciones en Twitter
El tema de los concursos y rankings de blogs nunca me ha gustado demasiado. Hay muchos bien intencionados, pero en general se suele usar como herramienta de promoción. ¿Cuántos son los blogs que no mencionan o enlazan los rankings donde aparecen o los concursos que han ganado?
En Menéame hemos discutido varias veces sobre el tema. A veces, viendo la calidad de algunos blogs y el éxito que tienen en votos o publicadas nos daban ganas de entregarles un premio, por ejemplo obteniendo la lista de blogs más publicados se pueden obtener muchos premios: los más populares, los revelación, los más votados, los que más se envían. No nos costaría casi nada, extraer datos, imprimir unos diplomas y un apunte en el blog. Pero siempre nos echamos atrás, la siguiente es la lista de los merecidos candidatos de premios que nunca hemos entregado en el último año (las estadísticas son del último año, el número de la derecha es el número de publicadas):
Actualización: @Kurioso se curró unas hojas de cálculo ordenadas por tres parámetros: porcentaje de publicadas, enviadas y publicadas.
- Aldea Irreductible, 107
- Fogonazos, 62
- Abadia Digital, 55
- Ver tele, 54
- Maikelnai, 53
- Alt1040, 47
- Ciencia Kanija, 45
- Kurioso, 41
- Formula TV, 38
- Microsiervos, 38
- Mi mesa cojea, 37
- Enrique Dans, 35
- Vaya Tele, 31
- Desequilibrios, 30
- Manel, 30
- Historias con historia, 29
- Neoteo, 29
- Genciencia, 29
- Rayos y centellas, 28
- Diviendo entre cero, 24
- No puedo creer, 23
- Matías Callone, 22
- David Bravo, 22
- Mangas verdes, 21
- Gran angular, 21
- JR Mora, 21
- Genbeta, 21
- Electrónica fácil, 21
- El blog salmón, 20
- Pixfans, 19
- Fotos de tiempos pasados, 19
- Eliax, 17
- 233 grados, 17
- Elzo Meridianos, 17
- Sin dinero, 17
- Alpoma, 17
- WTF.Microsiervos, 17
- Tu experto, 16
- Gizmodo, 15
- Curistoria, 15
- Por antonomasia, 15
- Rinzewind, 15
- Samuel Parra, 15
- gallir, 14
- Fayerwayer, 14
- Vergara, 13
Pero la lista es injusta por varios motivos:
- Los blogs más leídos son en general los más enviados, con las listas de este tipo sólo se realimenta la endogamia (aunque claramente hay blogs nuevos que son revelación, como el de kurioso, aldea irreductible, mimesacojea, dividiendoentrecero…)
- Hay blogs que escriben con mucha frecuencia, en cambio otros unos pocos al mes por lo que es difícil que puedan estar en el “top” de publicadas (salvo algunas de las “revelaciones”)
- Hay blogs muy buenos que no se envían o votan (por ejemplo porque sus lectores no conocen Menéame).
- Hay autores que son usuarios de Menéame, con sus amigos y seguidores, y otros que promocionan ellos mismos (o sus amigos) en otras redes o sitios.
- Que escriba sobre temáticas que no interesan en Menéame, o que cuando lo hace es un tema del que ya se ha hablado mucho y luego recibe votos de “duplicada” o “cansina”.
- etc. etc.
Son tantos matices que habría que explicar que para eso es mejor no hacer ninguna lista. Pero aún más problemas. Hacer rankings y dar premios es una buena medida de promocionar el sitio, y aunque al principio lo hagas con buena voluntad una vez superado el límite y comprobado que genera páginas vistas y enlaces es muy difícil resisitir la tentación y volver atrás.
¿Bajan las visitas en verano o vacaciones? creas otro ranking, ¿surge un competidor? creas otros premios, ¿disminuyeron los ingresos publicitarios? inventas unos premios patrocinados, ¿necesitas más ingresos? mezclas noticias con publicidad sin diferenciarlas… y así hasta que te has dado cuenta que has perdido la neutralidad [*] y toda la credibilidad.
[*] Hace poco tiempo, durante el lanzamiento de la Fonera 2, Martín Varsasvky –socio de Menéame– nos pidió contratar publicidad en el Menéame con un pequeño descuento. Le dijimos que no podíamos ya que aunque pague precios de mercado la gente no se lo creería, pondría en dudas nuestra neutralidad. Le pedimos que lo contrate como todos a través de Social Media SL, así lo hizo, y ambos perdimos algo de dinero, pero cuando hay dinero de por medio se debe ser extremadamente cuidadoso.
Tampoco me agrada demasiado el tema de la “promoción 2.0″, antiguamente conocida como “spam”. Una de las técnicas más usadas por las empresas es hacer que hablen de tí y conseguir enlaces, por ejemplo vía virales… o hacer concursos que para participar hay que escribir sobre la empresa que patrocina –y paga– el concurso.
Este último caso me parece la peor de las técnicas SEO-spammer: gastar muy poco dinero en premios “geek” y obtener a cambio muchos apuntes que terminan siendo igual que los patrocinados, pero aún más barato. La regla en Internet es sencilla. Puedes engañar a unos pocos por mucho tiempo, o a todos por poco tiempo. Pero nunca se puede engañar a todos durante mucho tiempo.
Sin embargo este tipo de virales y concursos promocionales se ha vuelto tan común (por ejemplo con los hashtags de Twitter) que hasta la la Asociación de Anunciantes online publicó un estudio para generar un código de conducta.
Esta reflexión me vino de una “conversación” por Twitter que acabó de forma bastante desagradable. No pondré nombres ni enlaces porque con el típico maniqueismo se verá como una pelea entre empresas (será imposible, pero no ayudaré, ni estaré de acuerdo).
Hace pocos días estuve en Gijón, conocí a una persona que trabaja en una empresa relacionada con blogs bastante conocida, me enteré que tenía Twitter y lo agregué inmediatamente (soy bastante conservador agregando gente a mi lista, no quiero repetir mi pésima experiencia con FriendFeed y el autobombo-spam exagerado).
Esta persona puso ayer un enlace para una encuesta sobre un concurso que organizan, como no quieren ser como “otros” –seguramente como el de 20Minutos– afirmaban que querían oír las opiniones de sus lectores y por lo tanto pusieron una encuesta sobre si preferían la “nominación” o la “inscripción”. Aunque no soy amigo de esos concursos de blogs me pareció interesante e incluso voté (aunque luego verifiqué que se puede vitar varias veces, aunque como tampoco pude ver los resultados no sé si se contabilizan correctamente).
Pero hoy pone otro enlace de otro concurso que organizaban. Éste era patrocinado por una empresa –con claras intenciones de promoción–, los premios consistían en tres “ultraportátiles” y para participar había que escribir apuntes hablando de la empresa. Obviamente no estuve de acuerdo, esta fue la conversación después que ví el enlace que pasó por Twitter:
- Yo: ¿No os da ni un mínimo de repeluz esas técnicas SEO-spam “bloguea sobre nosotros para participar en el concurso”?
- Otro: 140 caracteres no son suficientes para explicar un modelo en el que todas las partes ganan, más allá de técnicas SEO.
- Yo: Ganan sólo *tres* partes, pierden credibilidad las demás. Solo una forma de hacer promoción comercial gastando casi nada… después criticamos a las revistas que no separan publicidad con información, esto es lo mismo, o peor
- Otro: hay libertad absoluta a la hora valorar. Es lo que debe tener en cuenta una empresa cuando entra en La Conversación.
- Yo: ¿Valorar qué? ¿libertad? ¿la de falsear “La Conversación” [sic] pagando con la participación en un concurso? Malas excusas new age.
- Otro: no son excusas
- Yo: Ah, vale, supongo que la inclusión de palabras grandilocuentes como “libertad” y “La Conversación” en mayúsculas lo dejan claro
- Otro: ya te dije que hay mil argumentos. De todas formas, gracias por referirte a nosotros después de 7 años, aunq sea para mal.
- Yo: WTF??? Tuiteas el enlace de un concurso de tu empresa, ante la mínima crítica es de *malvados*. OK, ¡es genial! (vaya sensibilidad).
En pocas palabras. Un día afirmo que quiero hacer un concurso de otra forma, con la opinión de los lectores. Al día siguiente hago autobombo de otro concurso con la filosofía contraria. Si se critica al concurso no sólo que no doy argumentos, también uso palabras grandilocuentes como “libertad” y “Conversación”, y si no cuela recurro a la falacia: nunca has hablado bien de nosotros en años, ahora no tienes derecho a criticarnos (y seguramente tienes interés en jodernos).
Lo siento, pero no era nada personal, si no dije nada antes es porque no te seguía en Twitter ni lo que hace tu empresa (ni siquiera sé cuál es tu relación con la misma, lo siento, soy despistado), y fundamentalmente porque no pude callar con algo que me chirría tanto. Supongo que ya está claro que no me agradan los concursos, menos aún los promocionales para generar buzz de terceros que pagan sólo por publicidad y que no se gastan mucho dinero.
Ahora también debo decir que me alucina eso de decir que se está interesado en la opinión de los lectores y escribir “La Conversación” para que a la mínima opinión crítica en una “Conversación” se mande a tomar por culo al interlocutor con las tópicas falacias maniqueas, con lo fácil que era explicar en varios tuits o en un apunte.
¿Lógica? La que convenga en su momento. ¿Conversación? Sí, sólo si eres siempre que vayas de buen rollito y estés de acuerdo con la “ética” de mis negocios.
Disclaimer: Quizás mi manía contra concursos sea excesiva, podría ser resultado de haber tenido un padre ludópata que perdió absolutamente todo por culpa de su adicción.
La jerarquía (piramidal) de las noticias
Todos los informáticos habrán estudiado en algún momento la jerarquía de la memoria en la arquitectura de los ordenadores. Es un principio básico de la arquitectura, y sobre la cuál se basan y justifican muchísimos métodos, técnicas y algoritmos.
Esta jerarquía no fue obvia ni existió desde el principio, fue consecuencia del desarrollo. Cada vez hizo falta más velocidad de cálculo (CPU) y capacidad de almacenamiento (RAM y no volátiles). Ambos tipos de dispositivos evolucionaron de forma distinta, así las CPU incrementaron su velocidad de forma mucho más acelerada que la memoria RAM o los dispositivos de almacenamiento (cintas, discos, memorias no volátiles).
Hubo que desarrollar sistemas intermedios que eliminasen los efectos negativos de ese gap, así nacieron las técnicas de cache a todos los niveles: registros del procesador, cache de varios niveles, TLBs, RAM, buffers, spooling, etc. Dos de los fundamentos para que la pirámide sea efectiva es la localidad temporal y espacial –i.e. durante un período relativamente largo de tiempo se accede a una zona reducida de memoria– y que las operaciones de lecturas suelen ser mucho más frecuentes que las de escritura.
Esta organización jerárquica es fruto de la necesidad de ensamblar y hacer trabajar conjuntamente a dispositivos muy variados. No es único de la informática, se oberva la misma jerarquía en la organización de todo sistema complejo, incluso el social: asociaciones de vecinos, de barrios, ayuntamientos, provincias, autonomías, estados, etc.
En Internet –sistema complejo que nos enseña muchas cosas de nosotros mismos– pasó lo mismo. Comenzó siendo muy plano –servidores FTP anónimos y direcciones de nombres e IP listadas en ficheros /etc/hosts– a convertirse en un sistema muy jerarquizado y lleno de “cachés”: DNS, web, buscadores, agregadores, meta buscadores, meta agregadores…
Con la evolución del periodismo moderno hemos visto el mismo fenómeno. Los periódicos del siglo 19 y principios del 20 tenían una estructura muy plana y poco conectada entre ellos. Luego aparecieron las agencias de noticias, luego la radio, luego la televisión… cada uno –como en la arquitectura de los ordenadores– lleva sus propias velocidades y capacidades.
Lo que me llama la atención es que en el frecuente debate new media vs. old media parecemos obviar la jerarquía, o al menos ignorar que lo único que hace Internet es aumentar la distancia entre la base y el vértice superior, que naturalmente seguirán sus propias velocidades –el tiempo en dar la noticia– y capacidades –el análisis más global, profundo y en perspectiva–.
Un ejemplo claro de esta paradoja se dió hace unos días con las elecciones de Irán.
La mayoría de los internautas cuentan orgullosos la importancia que tuvo Twitter en la divulgación rápida y efectiva –saltándose los métodos de censura– de lo que estaba pasando, pero al mismo tiempo critican la lentitud de los medios… pero si estos responden rápido critican la “baja calidad” de las noticias. Parecen olvidarse rápidamente de que la “calidad periodística” de Twitter, si la medimos por exactitud y claridad, dista mucho de ser razonable, no es siquiera consumible para la mayoría de la gente.
A este tema lo comenté hace unos días en un tuit, intentar comprender lo que pasaba leyendo https://twitter.com/#search?q=#iranelection era tarea imposible: mucho ruido, spam, rumores falsos y flames off topic (tanto es así que convirtieron a la palabra clave en algo totalmente inútil). Luego en The Economist dicen algo similar en Twitter 1, CNN 0, dan como ganador a Twitter, pero no pudo ser por goleada, la información era muy confusa y sólo más o menos organizada en otros sitios y blogs. [*]
[*] Curiosamente en las CPUs pasa algo similar en los ordenadores modernos. Se hace ejecución adelantada-predictiva, que en muchos casos se convierten en erróneas por dependencias causales con el resultado de ejecuciones anteriores. Lo que pasa es que el procesador muy silenciosamente descarta las ejecuciones anteriores y vuelve a ejecutar las mismas instrucciones.
Así que los que internautas modernos nos pasamos de endiosar acríticamente al “periodismo twitter” al mismo tiempo que criticamos a todo lo que no sea periodismo sereno, preciso y reflexivo –el de calidad–… y además que no sea tan rápido como Twitter.
Este rollo viene a que suelo citar a Ecodiario como un modelo bastante interesante de publicar noticias: se alimentan de agencias, tienen muy pocos redactores que las revisan y editan mínimamente –a veces le agregan fotos o enlaces– y la publican inmediatamente (otros periódicos on-line están haciendo cosas similares, ponen un resumen y luego van ampliando la noticia). Sin embargo este modelo –que también suele ser el de Huffington Post– suele recibir críticas por ser de “baja calidad” a pesar que suele ser un buen punto intermedio para comenzar a digerir las noticias rápidamente pero con mayor precisión y extensión de lo que se puede leer en Twitter, unos pocos segundos de vídeo o un miniapunte en un blog (no es casualidad que sea una de las fuentes más enviadas al Menéame a pesar de tener sólo poco más de un año de existencia).
Al modelo se le pueden criticar muchas cosas –por ejemplo este bulo enorme–, pero no su inmediatez y que en general es mucho más fiable, citable y ordenado que una serie de tuits y notas diseminadas, desordenadas y no contrastadas.
La “mala noticia” (entre comillas) es que el periodismo está de cambios. Que un periódico ya no puede pretender sólo relatarnos los eventos como hacía antes, ya son antiguos cuando salen. Tampoco lo podrán hacer en los dos telediarios de la TV. Deberán buscar afianzarse más abajo de la pirámide –y en la localidad– y dejar que vértice superior sean los tuits.
Pero lo bueno de todo esto es que queda un espacio inmenso que cubrir entre ambos extremos ¿Cuándo se empezarán a completar esos huecos? ¿cuándo dejaremos de criticarlos y empezar a analizarlos con más atención?
PS: Vaya ladrillo, yo sólo quería comentar lo interesante que me parecían los modelos de algunos “medios digitales” a pesar de las críticas que reciben.
De software libre…
Escribo poco en el blog, como comenté antes le doy prioridad a cosas que son más fructíferas y divertidas que estar en constante discusiones en el blog: la familia, mi trabajo de investigación [*], programar cosas del Menéame… y en estas épocas corregir prácticas y examenes como loco. Pero además de ello hace tiempo no escribo sobre software libre.
La verdad es que se me secaron las ideas sobre el tema. Todo lo importante está dicho, el que tenía deseos de aprender ya lo sabe, los demás no habrá forma de explicarlos. No saldrán del eslogan “talibán”.
Pero en la conferencia de Carlos Almeida alguien del público comentó que era una pena que no hubiésemos hablado de software libre. Mi respuesta fue que ojalá el tema de la cultura, libre o encerrada, estuviese en la misma situación que el software libre:
- Se produce mucho software que se libera y se utiliza por individuos y empresas.
- Los programadores de software libre no reclaman que el gobierno les subsidie o les asegure ingresos a pesar que el númer de usuarios de software libre es infinitamente mayor de los que ven pelis españolas (sólo contando a usuarios de Firefox o los GNU/Linux en móviles y empotrados ya se gana por goleada).
- Se produce y divulga mucho conocimiento útil y de efectos prácticos inmediatos.
- etc. etc.
- Ganan dinero.
Pero lo mi respuesta fue que hace 15 años hubiese sido imposible imaginar que grandes corporaciones, competidoras entre sí, trabajasen de forma conjunta para desarrollar software que es fundamental para sus negocios, y que además lo liberasen.
A un no iniciado eso le sonará a utópico o exageración, pero a los hechos me remitiré. Cogiendo una pequeña parta de las cosas nuevas cool que se implementaron en la última versión del núcleo Linux (obvío las contribuciones personales):
- Contributor: NTT Labs (Nippon Telegraph and Telephone Corporation)
- Contributor: www.openfabrics.org (Particularly, Oracle)
- Contributor: Intel
- Contributor: Atheros
- Contributor: Red Hat
- Contributor: Panasas
- Contributors: Panasas, Netapp and IBM
- Contributor: Red Hat
- Contributor: NTT DATA CORPORATION
- Contributor: Michal Simek, with donations from PetaLogix and Xilinx
- Contributor: IBM
Luego se se ven los detalles de los commit de cada cambio se podrán ver las firmas de empleados de casi todas las empreas inportantes de hardware y software. Es casi un Who is who en informática.
Ojalá la “industria” cultural estuviese en la misma situación. El equivalente sería ver a los majors colaborando entre ellos, con productoras pequeñas y músicos de todo tipo, liberando todo con licencias libres, promoviendo el remix, con páginas webs para que cualquiera se baje la última versión de cualquier obra, organizando conferencias y conciertos para explicar el porqué es bueno compartir, sin SGAEs ni reclamando subvenciones y cánones, y además ganando dinero en el proceso.
Sí, quizás nunca lleguemos a esa situación. Pero si IBM, Oracle o Intel ya lo han tomado como parte natural de sus negocios no hay que perder las esperanzas.
Claro que la gente que suele dirigir empresas como IBM Oracle o Intel suelen ser muy listas, con doctorados o másters de universidades prestigiosas, y una larga experiencia en la empresa y el área. Aquí en cambio cualquier guionista de pelis subvencionadas puede llegar a ser ministro sólo por haber repetido una y otra vez lo de “la piratería de Internet nos está matando”. Vaya si hay diferencias.
Tant de bo! que a la cultura le pase lo que al software libre. A nadie se le hubiese ocurrido leyes hadopis y estupideces similares.
PS: Sí, hay contradicciones, doble juego y cosas no tan bonitas, pero cada año mejora la colaboración e igualmente –en el peor de los casos– no hay color en la comparación con la “industria cultural”, que son peores que el temido y odiado Big Brother de IBM en los 60-70.
[*] Estoy metido en dos cosas. Una que desarrollaré poco a poco y cuya idea surgió de la chapucilla rápida que hice para sindemocracia.net, técnicas de clustering para organizar noticias a partir de seguimineto en sitios sociales y de noticias a partir de palabras claves. La otra es muyteórica, coloreado de grafos con algoritmos polinomiales. El coloreado de grafos es un problema NP-Completo, es decir, puede ser resuelto por una máquina de Turing no determinística y se puede verificar la solución en tiempos polinomiales, pero no se conoce un algoritmo óptimo polinomial para hallar la solución. Para encontrar soluciones se usan heurísticas, por ejemplo ordenar los nodos y asignar colores con el [simple] algoritmo greedy. Ya desarrollé un algoritmo de ordenamiento que es no sufre los problemas de los conocidos –fundamentalmente con “prismas”– y que encuentra soluciones con menos colores, pero la diferencia es pequeña para que sea importante. Por ejemplo para grafos –de bases de datos de “grafos reales”– de 1.000 nodos y con 60 colores en su solución óptima asigna 121 colores, tres menos que el conocido smallest-last. Ahora estoy trabajando con heurísticas un poco más complejas, pero todavía sencillas y de tiempos de ejecución polinomiales, basadas en la freucencia de colores usados y las restricciones de nodos previos como “grados de libertad” para la asignación de los siguientes.
Ley Hadopi censurada por el Consejo Constitucional Francés
Noticia tan buena como esperada por los que les queda un mínimo de sentido común. Me limito a copipastear el comentario que traduce el resumen:
El Consejo Constitucional [el equivalente del Tribunal Constitucional español] ha cesurado la parte más importante de la ley [sobre creación artística y contra la "piratería"] Hadopi. Los Sabios [miembros del CC] han retirado a la Comisión de Protección de Derechos de Hadopi cualquier poder sancionador. Sólo tendrá un poder de advertencia. Además, el Consejo ha considerado que Internet es un derecho fundamental que sólo puede ser restringido por un juez del poder judicial y no por un juez de la autoridad administrativa como preveía Hadopi. Finalmente, han considerado que Hadopi instauraba una presunción de culpabilidad incompatible con el derecho francés.
Ahora quisiera saber qué dicen todos aquellos “artistas” ex-libertarios y humanistas. O también ese productor que cuando –hace casi tres semanas– comenté en la radio que la ley sería inconstitucional en Francia y España me trató de desinformado, panzallena, etc., ya que sólo se trataba de una “cosas mediática” para dar avisos.
A ver ahora quiénes son los desinformados. Igualmente seguirán llamando “ilegal” a lo que es legal, piratas a los que no robamos ni matamos y “cosas mediáticas” a leyes que atacan derechos fundamentales.
Además de chulos, necios.
RedIris, la gran olvidada por el “público”
Si hay toda una institución pionera de Internet, que hace muchos años que funciona muy es RedIris. Será por eso que ya ni hablamos de ella. Pero este tuit hizo que los recuerde, y del servicio impresionante y de calidad que da a todos los miembros de la comunidad universitaria-científica (alumnos incluidos, Tuenti y Marca deberían pagarles un cánon
).
La última vez que hablé con uno de ellos fue hace unos 5 ó 6 años, eran sólo 16 personas, la mayoría con contratos laborales, gestionando decenas de millos de euros anuales la mayoría de ellos dedicados al alquiler de fibra, salida a Internet y equipamiento. Iban de culo.
Pero casi no se habla de ellos, será porque hacen bien su trabajo. Nunca es tarde para un gracias.
ONO: les haces trabajo gratis, te cobran, te tratan de friki y no solucionan el problema
Desde el viernes pasado ONO tenía problemas con algunas webs, llamo el sábado o domingo comentando el problema y me tratan casi de estúpido. Que si reinicié el router, que miran los parámetros, les digo que no es problema de mi modem, sino de enrutado exterior. Me tratan casi como un loco, “señor, es usted el único que tiene ese problema, debe ser su antivirus”.
Ayer martes por la mañana el problema se agrava, vuelvo a llamar, me dicen más o menos lo mismo. Insisto, incluso les comento que había hechos pruebas con el traceroute y que el problema parecía estar en las líneas con Level3.net. Al final, después de darles el coñazo, llama a otra persona y me dicen “puede ser, hay alguna otra incidencia”. Me piden mi número de móvil, email y me hacen el “favor” de “sólo” cobrarme los primeros cinco minutos –45 céntimos– por la llamada. Pero no vuelven a ponerse en contacto.
Esta tarde se solucionó el problema, y me entero que después de casi cuatro días de fallos se dieron cuenta que… el problema estaba en Level3.
Entiendo que alguien de un call center, quizás de un lejano país, que tiene que tratar con muchos clientes cabreados no tenga idea de lo que le explico y me trate casi de un friki ignorante. Que además me cobren por avisarles del problema y darles el diagnóstico preciso no es descabellado. Pero lo que es muy difícil de entender que en un proveedor del tamaño de ONO hayan tardado cuatro días en darse cuenta que había un problema importante.
No es el único caso, con Acens estoy igual desde hace semanas, pero empeoró bastante hoy. Y eso que también les avisé –y pasé logs de pruebas repetibles– de que tienen metido un firewall mal configurado por el medio.
Tengo ganas de poner un bar –sobretodo ahora que estoy aprendiendo a hacer cocktails pijillos–, creo que sería menos angustiante
Ni en las peores pesadillas
Hace unas pocas horas escribía en Sobre autores mediocres piratas:
Para ciertos individuos la sociedad tiene una deuda hacia ellos. Ésta es la idea bajo cuya bandera muchos de ellos, consciente o inconscientemente, están cometiendo toda clase de atentados contra la libertad individual gracias a la mal llamada propiedad intelectual.
[...]
Ya no es teoría ni especulación la idea de una propiedad total sobre la cultura y el conocimiento como representación de un mundo donde la privacidad e intimidad no tienen cabida. Es como un Gran Hermano orwelliano, pero mucho peor.
[...]
Parafraseando a Goebbels: “¡Oh, Propiedad Intelectual, una mentira, repetida cien años, se convierte en verdad!”.
En ese momento era sólo una predicción exagerada, falaz, como respuesta en el mismo estilo del autor al que respondía. Sin embargo no tardó en confirmarse que no fue nada exagerada:
¿Puede la SGAE entrar en mi casa?
Más:
Algunos deberían estar muy avergonzados de lo que están encubriendo y/o fomentando con su defensa de la “propiedad intelectual”. Pero no, echarán balones fuera. Todo sea por los amigos, o el partido.
Sobre autores mediocres piratas
Para los que llevamos muchos años con el software libre es ya una historia conocida: después de ignorarte o reirse de ti llega la fase del “ataque”. Así nos han dicho de todo, talibanes, cáncer, fanáticos, ladrones, etc. etc.
Ahora estamos viviendo una esta similar de los que proponen la regulación de Internet y el recorte de las libertades individuales en favor de sus propios intereses: mantener un modelo de negocio imposible.
Así, aunque el debate es variado y con opciones diversas (por ejemplo EDans no tiene [gran parte de] razón o Casciari tiene razón, pero peligrosamente optimista), esos ignorantes del debate y que se han quedado sin argumentos entran a saco con la descalificación personal y de toda la comunidad. Un ejemplo lo sufrí en persona y en directo por la radio, pero el que leí el domingo pasado en El País me dejó frío, aunque ya debería estar acostumbrado.
Se trata de Sobre piratas y ladrones de Jose María Guelbenzu. No había visto tanta ignorancia, tanto FUD, tanto maniqueismo y <perez_reverte>cainismo</perez_reverte> en tan pocas líneas. No sé cómo El País se atreve a publicar semejante artículo… o sí que lo sé. Pero que al menos no le llamen “Tribuna”, en todo caso “La grada” o “La voz de sus amos”.
De cualquier forma creo que da una excelente oportunidad para responderle en los mismos términos, estilo y falacias ad-hominem a tutiplen. Me servirá para practicar un poco de populismo victimista y con suerte saldrá publicado en algún periódico.
Sobre autores mediocres piratas
Para ciertos individuos la sociedad tiene una deuda hacia ellos. Ésta es la idea bajo cuya bandera muchos de ellos, consciente o inconscientemente, están cometiendo toda clase de atentados contra la libertad individual gracias a la mal llamada propiedad intelectual.
En la sociedad, la palabra propiedad intelectual lo envenena todo, es la coartada perfecta para toda clase de injurias y calumnias al tiempo que privatizan la cultura.
Las leyes de propiedad intelectual permite apropiarse de contenidos que bien son copiados directamente o bien, siendo incluso adquiridos inicialmente, se redistribuyen o se revenden a precios discriminatorios al tiempo que se convierte en delincuente al que comparte cultura.
Ya no es teoría ni especulación la idea de una propiedad total sobre la cultura y el conocimiento como representación de un mundo donde la privacidad e intimidad no tienen cabida. Es como un Gran Hermano orwelliano, pero mucho peor.
Simbólicamente, Victor Hugo es la imagen del autor que a pesar de los favores y dineros que recibía de Luis XVIII o la Reina Victoria no fió su fortuna ni la de sus descendientes a la gracia de sus señores o del público. Hasta entonces, el artista creaba a expensas de su protector, ya fuera éste el rey, una institución o incluso un comerciante enriquecido; desde Victor Hugo, el “artista”, amparándose en la Convención de Berna que ayudó a crear, empezó a reclamar propiedades antes inexistentes, a cobrar por cada pieza vendida y tratar de ladrones a sus lectores. Cuando los intermediarios entraron en escena se montó una cadena de negocio al final de la cual estaban los abogados.
En los últimos años, una figura ha empezado a reproducirse vertiginosamente en el mundo de la cultura: el autor mediocre. El autor mediocre es un ser humano que se dispone, a diferencia del resto de los humanos, a sacar partido de la sociedad cobrando de por vida más noventa años del trabajo que hizo sólo una vez.
Ha escrito un libro intrascendente, abona su cuota a la sociedad gestora, trabaja para un gran medio de comunicación y tiene conciencia de pertenecer a un lobby o asociación que salvará a la cultura. Toda esta inversión procede de su trabajo en una gran empresa, o de la sociedad gestora, o de subvenciones estatales, de las cuales cobra un dinero.
El autor mediocre considera indiscutible su derecho a ser pagado –de por vida y también sus descendientes– por su breve trabajo, pero, ¡oh paradoja!, considera igualmente indiscutible apoderarse, sin pagar por ello, del trabajo ajeno en nombre de la cultura popular. De donde venga esta idea es algo misterioso.
Quizá su origen remoto esté relacionado con el proceso que comenzó hace años con el new age bajo el lema “todo es relativo”, que viene a decir que tanto vale mi opinión como la misma realidad, aunque la realidad sea tozuda y yo un piernas que no pudo acabar estudios universitarios de letras. Por esa línea de pensamiento débil o simplemente tonto se llega a la idea de que libertad depende de cómo la mires y quién se la merece. Y ahí está el corazón del problema.
En los viejos tiempos, muchos desdichados viajeros eran abordados por salteadores de caminos que, pistola en mano, les conminaban a entregar “la bolsa o la vida”. Por lo general, entregaban la bolsa y la ropa y se iban con una mano delante y otra detrás mientras los bandidos se repartían el botín.
En nuestros días, el autor mediocre, influencia política en mano, se apropia del dinero ajeno para su entretenimiento, y si se anuncia mayoritariamente de parte de los expertos de que alguna medida legal es inconstitucional, como en Francia, avisan de que les da igual, es decir, que seguirán insistiendo, calumniando y cobrando al resto de la sociedad. Toda una declaración de intención; ahí no hay inconsciencia.
La sociedad a la que se le quita el dinero y algunas asociaciones preocupadas por un justo balance entre interés cultural y la libertad individual, buscan soluciones que pasan por la re-estructuración (que los autores rechazan airadamente) de un cánon injusto y gestionado de manera oscura que no llega a los autores de las obras que consumimos, o a las compañías de telefonía (que también se niegan pagar el mismo impuesto que ya les obligarán a pagar a TVE y así transferir cientos de millones de euros de publicidad hacia la televisiones privadas, gestionadas por los mismos grupos mediáticos).
Yo no estoy en contra de pagar un cánon, pero sí a favor de una distribución justa y transparente al tiempo que no se restrinjan las libertades individuales, porque negar la libertad individual es una manera de fomentar la quiebra de la democracia y la solidaridad social imprescindible.
Y estoy decididamente a favor de fomentar la cultura; pero así como generarla cuesta dinero a la sociedad, por la misma razón no se debe de pagar dinero por descargarse libros, películas o canciones que ya han sido debidamente pagadas por todos.
Es la palabra propiedad intelectual la que lo envenena todo y la coartada perfecta, así que debe de usarse la palabra adecuada: latrocinio, despojo, apropiación indebida… y tendría que explicarse ya desde el colegio.
La mala conciencia del autor mediocre aparece cuando éste intenta justificarse acusando de abusos a la propiedad intelectual (que también abusa de una mayoría de artistas que trabajan cada día): no me cabe duda de que los ha habido y los habrá, lo que no justifica que la respuesta sea la del señor feudal que se echa a los caminos a condenar a todos sus vasallos.
Y por último, las asociaciones de autores ya se han convertido desde hace décadas, con sus millones de euros provenientes de cánones y subvenciones, en grupos de presión sobre el poder para que éste legisle contra derechos fundamentales reconocidos en la Constitución, Carta de los Derechos Humanos y acuerdos europeos e internacionales: el de la libertad individual, la intimidad y la privacidad de las comunicaciones. Es el triunfo de los adoradores del becerro de oro de la propiedad intelectual y la miseria de la política esclavizada a los grupos de presión y sus artistas lameculos.
Parafraseando a Goebbels: “¡Oh, Propiedad Intelectual, una mentira, repetida cien años, se convierte en verdad!”.
Ricardo Galli es programador, profesor y empresario, con estudios acabados, sin braguetazo conocido, sin relación alguna con grandes medios ni voluntad de vivir sin trabajar. [*]
[*] Aviso para tuiteros que sólo se quedan con la frase que les conviene: es también la obligada boutade, recomiendo leer la impresionante biografía del autor del artículo original
Argumentos por la regulacion de Internet: este señor con la panza llena, con tiempo libre, con otros trabajos e ignorante…
Me invitaron para un debate-tertulia en IB3 Ràdio para discutir el tema de la “pirateria”, la “Ley Hadopi” y qué se intenta hacer en España. Había representantes del cine, el presidente de la Asocación de Internautas, etc. Aquí el MP3 de los 35 minutos del debate (14 MB).
En mi primera intervención menciono la posible inconstitucionalidad de una ley similar en España:
1. Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.
[...]
3. Se garantiza el secreto de las comunicaciones y, en especial, de las postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución judicial.
4. La Ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos.
Luego comenté que el cine español recibe más subvenciones de lo que recauda en taquilla (unos 85 millones de euros de subvenciones, poco más de 80 millones de taquilla). Poco más que datos objetivos y opiniones de prestigiosos abogados.
Después de nuestras primeras intervenciones entra en el debate –vía telefónica- Miquel Àngel Sancho, productor, editor y vendedor de discos de Mallorca (Xocolat Centre, Blau…). ¿Cuáles fueron sus argumentos?
Se pueden escuchar a partir del minuto 10:10 en el audio (en catalán). Lo más razonable que dijo es que es falso que sea inconstitucional, que soy un desinformado y que la Ley Hadopi es sólo una cosa “mediática” para avisar (evidentemente no se leyó la ley sobre la suspensión de servicio en todos los proveedores). Todo lo demás ha sido más o menos:
como el señor que habló antes [...] que tiene la panza llena [...] mucho tiempo libre [...] que tiene otros trabajos [...] que no tiene argumentos… etc.
Esta gente no sólo desconocen de falacias y ad-hominems, también se consideran los salvadores de la cultura, expertos en leyes, constituciones, los salarios, trabajo y vida privada de los demás. Unos auténticos marrulleros (como han demostrado algunos de la acusación en el caso Soto). No sé qué hago/hacemos luego quejándonos de los trolls en Internet, estos son peores, además convencidos que son los salvapatrias.
No sé si es que estaba practicando para ser portavoz de partido político o de grupo parlamentario. O que simplemente estos últimos son un reflejo de la sociedad.
PS: Casi apostaría que aunque me haya desacreditado de esa forma en una radio pública, con decenas de miles de oyentes –parecía que gritaba a un árbitro desde las gradas del Real Mallorca–, ahora se sentirá muy ofendido porque pongo esto en mi blog con unos pocos cientos de lectores. Incluso pensará enviar una carta llorica a la rectora de la UIB para quejarse y acusar que insulto y promuevo la violencia. Ya ha pasado, más de una vez, me parece que entra en el patrón
Pasado, presente, futuro
Quien controla el pasado controla el futuro.
Quien controla el presente controla el pasado.George Orwell en 1984
- La cultura se construye sobre el pasado.
- El pasado intenta controlar el futuro.
- Nuestro futuro es cada vez menos libre.
- Para construir sociedad libres debemos limitar el control del pasado.
Lawrence Lessig // Manifiesto del REMIX
[...] cuando lo hace –o sea, cuando la profesión no puede pasar por alto ya las anomalías que subvierten la tradición existente de prácticas científicas– se inician las investigaciones extraordinarias que conducen por fin a la profesión a un nuevo conjunto de compromisos, una base nueva para la práctica de la ciencia. Los episodios extraordinarios en que tienen lugar esos cambios de compromisos profesionales son los que se denominan revoluciones cientificas.
Thomas S. Kuhn, en La Estructura de las Revoluciones Científicas
[...] hablar con todos los afectados por este asunto a los que vale la pena escuchar [...] Quiero una oferta legal de calidad en Internet [...] La ministra de Cultura adelantó que celebrará la próxima reunión con los colectivos de padres, “que tendrá preocupaciones que trasladar en relación con los niños e Internet” [...]
Ministra González Sinde
Es lo que suele pasar por leer más la prensa amarillista que ensayos de pensadores o buenos libros de ficción. O por ver demasiado cine español en vez de buenas pelis y documentales.
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[*] Emoticono puesto para evitar tuiteos de grandes pensadores que se habrán tomado demasiado en serio la boutade final.




